El Departamento de Educación ha indicado que evalúa varios escenarios para el próximo semestre, como el regreso a clases presenciales -probablemente con grupos más pequeños y en horarios alternos-, la continuación de la educación a distancia que se implementó a partir de marzo o una combinación de ambas modalidades. (GFR Media)

Aún no sabe si su hija pisará nuevamente una escuela en agosto, si tomará clases a distancia o si podrá conocer en persona a su nueva maestra, pero Nicole Vargas Ortiz ya compró dos uniformes nuevos y poco a poco ha adquirido algunos de los materiales que la niña que comenzará el segundo grado podría necesitar.

“Como madre me sentiría más tranquila si nos ofrecen seguridad, información. ¿Cómo será el semestre? ¿Séra presencial? ¿Cómo cuidarán a los niños? ¿Estarán el día completo en la escuela, irán todos los estudiantes a la vez o dividirán los grupos? Son muchas cosas que yo, como mamá, necesito saber para también nosotros decirle a los niños cómo se tienen que cuidar”, relató Vargas Ortiz.

A un mes de las fechas que tradicionalmente marcan el inicio del año escolar en la isla, aún se desconoce cómo los niños y adolescentes retomarán su aprendizaje en medio de la pandemia por el coronavirus. El lunes, la gobernadora Wanda Vázquez Garced no dio certeza sobre cuándo se emitirían las directrices para el sistema educativo. Se limitó a decir que esperarán por recomendaciones de su Grupo Asesor Médico.

Con el aumento en casos positivos confirmados que se ha reportado desde la pasada semana, Vargas Ortiz reconoció que, actualmente, no enviaría a su nena a la escuela.

Venus Andino, madre de tres estudiantes de escuela pública, tampoco siente que el Departamento de Educación estará preparado a tiempo para recibir a los menores nuevamente en los planteles, de esta ser la alternativa.

“Yo no me siento cómoda con que los nenes vuelvan ‘full’ al salón de clases”, señaló Andino.

El Departamento de Educación ha indicado que evalúa varios escenarios para el próximo semestre, que básicamente consisten en el regreso a clases presenciales -probablemente con grupos más pequeños y en horarios alternos-, la continuación de la educación a distancia que se implementó a partir de marzo o una combinación de ambas modalidades. Preliminarmente se ha establecido el 17 de agosto como el primer día de clases.

En Estados Unidos, varios de los distritos escolares más grandes, como Los Ángeles y San Diego, en California, han anunciado que solo ofrecerán clases en línea en el otoño. Otros, como Fairfax, en Virginia, y la ciudad de Nueva York, combinarán las modalidades de clases presenciales y a distancia, y le darán la opción a los padres de escoger a cuál acogerse.

Piden ser parte de la toma de decisiones

Pero es muy poca, si alguna, la participación que han tenido las comunidades escolares en la confección de estos planes, apuntó el director ejecutivo de Fundación Flamboyán, Carlos Rodríguez.

Apenas el viernes pasado se informó que se llevó a cabo la primera Cumbre de la Educación Puertorriqueña, organizada entre el Departamento de Educación y la Oficina de la Primera Dama, para discutir estrategias educativas de cara a la pandemia.

“Lo que siempre tú escuchas es que los padres no están pendientes a la educación de sus hijos, pero esa no es la realidad. Habemos muchos padres dispuestos a ser parte de estas iniciativas parta que las clases se retomen satisfactoriamente. No queremos que falle la educación, no queremos que los nenes se queden eternamente en las casas, pero somos los padres los que podemos decirle a Educación cuáles son las necesidades de nuestros hijos, qué se tiene que hacer para preparar las escuelas”, sostuvo Andino.

Las sugerencias de padres, profesionales en pedagogía y líderes de entidades comunitarias se recogieron ya en un documento que se le hará llegar a la jefatura del Departamento de Educación, adelantó Rodríguez.

“El documento contiene lo que entendemos debería ser el plan de reinicio de clases, qué debería considerar el Departamento y, a grosso modo, las interrogantes que se deben contestar para atender las preocupaciones principales. Insertamos las voces de los padres de familia, que usualmente no son consultados, para conocer cuáles son sus necesidades”, señaló el director ejecutivo de Fundación Flamboyán. En la confección del borrador también participaron líderes de Hispanic Federation, Fundación Banco Popular, Fundación Ángel Ramos, Fundación Colibrí y la Puerto Rico Education Foundation, entre otras.

