Tras el fallecimiento de Pablo Escobar, su figura se convirtió en una imagen de culto para muchas personas que viajan a Medellín a conocer su tumba y los lugares en los que vivió. (semisquare-x3)
Tras el fallecimiento de Pablo Escobar, su figura se convirtió en una imagen de culto para muchas personas que viajan a Medellín a conocer su tumba y los lugares en los que vivió. (EFE)

Cuando el 24 de abril de 2018 el ciudadano británico Steven Semmens publicó un vídeo en el que aparecía aspirando cocaína sobre la tumba de Pablo Emilio Escobar, su nombre se popularizó rápidamente, aunque nunca imaginó las consecuencia que esa acción le traería para su vida.  

“Una línea de coca sobre la tumba de Pablo Escobar, directo de la cárcel de Swansea", fue el mensaje que dejó el turista británico de 35 años junto al vídeo que lo muestra drogándose en el cementerio Jardines Montesacro, en Itagüi, Antioquia (Colombia).

En las imágenes se puede ver cómo Semmens vacía una bolsa de polvo blanco sobre la lápida de la tumba de Escobar y con la ayuda de un billete comienza a inhalar la sustancia. El vídeo no fue bien recibido y casi al instante de su publicación los usuarios de las redes sociales comenzaron a condenar la conducta del hombre.

Hoy, 8 meses después de aquel hecho, Semmens se muestra arrepentido y en una entrevista que brindó al diario británico Daily Mirror explicó lo mal que lo ha pasado tras la publicación del vídeo.

Tras desatarse la polémica a raíz del vídeo, el hombre viajó a Cartagena y luego a Bogotá, donde fue detenido y expulsado de Colombia. El mayor problema de Semmens es que en Medellín vive su novia, a quien conoció en Ibiza (España) y con quien tiene gemelos.

Ahora y tras su comportamiento inaceptable en Colombia asegura que no puede ingresar a al país para ver a sus hijos.

Ademas, su presencia en redes sociales se volvió una pesadilla por cuanto recibe muchos insultos y amenazas. "Dijeron que si me encontraban me despellejarían vivo. No puedo ver a mis hijos y eso duele. Mi compañero me pidió que hiciera una línea frente a la tumba de Escobar. Fue divertido en ese momento pero estoy avergonzado. Todos decían que era una desgracia y estaba haciendo que el país se viera mal", contó al Daily Mirror.

Escobar lideró el Cartel de Medellín durante la década de 1980 y principios de 1990, cuando llegó a controlar cerca del 80% de las exportaciones de cocaína a los Estados Unidos, convirtiéndose en un criminal extremadamente rico y popular, pero al mismo tiempo temido por su brutalidad.

Su muerte se produjo en 1993, cuando un enfrentamiento con la Policía de Colombia acabó con su vida, a los 44 años.  Tras el fallecimiento del narcotraficante, su figura se convirtió en una imagen de culto para muchas personas que viajan a Medellín a conocer su tumba y los lugares más importantes en los que transcurrió su violenta vida. 

El nombre de Pablo Escobar genera mucho odio en Colombia. Sin embargo, todavía un gran número de personas ve al capo como un personaje cercano a los que menos tienen y que ayudó a mucha gente a salir de la pobreza.

Mientras tanto, la alcaldía de Medellín ha intentado durante los últimos años acabar con ola de fanatismo y turismo temático relacionados a Escobar.

Uno de los símbolos del narcotráfico aún vigente en la ciudad, el edificio Mónaco, será demolido el próximo 22 de febrero. En su lugar, se construirá un parque memorial que les dará a las víctimas de esta época violenta un protagonismo que hasta ahora no han tenido.


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