El 1 de marzo fue la fecha que anunció el gobernador para comenzar el proceso de retomar las clases presenciales en Puerto Rico. (Archivo)

A menos de una semana de la fecha anunciada por el Gobierno para comenzar el regreso presencial de estudiantes en las escuelas públicas del país, la epidemióloga y encargada del sistema de rastreo del Departamento de Salud, Fabiola Cruz López, dejó clara su posición sobre si enviar o no a los niños al salón: “Si las escuelas abrieran la semana que viene, no los enviaría”.

Cruz López, quien a principios de mes presentó su renuncia a la dirección del Sistema Municipal de Investigación de Casos y Rastreo de Contactos (SMICRC) del Departamento de Salud, hizo las expresiones a su salida de la primera de dos sesiones de orientación con directores escolares sobre el reinicio de clases presenciales a partir del 1 de marzo, como lo aunció el gobernador Pedro Pierluisi.

Al ser cuestionada por este diario sobre si enviaría a familiares suyos en edad escolar a tomar clases presenciales manifestó que no lo haría.

La funcionaria explicó que, además de las guías que los planteles deben seguir para cumplir con criterios de infraestructura y salubridad, un aspecto clave es que los padres conozcan todo el protocolo que involucra la logística del regreso a clases presenciales, como por ejemplo, dónde llevar y recoger a sus niños en la escuela, entre otros aspectos.

“Los padres tienen que tener el protocolo de logística. Por dónde va a caminar el niño, por dónde sale… Hay que empoderar a los padres, que le expliquen todo a los padres”, insistió Criuz López.

Tal como prometió durante su campaña, Pierluisi aunció el lunes el plan de reapertura gradual de los planteles, tanto públicos como privados, a partir del 1 de marzo. El primer ejecutivo emitió una orden ejecutiva que ordena la reanudación gradual de las clases presenciales a partir del 1 de marzo. La orden ejecutiva 2021-17 autoriza la apertura parcial de las escuelas públicas y privadas, no así de las universidades.

El gobernador recalcó durante el anuncio de la orden ejecutiva que esta no implicaba una obligación de los padres de enviar a sus hijos a las escuelas.

En compañía de la designada secretaria de Educación, Elba Aponte Santos, la epidemióloga recogió esta mañana algunas de las preocupaciones de los directores escolares sobre la reapertura de escuelas, después de una sesión en la que se les ofrecieron detalles sobre el protocolo que deben cumplir para recibir el endoso del gobierno para reabrir.

“Queda trabajo. Hay que empoderar a la población y eso incluye maestros, directores (escolares) y la comunidad (escolar en general)”, dijo Cruz López.

Sobre cuántas escuelas estarían hoy preparadas para abrir, mencionó que ninguna ya que aún no cumplen con varios de los aspectos del protocolo que creó Salud.

“Todavía no se sabe cuantas escuelas (podrían abrir). Te diría que cero. No puedo ofrecer una certificación (a ninguna escuela aún) porque todavía no han cogido el taller virtual”, dijo sobre un taller que las escuelas deben tomar de forma obligatoria en el cual personal de Salud explicará algunas de las medidas salubristas que las escuelas deben cumplir.

Según explicó la epidemióloga, este miércoles es que se grabará el taller virtual, mientras que la grabación estará disponible jueves y viernes para que las escuelas la tomen, incluyendo unas pruebas mandatorias que son parte del mismo taller.

“Esos talleres son requisito para la certificación”, sostuvo.

Por eso, dijo, aún no puede certificar a ninguna de las seis escuelas que, ya registadas en el BioPortal, pidieron ser certificadas, pero que no cumplen porque no han tomado dichos talleres.

Tal como se explicó la semana pasada en conferencia de prensa, Cruz López recordó que hace dos semanas los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) actualizaron las guías para la reapertura de escuelas, siendo ahora más estrictas y conservadoras en cuanto a lo que le exigen a los planteles. Siguiendo estas guías, todos los miércoles Salud publicará un mapa donde identificará el nivel de tranmisión del COVID-19, por municipio. Los que tengan transmisión alta y estén pintados de rojo no podrán abrir.

En cuestión de infraestructura, la epidemióloga señaló que el Departamento de Educación asegura que 172 escuelas cumplen. Sin embargo, puntualizó que hay que verificar si tienen también los recursos para cumplir con el protocolo de Salud. Además, dijo, hay que identificar que no ubiquen en municipios de alta transmisión del virus, según los criterios del CDC.

Cruz López comentó, además, que en una reunión que tuvo ayer con personal del SMICRC varios epidemiólogos le manifestaron algunas preocupaciones, particularmente, de más información que se debe añadir al protocolo de Salud.

