

2 de septiembre de 2026 - 10:41 PM

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, afirmó el martes que 19 de los miembros del G20 acordaron abordar los flujos de “exportaciones baratas” que, según dijo, provocan desequilibrios económicos globales, mientras que China se opuso a la iniciativa.
Bessent hizo las declaraciones al concluir una reunión de dos días entre ministros de Economía y responsables de bancos centrales del G20, en la que intentó centrar la atención en el crecimiento económico. También dijo que instó a algunos de sus homólogos a seguir el ejemplo de la Administración del presidente Donald Trump mediante el uso de aranceles y otras medidas para combatir los desequilibrios comerciales.
“Creemos que las economías no basadas en el mercado que generan un flujo interminable de exportaciones baratas no son sostenibles”, afirmó Bessent al describir la posición que, según dijo, compartieron todos los miembros del G-20 salvo uno.
“Está claro que el país con el mayor e insostenible superávit por cuenta corriente del mundo, la República Popular China, fue el que se opuso”, sostuvo.
La Administración Trump, al igual que algunos economistas, ha responsabilizado a China por los desequilibrios comerciales que han contribuido a que el país registre un amplio superávit mientras Estados Unidos mantiene un déficit considerable.
Durante la conferencia de prensa de cierre, Bessent también adelantó detalles sobre una próxima reunión entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping.
El secretario del Tesoro dijo que, al inicio del segundo mandato de Trump, había advertido a otros países que el nuevo “muro arancelario” de Estados Unidos provocaría que los productos chinos inundaran sus mercados.
“Y, por desgracia, tenía razón”, afirmó Bessent. “Probablemente, el resto del mundo tenga que analizar detenidamente qué medidas debería adoptar para proteger los puestos de trabajo de sus ciudadanos y su base industrial, de modo que no se deslocalice toda su producción”.
Bessent pide más explicaciones a las empresas de inteligencia artificial
Bessent también afirmó que Trump y Xi abordarán la política de inteligencia artificial cuando se reúnan a finales de este mes y sostuvo que se necesitan mayores controles para impedir que actores no estatales desarrollen sus propios modelos.
El secretario del Tesoro añadió que ha dejado claro a los líderes de la industria que las empresas de inteligencia artificial, tanto las que construyen centros de datos como los propios laboratorios, han fallado a la hora de explicar al público estadounidense cómo se beneficiará de esta tecnología.
“Tendrán que asumir parte de la culpa y tendrán que convencer al pueblo estadounidense de que no será solo un pequeño grupo el que se beneficie de todo ello”, afirmó.
Tras la conferencia de prensa, Trump publicó en su red social que las reuniones del G-20 habían sido “muy productivas y positivas” y añadió que otros países deberían seguir el ejemplo de Estados Unidos.
Las políticas arancelarias de la Administración Trump han sido criticadas por economistas y políticos debido a que elevan los costos para los consumidores estadounidenses y, en algunos casos, afectan a países aliados.
La Tax Foundation, un centro de estudios independiente, determinó que los aranceles impuestos por la Administración Trump durante 2025 elevaron aproximadamente un 7 % el precio minorista de los bienes de consumo importados frente a las tendencias previas a su imposición.
El Tribunal Supremo de Estados Unidos determinó en febrero que los aranceles generales impuestos por Trump al amparo de una ley de poderes de emergencia eran inconstitucionales. Desde entonces, la Administración ha revisado su estrategia y analiza la posibilidad de imponer un arancel adicional de 7.5 % a las importaciones chinas en el marco de una investigación sobre el supuesto exceso de capacidad industrial y las normas relacionadas con el trabajo forzoso.
Estados Unidos y China encuentran puntos en común sobre Irán
Bessent se reunió con sus homólogos chinos durante la cumbre y afirmó que ambos países coincidieron en algunos asuntos relacionados con Irán.
Según Bessent, existe consenso en que Irán “no puede disponer de armas nucleares” y en que el petróleo y otras mercancías deben circular libremente por el estrecho de Ormuz, cuyo tránsito ha sido restringido por Teherán.
Bessent ha señalado que el superávit comercial de China, que alcanzó un récord de $1.2 billones en 2025, representa un obstáculo para el crecimiento económico mundial, junto con lo que considera una regulación excesiva.
La deuda mundial alcanzó un récord de $353 billones, mientras que la deuda de Estados Unidos llegó en agosto a $40 billones.
Los mercados han mostrado preocupación por una posible ola de ventas de bonos del Tesoro estadounidense, pero Bessent descartó que exista una situación grave en los mercados de deuda.
Mientras tanto, la presencia del ministro de Finanzas ruso, Anton Siluanov, generó malestar entre algunos asistentes a la reunión. Siluanov se reunió con Bessent el lunes al margen de la cumbre, pero no apareció en la tradicional “foto de familia” de los ministros.
El ministro de Finanzas de Canadá, François-Philippe Champagne, afirmó que la presencia de Rusia “provocó un gran malestar entre los asistentes”, no solo en Canadá, sino también entre otros participantes.
El comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, afirmó durante una conferencia de prensa el martes que no es el momento de “normalizar” las relaciones con Rusia.
Bessent defendió la participación rusa y argumentó que el diálogo es necesario para resolver conflictos.
“Si las partes no dialogan, si no nos implicamos, ¿cómo se puede resolver el problema?”, preguntó.
“Sé que la invitación dejó un mal sabor de boca a algunos europeos”, afirmó Bessent. “Si ambas partes se atrincheran en sus posiciones, nunca habrá una solución a este horrible conflicto”.
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