

15 de febrero de 2026 - 12:00 PM


Era solamente un estudiante de medicina cuando, por sugerencia de una amiga haitiana de sus papás, decidió viajar a las montañas de Kenscoff, detrás de Puerto Príncipe. A caballo y con poco equipaje, se trasladó durante dos días por un paisaje montañoso que le enamoraría, le inspiraría a aprender creole y lo conectaría por siempre con Haití.
A cinco décadas de esa inolvidable travesía, el psiquiatra Alan del Castillo Hime contó a El Nuevo Día sobre su nueva misión: rescatar una escuela con casi mil niños y jóvenes que, a pesar de atravesar múltiples necesidades económicas, siguen sonriéndole a la vida.
Esos niños, que conoció en 2023 entre colmenas aprendiendo sobre apicultura, le inspiraron a crear la Fundación Kanarí, que hoy permite que la Escuela San Ignacio de Loyola siga impactando la comunidad de Kanarí al noreste de Haití, cerca de la frontera con República Dominicana.
“Los esfuerzos están dando la esperanza y posibilidades a los muchachos. Yo no esperaba a esta etapa de mi vida estar haciendo algo así, pero llegó”, destacó el hombre de 71 años.
El galeno fue educador en salud e intérprete de los haitianos refugiados en la base militar Fort Allen de Juana Díaz, en 1981. En el terremoto de 2010, acompañó a un grupo de médicos boricuas para atender a los sobrevivientes. Debido a las condiciones convulsas en la pasada década, no había podido regresar hasta 2023.
El motivo de esa visita era reencontrarse con un amigo y conocer la Escuela San Ignacio de Loyola en Kanarí, en donde tienen un proyecto de apicultura. “Me pareció bien relevante, porque en Haití el problema de la ecología es tan grave”, compartió.
Al cruzar la frontera de República Dominicana a pie y llegar al colegio, lo primero que vio fue unos niños llenos de “vida”. “Ves un aspecto de Haití que nunca sale en los medios… una población que quiere aprender, crecer, que tiene dignidad, tiene maravillas”, puntualizó.
El sueldo promedio sigue siendo $3.50 al día. La inflación ha llegado al extremo de que “la comida está casi al mismo precio que Puerto Rico, pero siguen con los mismos salarios”.
En ese momento, el colegio de nivel elemental a superior “estaba por cerrar”. Los fondos internacionales mermaban debido a “la fatiga de los donantes”. El psiquiatra regresó a Puerto Rico impresionado y, al mismo tiempo, alarmado por el cierre.
“Esto no puede cerrar. Es demasiado importante”, pensó.
Más allá de las preguntas –repetidas– de sus amistades sobre cómo ayudar, otro “incidente” lo empujó a crear la fundación. A tres días de regresar de Kanarí, el doctor se topó con una larga fila de jóvenes comprando tenis a $400, en la Milla de Oro, en Hato Rey; cuando a los maestros del colegio haitiano les pagaban “$4 al día”.
“Vengo de esa necesidad y veo ese derroche. Pensé: ‘Aquí hay chavos para ayudar’”, sostuvo.
“Queremos recordarle a Puerto Rico que Haití es nuestro vecino, que existe no solamente en tiempos de terremotos y de asesinato de los presidentes. Lo que para nosotros es una taza de café a la semana cubre el gasto de un año escolar a un estudiante. El presupuesto de la escuela por estudiante son $240 por estudiante”, enfatizó, al compararlo con los $15,000 que gasta el Departamento de Educación por niño en la isla.
El médico se reunió con amigos expertos en el tercer sector, como Jorge Marchand, quien le ayudó a formalizar la creación de la fundación y llegar más lejos.
“Fue difícil abrir una cuenta, porque muchos bancos, cuando se enteraban de que es algo que quiere ayudar a Haití, nos decían que no porque ‘Haití está en la lista de países corruptos’. Finalmente, la abrimos y empezamos a recaudar fondos en marzo de 2024”, contó, al destacar que ya han podido recaudar $200,000.
Ya la escuela no va a cerrar, pero el reto sigue siendo garantizar, a largo plazo, que el plantel –con una matrícula de 980– permanezca y que más niños sean becados.
Tan reciente como en enero de este año, regresó a Kanarí para ver los resultados. En este viaje no entró por la frontera dominicana. Tuvo que volar hasta Miami para después ir hasta el Cabo Haitiano.
“No hay vuelos a la capital. En el vuelo, solamente había haitianos y gente como yo o de Naciones Unidas que iban para una misión o trabajo”, puntualizó.
De acuerdo a su experiencia, todo el norte de Haití está “relativamente libre de la violencia” que se vive en la capital. La crisis armada en Puerto Príncipe cobró la vida, la semana pasada, de tres haitianas que habían sido deportadas desde Puerto Rico, las cuales fueron decapitadas en la frontera.
“El gobierno de Estados Unidos recomienda que los ciudadanos no vayan a Haití, pero a la misma vez, dicen que ya no pueden otorgar las visas temporeras (TPS). Haití es demasiado peligroso para volver, pero los mandan”, señaló.
Desde julio pasado, la organización también impacta inmigrantes haitianos en Santurce, en medio de la escalada de políticas de deportación y paralización de remedios migratorios.
El resultado de la Fundación Kanarí es tan palpable que becados están estudiando en universidades: uno, Medicina; tres, Agronomía; uno, Informática; y otro, Ciencias de Laboratorio Médico, quien es el primero de su comunidad que tendrá un grado de educación superior.
En el colegio haitiano, los estudiantes participan de procesos democráticos, como el votar para seleccionar ministros de diferentes departamentos y practicar un liderazgo representativo. Otra miel que están cosechando.
“La primera vez que yo vine a Haití fue hace 50 años, y me enamoré. Ellos (alumnos) siempre me preguntan: ‘¿Por qué te enamoraste de Haití?’. A muchos les cuesta creer que personas puedan admirar aspectos de Haití. Están tan acostumbrados a ser rechazados. Les digo a los muchachos: me enamoré de la belleza del país, de la gente, de su amabilidad, arte, de los refranes haitianos que tienen una profundidad increíble”, comentó conmovido.
“Wòch nan dlo pa konnen doulè wòch nan solèy. (La piedra en el agua no conoce el dolor de la piedra en el sol)”, compartió sobre su refrán favorito en creole.
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Para donar o conocer cómo ser parte de la Fundación Kanarí, los interesados pueden visitar este enlace. También, pueden hacerlo a través de ATH Móvil en Negocios: Fundacionkanari.
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