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Sabías que… Puerto Rico fue epicentro de dos epidemias de peste bubónica que cambiaron el entorno urbano de San Juan

El aumento en la eficiencia y la capacidad de los buques mercantes a finales del siglo XIX y principios del XX, facilitó la propagación de esta pandemia

16 de abril de 2026 - 11:10 PM

La peste bubónica, enfermedad bacteriana transmitida por la mordedura de pulgas —y que produce inflamación de los nódulos linfáticos; comúnmente en la ingle, las axilas o el cuello— azotó a Puerto Rico en dos ocasiones: 1912 y 1921. (Wiki Commons)

Cuando hablamos de peste bubónica es inevitable remontarse a los grandes brotes de la infecciosa enfermedad en la Europa medieval que, se estima, provocó la muerte de entre el 30% y el 60% de la población de ese continente durante varios brotes, en especial el ocurrido entre 1347 y 1353.

En Puerto Rico esta legendaria epidemia parecería ser algo remoto, impensable, pero ¿sabías que en la isla se registraron dos epidemias de la también llamada peste negra durante el siglo XX?

La peste bubónica, enfermedad bacteriana transmitida por la mordedura de pulgas —y que produce inflamación de los nódulos linfáticos; comúnmente en la ingle, las axilas o el cuello— azotó a Puerto Rico en dos ocasiones: 1912 y 1921.

El doctor José G. Rigau Pérez, médico epidemiólogo retirado del US Public Health Service y catedrático auxiliar en las escuelas de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Puerto Rico (UPR), explica en su artículo “Peste bubónica en Puerto Rico” de 2020, el aumento en la eficiencia y la capacidad de los buques mercantes a finales del siglo XIX y principios del XX, facilitó la propagación de esta pandemia, poco recordada en el momento que arribó a la isla.

“Introducida probablemente por vía marítima, y propagada por ratas infectadas, la primera epidemia se concentró en la zona de Puerta de Tierra, en la isleta de San Juan, con 55 casos confirmados, mientras que la de 1921 afectó a varios municipios”, indica Rigau Pérez en su escrito.

“Los trabajos para combatir la peste, Puerto Rico Ilustrado, 20 de julio de 1912.
“Los trabajos para combatir la peste, Puerto Rico Ilustrado, 20 de julio de 1912. (Archivo )

El catedrático explica que ambas crisis de salubridad causaron alta mortalidad y movilizaron intensas campañas de saneamiento.

Epidemia de 1912

Rigau Pérez relata en su artículo que el 14 de junio de 1912, la muerte de un vecino de Puerta de Tierra acaparó la atención de las autoridades locales, que ya tenían conocimiento de brotes epidémicos de la temida enfermedad en algunas islas del Caribe y se preparaban para un escenario similar.

En la zona de Puerta de Tierra, por generaciones, persistían graves problemas de salubridad causados por la marginación social a la que eran condenados sus habitantes, generalmente de la clase social menos privilegiada.

“De parte del gobierno federal, el Servicio de Salud Pública (USPHS, por sus siglas en inglés), que bajo la Ley Foraker tenía un rol protagónico en los asuntos sanitarios insulares, había manejado otras epidemias de peste bubónica. Ese mismo año, el Congreso había extendido su jurisdicción en investigaciones sobre asuntos de salud”, añade.

Esta primera epidemia se extendió por tres meses, siendo el 13 de septiembre de 1912 la fecha del último caso de peste negra registrado en San Juan.

El brote dejó el saldo de 55 enfermos, 51 de estos residentes de San Juan mientras que los restantes cuatro eran de Carolina y Dorado. De ese total, 36 pacientes murieron por la enfermedad.

Rigau Pérez indica que las autoridades nunca lograron precisar cómo entró el virus a la isla, aunque se sospecha que llegó en los barcos provenientes de las Islas Canarias y que traían una ola migratoria a Puerto Rico.

Calles de Puerta de Tierra durante la marea alta. Del Gobierno de Puerto Rico, Departamento de Trabajo, Beneficencia y Corrección, Oficina de Trabajo, Informe sobre las condiciones de los trabajadores en Puerto Rico, 30 de mayo de 1914 (San Juan, Puerto Rico: Oficina de Suministros, Imprenta y Transporte, 1914).
Calles de Puerta de Tierra durante la marea alta. Del Gobierno de Puerto Rico, Departamento de Trabajo, Beneficencia y Corrección, Oficina de Trabajo, Informe sobre las condiciones de los trabajadores en Puerto Rico, 30 de mayo de 1914 (San Juan, Puerto Rico: Oficina de Suministros, Imprenta y Transporte, 1914). (Archivo General de Puerto Rico)

No fue la mejor respuesta

A pesar de que Puerto Rico, para los efectos, contaba con el andamiaje para enfrentar este tipo de crisis de salud, las autoridades no respondieron adecuadamente a una emergencia de salud de tal magnitud.

“Ni el gobernador ni el Comisionado de Sanidad estaban en la Isla (en ese momento). El gobierno perdió credibilidad con sus primeros anuncios, quizás por falta de experiencia, pero ciertamente por un equivocado énfasis en tranquilizar, en vez de informar verazmente”, indica el galeno e historiador.

“El 17 de junio, informes separados de W.R. Watson (director interino de Sanidad) y S.B. Grubbs (jefe de la Estación de Cuarentena del USPHS) indicaron que los casos sospechosos habían sido investigados, indicando que ‘el rumor de que estos casos sean peste bubónica es sumamente absurdo’ (dijo Watson) y ‘la posibilidad de dicha pestilencia invadir Puerto Rico es muy remota’ (dijo Grubbs). Cabe señalar que, en sus memorias, Grubbs solo recordó que ‘recomendamos a todos que no se asustaran’”, añade.

