

29 de septiembre de 2026 - 2:33 PM

Mucho antes de convertirse en el icónico auto de Batman de la serie de televisión de los años 60 protagonizada por Adam West, el Lincoln Futura fue concebido por Ford como una muestra de cómo podría ser el automóvil del futuro. El prototipo fue presentado en 1955 y aunque estaba destinado a recorrer exposiciones y llamar la atención por su diseño, terminó teniendo una historia muy diferente.
El proyecto nació en la década de 1950, cuando los fabricantes estadounidenses competían por desarrollar los vehículos más llamativos. En medio de la fascinación por la carrera espacial y los avances de la aviación, Ford encargó a los diseñadores William M. Schmidt y John Najjar la creación de un prototipo inspirado en las formas de los tiburones. Para construirlo se utilizó el prototipo de un chasis que posteriormente sería usado en el Lincoln Continental Mk II, además de un motor V8 de seis litros.

La carrocería fue fabricada artesanalmente por el carrocero italiano Ghia y el proyecto terminó costando unos $250.000 de la época, equivalentes a más de $2.3 millones actuales.
El resultado fue un vehículo de casi seis metros de largo, con enormes aletas traseras, grandes cubiertas transparentes sobre los faros y una particular cúpula de doble burbuja. Incluso su pintura era poco convencional: los técnicos de Ghia desarrollaron un acabado blanco perlado mezclando escamas de pescado con la pintura.
El Lincoln Futura debutó en el Salón de Chicago de 1955 y rápidamente se convirtió en una de las principales atracciones del evento. Durante los años siguientes recorrió exposiciones y apareció en programas de televisión, entre ellos The Dave Garroway Show y The Ed Sullivan Show.
En 1959 también llegó al cine de la mano de la película It Started With a Kiss, protagonizada por Glenn Ford y Debbie Reynolds. Para esa producción el prototipo fue pintado de rojo y posteriormente participó en una gira promocional. Sin embargo, con el paso del tiempo perdió protagonismo y terminó prácticamente abandonado.
Su historia cambió en la década de 1960, cuando el preparador George Barris adquirió el automóvil de Ford por apenas un dólar. Barris tenía la intención de transformarlo en un proyecto personalizado, pero el vehículo todavía no encontraba un nuevo destino.
La oportunidad llegó en 1965, cuando el productor William Dozier necesitaba un automóvil para una nueva serie de televisión basada en Batman. El rodaje debía comenzar en apenas tres semanas, por lo que diseñar un vehículo completamente nuevo no era una alternativa. Barris recurrió entonces al Futura.

Sus formas futuristas permitían avanzar rápidamente en la transformación: modificó el frontal, incorporó grandes aletas laterales, lo pintó de negro y añadió una falsa turbina. En pocas semanas, aquel prototipo que Ford había creado para representar el futuro del automóvil se había convertido en el Batimóvil.
La serie fue un éxito y el vehículo pasó a ser uno de sus elementos más reconocibles. Así, el Lincoln Futura terminó alcanzando una fama muy distinta a la que Ford había imaginado: dejó de ser solamente un prototipo futurista de los años 50 para convertirse en uno de los autos más emblemáticos de la cultura popular.
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