El jefe de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, Diosdado Cabello, confirmó la muerte de al menos ocho de los atacantes. (EFE)

Caracas — Venezuela aseguró este domingo haber frustrado un intento de invasión marítima por parte de hombres armados procedentes de Colombia, en la que murieron varios de los atacantes y otros fueron detenidos.

El ministro de Interior, mayor general Néstor Reverol, aseguró que el incidente se produjo la madrugada de hoy frente a las costas del estado La Guaira, a unos 20 kilómetros al norte de Caracas. Reverol no presentó fotos, vídeos o alguna otra evidencia de lo sucedido.

El “grupo de mercenarios terroristas procedentes de Colombia” pretendió realizar “una invasión por vía marítima” en lanchas rápidas y fueron repelidos por agentes de la fuerza armada y la Policía Nacional, aseveró el ministro en una declaración difundida por la televisión estatal. No está claro quiénes fueron los atacantes.

Los supuestos mercenarios fueron “abatidos unos y detenidos otros”, acotó Reverol, sin dar otros detalles.

Según el ministro, la incursión tenía el propósito de cometer “actos terroristas en el país, asesinato a líderes del gobierno revolucionario, incrementar la espiral de violencia, generar caos y confusión en la población como parte de un nuevo intento de golpe de Estado” para separar al presidente Nicolás Maduro del poder.

La operación de rastreo “minucioso por tierra, mar y aire” continúa por lo que no se descartan otras detenciones en las próximas horas, agregó el alto funcionario.

Horas después, el líder del partido socialista y aliado de Maduro, Diosdado Cabello, confirmó la muerte de al menos ocho de los atacantes, uno de ellos un desertor de las fuerzas armadas venezolanas, apodado “Pantera”.

Cabellos destacó que podrían ser más los fallecidos dado que los abatidos cayeron justo en el momento que “llegaron a la costa" del balneario de Macuto en La Guaira, donde "hubo un enfrentamiento, hubo disparos”.

En declaraciones a la televisión estatal, Cabello afirmó que no hay duda que se trata de “un plan orquestado por Estados Unidos”, resaltando que uno de los detenidos “es un narcotraficante”, que admitió que era un supuesto “agente de la DEA, dicho por el mismo”. Los atacantes portaban uniformes y le incautaron un importante lote de "armas de alto calibre, teléfonos satelitales, entre otros equipos y documentos.

Cabello vinculó a los atacantes con Cliver Alcalá, un general de división retirado del Ejército de su país, señalado de ser el cabecilla de los desertores militares venezolanos.

Alcalá, sancionado por Estados Unidos en 2011 por presuntamente suministrar misiles tierra-aire a las guerrillas de las FARC en Colombia a cambio de cocaína, fue acusado en marzo —junto con Maduro— de ser uno de los capos de una conspiración “narcoterrorista” que presuntamente enviaba 250 toneladas de cocaína a Estados Unidos cada año.

Actualmente Alcalá está bajo custodia federal en Nueva York a la espera de un juicio, luego de entregarse en Colombia, donde vivía desde 2018.

“Vamos a enfrentar con todos los instrumentos que nos garantiza la Constitución” y “el uso de la fuerza donde sea necesario para preservar el orden interno. Y quienes así lo asuman de atacar la institucionalidad de Venezuela tendrán que asumir también las consecuencias”, añadió Cabello.

Previamente, Cabello en una declaración que circula en las redes sociales llamó a los residentes de todo el país, incluidos pescadores a lo largo de la línea costera de unos 2,800 kilómetros, a reportar de inmediato cualquier actividad sospechosa que vean.

“Ha sido neutralizado un nuevo intento de la derecha y el imperialismo norteamericano”, pero “es necesario que nos activemos todos”, manifestó Cabello. “Hemos logrado darles un gran golpe, pero necesitamos seguir golpeándolos para que más nunca se les ocurra intentarlo" de nuevo, insistió.

Casi 60 países, entre ellos Estados Unidos y Colombia, reconocen al líder opositor Juan Guaidó como presidente legítimo. Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional, de mayoría opositora, se autoproclamó mandatario interino en 2019 por considerar que la reelección de Maduro en 2018 fue fraudulenta.

Maduro repetidamente acusa al gobierno del presidente colombiano Iván Duque de ser parte de un complot en su contra y albergar en su territorio a mercenarios y campamentos donde entrenan para “agredir” a Venezuela.

Estados Unidos, por su parte, lidera una campaña para expulsar a Maduro, acusándolo de narcotraficante y ofreciendo una recompensa de $15 millones por su arresto. Estados Unidos también aumentó las severas sanciones, enfocadas en buena medida en el sector petrolero venezolano para ahogar financieramente a Maduro. Las exportaciones de petróleo son la principal fuente de ingresos de divisas en Venezuela.

Venezuela está sumida en una severa crisis política y económica caracterizada por una hiperinflación y una profunda contracción del Producto Interno Bruto que ha obligado a casi cinco millones de personas a irse del país en los últimos años. El Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas, estima que uno de cada tres venezolanos o 9.3 millones, tiene dificultades para poner sobre la mesa suficientes nutrientes.


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