Todos los escenarios requieren que se tomen decisiones acertadas y se implementen cambios para garantizar la seguridad de los estudiantes, maestros y personal no docente de las escuelas, por lo cual se debe informar ya la decisión, argumentó el Frente Amplio en Defensa de la Escuela Pública (Fadep), que reúne a siete sindicatos y asociaciones que agrupan a padres y maestros.

En una carta dirigida a Vázquez Garced, las organizaciones señalaron que el aumento en contagios de COVID-19 en la isla y la escasez de materiales para procesar las pruebas diagnósticas -conocidas como pruebas moleculares o PCR- deben pesar fuertemente en la decisión que tome el gobierno. Recordaron que los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) establecieron que la reapertura de escuelas se debe posponer si hay “tranmisión comunitaria sustancial” del coronavirus en una jurisdicción.

“Ante este panorama sería irresponsable de parte del gobierno autorizar la educación presencial, cuando los casos en lugar de disminuir han ido aumentando”, expresó Fadep.

El vacío de información oficial crea situación confusas para padres y miembros de las comunidades escolares.

Por ejemplo, Vargas Ortiz recibió una lista de los materiales escolares que debe comprar para su nena, Camila. En ella se detalla que el uniforme de la escuela Francisco Hernández Gaetán, en San Juan, cambiará, lo cual le sorprendió. El Departamento de Educación pospuso en enero su nueva política de uniformes escolares para que entre en vigor el año que viene, para evitar así cambios innecesarios este verano y que las familias tuvieran que incurrir en gastos adicionales.

Para Vargas Ortiz, la educación a distancia fue frustrante, pues su hija de 7 años nunca tuvo contacto directo con su maestra.

“No quiero que pasen a mi nena de grado solo por pasarla, sino que tenga el conocimiento de lo que aprendió ese año. Esto es algo que me asusta. Me da ese miedo que simplemente sigan pasando a los niños de grado porque sí, no porque en realidad aprendieron algo”, expresó Vargas Ortiz.

En el caso de los hijos de Andino, estos se disfrutaron la modalidad tecnológica y ella hasta notó un aumento en su aprendizaje. Ella solo ha comprado materiales escolares que sus hijos puedan también usar en el hogar, así que nada de bultos ni uniformes. Sus tres hijos están matriculados en dos escuelas públicas Montessori distintas en Carolina, las cuales han establecido sus propios planes sobre cómo iniciar el semestre.

“Aún cuando me siento segura con los planes de las escuelas Montessori, todo depende de la decisión del secretario (de Educación)”, señaló Andino. “Yo trabajo en un hotel, soy gerente de un hotel, soy madre soltera, no puedo malgastar la poca entrada que tengo (de ingresos) en cosas para la escuela que no van a necesitar si, al final, se quedan en casa”, añadió.

Por regiones

La Academia Americana de Pediatría recomendó que las clases se retomen de forma presencial, dado el importante rol que tienen los planteles en el desarrollo académico, social y emocional de los menores de edad. Asimismo, la organización destacó que estar fuera de la escuela puede provocar aislamiento en los menores y dificulta que se identifiquen situaciones de riesgo a las que pudieran estar expuestos, como maltrato en el hogar o violencia.

No obstante, el pediatra Ricardo Fonanet sostuvo que en la isla se debe evaluar el nivel de contagios en cada región educativa para identificar si las escuelas de alguna de ellas no deben reabrir cuando llegue la fecha.

“Quizás haya que hacer un desglose de casos por región y ver las facilidades y habilidad que tienen las escuelas para seguir las recomendaciones (para prevenir los contagios en el ambiente escolar)”, expresó Fontanet.

El pediatra comentó que algunas de estas recomendaciones son mantener una distancia de al menos tres pies entre pupitres, el uso obligatorio de mascarillas y promover que los estudiantes realicen actividades al aire libre para que no permanezcan todo el día dentro del salón de clases.

Fontanet hizo un llamado, además, a los padres a estar pendientes de la salud de sus hijos e identificar si tienen algún síntoma relacionado a COVID-19.

“Deben tomarles la temperatura y detectar si tienen tos o algo así (otros síntomas) para llevarlos al pediatra (a evaluarlos) antes de enviarlos a la escuela. Debe haber cooperación de la ciudadanía en esto”, puntualizó el pediatra.

La reportera Marga Parés Arroyo colaboró con esta nota.