

29 de agosto de 2025 - 10:49 PM
Cuba rechazó el jueves el despliegue de barcos de guerra y tropas por parte de Estados Unidos en el Caribe y consideró una “excusa absurda” los argumentos esgrimidos por Washington sobre su intención de usar la fuerza militar para reforzar el combate al narcotráfico en la región.
La presencia de una flota en la región generó inquietud en los últimos días en varias naciones latinoamericanas y del Caribe.
“Este acto peligroso representa una grave amenaza y una agresiva demostración de fuerza que atenta contra la soberanía y la autodeterminación de los pueblos de América Latina y el Caribe”, indicó un comunicado oficial de la Cancillería cubana.
Según las autoridades cubanas, “la imputación estadounidense de asociar al gobierno” del presidente venezolano Nicolás Maduro “con organizaciones criminales de tráfico ilícito de drogas constituye un pretexto absurdo que carece de fundamento”.
La semana pasada, el gobierno de Trump ordenó el despliegue de tres buques de guerra en las aguas del Caribe frente a las costas venezolanas como parte de los intentos para combatir las amenazas de los cárteles de drogas latinoamericanos.
Desde Washington un funcionario del Departamento de Defensa de Estados Unidos, que habló bajo condición de anonimato para describir las operaciones en curso, dijo el miércoles que la Armada de su país actualmente cuenta dos buques — el USS Gravely y el USS Jason Dunham — en aguas del Caribe, así como el destructor USS Sampson, y tiene al USS Lake Erie en aguas del Océano Pacífico frente a América Latina.
Los tres primeros buques de asalto anfibio y más de 4,000 marineros e infantes de marina que se desplegaron recientemente desde la costa este de Estados Unidos ingresarán a aguas sudamericanas la próxima semana, confirmó el funcionario de la Defensa.
El Departamento de Defensa no precisó cuál será la misión del grupo de trabajo a pesar de los informes de que forman parte de una fuerza cada vez mayor destinada a combatir los cárteles de la droga.
La presencia de buques avanzando por el Caribe hacia Sudamérica elevó más aún la tensión entre Washington y Venezuela.
Maduro sostuvo que las acusaciones de Washington en su contra son infundadas y que buscan desestabilizar su gobierno.
“Que la guerra que ellos quieren la hagan en los Estados Unidos contra las mafias de Estados Unidos que controlan todo el negocio del narcotráfico en Colombia, en América Central y más allá; son las mafias de Estados Unidos las que la controlan, ellos lo saben”, dijo Maduro.
El martes, Venezuela anunció el despliegue de buques de la armada, drones y más de 15,000 efectivos para reforzar las operaciones militares y policiales antinarcóticas en la frontera terrestre con Colombia y aguas del Caribe, justo en medio de las tensiones con Estados Unidos.
En el mismo sentido se pronunció el jueves el presidente colombiano Gustavo Petro al ordenar una ampliación de la presencia militar en la convulsa región del Catatumbo, fronterizo con Venezuela, donde operan varios grupos armados ilegales y que, según el mandatario, ya cuenta con 25.000 soldados.
“No es la tierra la que le gana a la mafia, es la coordinación entre los dos estados quien lo logra”, aseguró Petro en X tras responder a una noticia sobre el despligue militar de Estados Unidos en aguas del Caribe que ha rechazado públicamente.
En Caracas, Maduro saludó el jueves la decisión de Petro y destacó que la frontera común, “la vigilamos, la cuidamos y la preservamos nosotros, venezolanos y colombianos, unidos por la paz, por la prosperidad y por la soberanía”.
La presencia de buques de guerra estadounidenses en el Caribe también generó algunas reacciones entre los pequeños países del Caribe por el impacto de verse en medio de un conflicto.
Esta semana el primer ministro de Curazao, Gilmar “Pik” Pisas, reiteró que su país “es y permanecerá neutral” en el aumento de las tensiones, según informaron medios de prensa locales. Curazao se encuentra a 65 kilómetros de la costa venezolana por lo que Pisas buscó tranquilizar a la población.
La semana pasada también varios líderes reunidos en un foro de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) – un mecanismo que agrupa a varios de los aliados del gobierno venezolano y de Maduro-- manifestaron su rechazo al despliegue militar estadounidense. Entre los presentes estuvo Ralph Gonsalves, primer ministro de San Vicente y las Granadinas
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