El 18 de junio Isaac González Martínez, director del Laboratorio del Departamento de Sanidad, reveló los resultados preliminares positivos en los muestreos a los pacientes que resultaron positivos.

El 19 de junio, el gobernador interino Drey Carrell finalmente reconoció de manera oficial la presencia de peste bubónica en San Juan y solicitó ayuda adicional del USPHS para enfrentar la emergencia.

Más adelante, el 30 de junio se decidió que todo el trabajo relacionado con la erradicación de la peste estaría a cargo del USPHS, aunque el Ejército de Estados Unidos, el Servicio Secreto Federal y el Departamento de Sanidad de Puerto Rico tuvieron un papel protagónico en el proceso de enfrentar la peste bubónica.

House on stilts in marshy area of Puerta de Tierra
House on stilts in marshy area of Puerta de Tierra (Archivo General de Puerto )

Cambió el ordenamiento urbano

El médico e historiador asegura en su artículo que las medidas asumidas por las autoridades locales para erradicar la enfermedad de San Juan fueron “rápidas y exhaustivas” y cambiaron para siempre el ordenamiento urbano de la ciudad.

Un mes después de anunciada la emergencia, se comenzaron a redactar y a presentar nuevas leyes que buscaban regular la construcción de estructuras para hacerlas “a prueba de ratas”, portadoras de la enfermedad.

Estas nuevas regulaciones ordenaban el almacenamiento de alimentos, el manejo eficiente de la basura, la precaución con la siembra de árboles frutales que pudiesen alimentar a las ratas y el mantenimiento de los establecimientos comerciales, gallineros y establos.

No obstante, los esfuerzos de las agencias federales y estatales provocaron daños colaterales que redundaron en el desahucio de familias de escasos recursos de sus viviendas, sin tener un plan concreto para reubicarlos, desatando fuertes críticas de varios sectores.

Según el diario La Correspondencia en su edición del 21 de junio de 1912, la crisis y el pánico generados por la peste agravaron las diferencias entre ricos y pobres. Las clases marginadas fueron quienes más sufrieron las consecuencias.

Los periódicos de la época informaban de casos de personas pobres que utilizaban el dinero destinado a sus alimentos para comprar los desinfectantes obligatorios, y se acusó a los propietarios de trasladar los costos de la fumigación contra ratas a sus inquilinos empobrecidos.

“La peste bubónica en San Juan”, Puerto Rico Ilustrado, 22 de junio de 1912.
“La peste bubónica en San Juan”, Puerto Rico Ilustrado, 22 de junio de 1912. (Archivo General de Puerto )

Epidemia de 1921

A pesar de las medidas y el reordenamiento urbano que dejó la experiencia de la epidemia de peste bubónica en Puerto Rico durante 1912, un nuevo brote que produjo 20 muertes en ocho diferentes municipios fue registrado en 1921.

Según explica Rigau Pérez, se registraron en esa ocasión 15 casos en San Juan, uno en Río Piedras, cuatro en Carolina, uno en Bayamón, tres en Manatí, uno en Juncos, uno en Arecibo y siete en Caguas. También fueron detectados roedores infectados en Guaynabo y Fajardo.

Según un reporte de la Escuela de Medicina Tropical, realizado por el doctor Pablo Morales Otero, y publicado en el periódico El Mundo en su edición del 4 de marzo de ese año, se confirmaba la presencia, una vez más, de la temida enfermedad.

“Ya es sabido por todos, que todos los casos hasta la fecha ocurridos en la epidemia actual proceden de la calle de Tetuán, bien porque sean residentes allá o bien porque trabajasen en esa sección”, aseguró el experto al diario.

“Si hacemos un estudio de las ratas infectadas encontramos el mayor número de ellas procedentes de la calle de Tetuán 34, 36, 37, 43 y 47. Le siguen en orden las procedentes de los crematorios y luego las encontradas en la Marina. Por último, hay un pequeño número de ellas diseminadas y aún en algunas de éstas puede probarse la relación de ellas con el foco de infección principal”, añadió.

Calles de Puerta de Tierra durante la marea alta. Del Gobierno de Puerto Rico, Departamento de Trabajo, Beneficencia y Corrección, Oficina de Trabajo, Informe sobre las condiciones de los trabajadores en Puerto Rico, 30 de mayo de 1914 (San Juan, Puerto Rico: Oficina de Suministros, Imprenta y Transporte, 1914).
Calles de Puerta de Tierra durante la marea alta. Del Gobierno de Puerto Rico, Departamento de Trabajo, Beneficencia y Corrección, Oficina de Trabajo, Informe sobre las condiciones de los trabajadores en Puerto Rico, 30 de mayo de 1914 (San Juan, Puerto Rico: Oficina de Suministros, Imprenta y Transporte, 1914). (Archivo General de Puerto Rico)

En 1921, el Departamento de Sanidad dirigió la campaña contra la epidemia con la asistencia de personal de la Fundación Rockefeller.

Luego de la segunda epidemia, Sanidad mantuvo un laboratorio de detección de peste por unos años, lo unió al Laboratorio Biológico en 1929, y suprimió sus funciones unos años más tarde. La peste no se ha detectado desde entonces en Puerto Rico.

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