“Por eso es que (el protocolo) es un documento vivo”, resaltó al puntualizar que “lo primordial es que todas (las escuelas) cumplan” con el protocolo de Salud y luego se verifique si, por los indicadores del CDC, los municipios donde ubiquen los planteles pueden o no reabrir, acorde al nivel de transmisión.

La epidemióloga insistió en que la reapertura de las escuelas no es obligatoria y que los planteles irán reabriendo en la medida que cumplan con el protocolo.

No diseñé un protocolo para (que las escuelas puedan) empezar en marzo, sino para empezar de forma segura. Si pueden cumplir o no es otra cosa. El gobierno tiene que proveer los recursos (para que puedan reabrir). No es obligatoria (la reapertura). Es algo escalonado”

Fabiola Cruz

“Lo más importante es que los padres conozcan y estén familiarizados con la logística de la escuela, que sepan por donde entran los estudiantes, por donde salen, cosas así”, insistió.

La mayor duda entre los directores escolares, dijo, es en cuanto a el rol de los empleados de mantenimiento y la infraestructura escolar.

“El Departamento de Educación va a tener que asegurar esa infraestructura y (darle) el mantenimiento a las escuelas. Tienen que colaborar con Salud para que esto se de”, dijo.

A modo de ejemplo, la epidemióloga comentó que si se hace una visita sorpresa a una escuela y en un salón no hay un desinfectante o “sanitizer” a la mano, el plantel no estaría en cumplimiento del protocolo y podría ser cerrado.

“El equipo (de limpieza) tiene que estar completo en el salón”, dijo al comentar que eso también incluye la disponibilidad de mascarillas para los estudiantes.

Entre las medidas que exige el protocolo, mencionó que son básicamente acciones para reducir el riesgo de contagio. Por ejemplo, indicó como la ventilación natural de los salones es la opción número uno. En el caso de que esto no se pueda, se podría optar por aires acondicionados con filtros HEPA con capacidad para limpiarse cuatro a cinco veces por hora. Si el aire acondicionado fuera de una unidad central, dijo, un porciento mayor del aire tiene que venir de aire del exterior. Tampoco pueden haber abanicos de techo, mientras que los abanicos de pedestal solo deben estar soplando en una sola dirección.

En cuanto a los colegios privados, mencionó que hasta hace unos días solo 53% se habían registrado al BioPortal de Salud, requisite para poder reabrir, además de los demás protocolos creados.

Normal que existan preocupaciones

Mientras tanto, en un breve aparte con El Nuevo Día, Aponte Santos, aseguró que “es natural” que hayan preocupaciones. Sobre cuantas escuelas están listas para reabrir hoy día, mencionó que la lista se hará pública próximamente, pero anticipó que ya se ha trabajado con “más de 160” que, al menos, en cuestión de infraestructura, podrían reabrir.

“Tienen que ser certificadas por Salud. Por eso esta orientación”, dijo al resaltar que la apertura está programa para que sea una “escalonada”.

“No podemos detenernos”, insistió sobre el compromiso del gobierno de que la reapertura sea el 1 de marzo, en las escuelas que cumplan.

La funcionaria insistió que “todas las escuelas se tienen que preparar” con el fin de que, para agosto, todas las que estaban abiertas previo al “lockdown” puedan retomar operaciones. Reconoció, no obstante, que hay planteles aún afectados por el huracán María y los temblores que ni en agosto estarían preparadas para reabrir.

Sobre quien estaría a cargo de inspeccionar los planteles para asegurarse que cumplan con los protocolos, la titular comentó que estará en manos de personal de la Oficina para el Mejoramiento de las Escuelas Públicas (OMEP), de la Autoridad de Edificios Públicos y algunos ingenieros, además de un grupo de empleados del nivel central del Departamento de Educación.

Cruz López informó que, cuando la carga sea mayor por que aumente el número de escuelas pidiendo ser evaluadas para poder reabrir, el Departamento de Educación proyecta hacer unos acuerdos colaborativos con el Cuerpo de Bomberos para que personal de este organismo los ayude en la realización de inspecciones.

Tras salir de la orientación, este diario recogió reacciones mixtas entre varios directores escolares abordados sobre si su escuelas estaban o no preparadas para reabrir.

“Mi escuela está entre tres caseríos. No hay tantos contagios, pero no se si los padres se están protegiendo y me preocupa”, dijo una directora escolar que no quiso identificarse.

Otro director, que tampoco reveló su identidad, señaló que su escuela no tiene el presupuesto para comprar materiales de limpieza adicionales, ni mascarillas, tal como exige el protocolo de Salud.

“No tenemos los recursos para comprarlos”, dijo.

Mientras, tres directores escolares, todos de la región de Bayamón, aseguraron que sus planteles sí estaban listos y deseosos de reabrir.

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