Servicio de noticias
Producido externamente por una organización que confiamos cumple con las normas periodísticas.

“No son africanos; son colombianos”: intenso debate por los hipopótamos de Pablo Escobar

Un plan gubernamental para eutanasiar a los animales desata un intenso debate y divide a la población local

29 de abril de 2026 - 10:38 AM

La población en Colombia está dividida al debatir sobre el futuro de esta especie invasora. (AP Photo/Fernando Vergara) (Fernando Vergara)

A lo largo del río Magdalena, una de las principales arterias de Colombia, los pescadores se mueven con cautelosa precisión. De la corriente limosa y color té, los hipopótamos pueden salir a la superficie sin previo aviso, acortando la distancia con una embarcación en un solo latido.

“Estos hipopótamos son una auténtica pesadilla”, dijo el pescador Wilinton Sánchez sobre estos animales semiacuáticos capaces de embestir a velocidades de hasta 5 millas por hora en el agua y 18 millas en tierra. “Estábamos fuera el sábado cuando uno se abalanzó... se encabritó y abrió mucho las fauces. Si alguna vez te agarra, te hará pedazos”.

Los animales también despiertan fascinación.

Varias tardes a la semana, barcos llenos de turistas colombianos y extranjeros llegan para otear la orilla esperando señales en el agua turbia. Incluso estas salidas de “observación de hipopótamos” pueden acabar ocasionalmente en gritos cuando los animales acortan distancias a una velocidad aterradora, pero también aportan un negocio necesario a la comunidad.

Los hipopótamos, una especie invasora en Colombia, forman parte de una población de 200 ejemplares que sigue reproduciéndose sin control. Son descendientes de animales traídos ilegalmente al país en la década de 1980 por el difunto narcotraficante Pablo Escobar para su zoológico privado de la Hacienda Nápoles, una extensa finca en el valle que contaba con una pista de aterrizaje privada y le servía de fortaleza aislada.

“Son colombianos”

El Ministerio de Medio Ambiente de Colombia advirtió de que la población de hipopótamos del país superará los 500 ejemplares en 2030 si no se interviene. Para evitarlo, las autoridades aprobaron recientemente un plan de eutanasia de unos 80 hipopótamos a partir del segundo semestre del año.

La medida ha suscitado un encendido debate. Los científicos que abogan por la eutanasia han recibido amenazas de muerte, mientras que los defensores de los animales tachan el plan de “asesinato”. Mientras tanto, muchos habitantes de Puerto Triunfo, una localidad situada a 200 kilómetros de la capital, Bogotá, temen que la pérdida de los animales destruya el turismo que sustenta su comunidad.

Diana Hincapié hace una pausa en su trabajo en un restaurante de Puerto Triunfo y toma asiento para charlar junto a un mural de un hipopótamo hembra y su cría.

“No queremos ver un hipopótamo muerto. Ya no son africanos; son colombianos, nacidos y criados aquí desde hace más de 30 años”, declaró esta empresaria de 48 años, señalando que está dispuesta a salir a la calle a protestar si el plan de eutanasia sigue adelante.

Su restaurante, situado a orillas del río Cocorná Sur, afluente del Magdalena, atrae a casi 200 turistas al mes. La mayoría vienen expresamente por los hipopótamos, e Hincapié teme que el plan del Gobierno diezme el turismo de la zona.

Confinamiento, traslado o fallecimiento

Los hipopótamos, uno de los mamíferos terrestres más grandes de la Tierra, se han extendido por unas 16,600 millas cuadradas, según estimaciones del Ministerio de Medio Ambiente.

Sin depredadores naturales y con un clima estable y libre de sequías -un cambio radical respecto a su África natal-, los animales encontraron un santuario en la “Isla del Silencio”, una isla fluvial cubierta de vegetación que se ha convertido en el corazón de su colonia en expansión.

Álvaro Molina, de 61 años, que vive en la orilla del río frente a la isla, recuerda que la primera pareja llegó hace unos 11 años. Desde entonces, la población ha aumentado. “Una noche vi 12 a la vez, pero tengo entendido que han estado migrando”, dice el pescador.

Los encuentros en el río son tan frecuentes que Molina los da por descontados cada vez que sale a pescar, sobre todo al atardecer. Hace unos años, su barca acabó justo encima de dos hipopótamos que, asustados, volcaron la embarcación. El pescador consiguió nadar hasta otra barcaza sin sufrir heridas.

“Tanto si los matan como si se los llevan, nos hacen un favor”, dijo Molina, señalando que los hipopótamos han paralizado la industria pesquera local porque mucha gente la ha abandonado por miedo.

El plan de control del gobierno incluye el confinamiento, medida apoyada por los residentes de Puerto Triunfo, el traslado a santuarios o zoológicos internacionales y la eutanasia, último recurso reservado para los casos en que las alternativas no letales resulten inviables.

Mamíferos en el limbo

En África, estos herbívoros de gran tamaño que se desplazan constantemente entre el agua y la tierra “pueden afectar significativamente a la estructura de los ecosistemas”, afirma Daniel Cadena, decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad de los Andes, que aboga por la aplicación de una estrategia de control mixta, incluida la eutanasia.

Pero la eutanasia no es necesariamente fácil. Según el protocolo oficial, los animales pueden recibir una inyección letal tras ser atraídos con comida a un corral e inmovilizados. También se les puede disparar con rifles de caza de largo alcance, pero las armas tienen que ser de gran potencia porque la piel de los hipopótamos es muy gruesa y difícil de atravesar.

La senadora Andrea Padilla ha instado al gobierno a dar prioridad a la reubicación frente a la matanza.

“Es un exterminio, una masacre de 80 personas”, dijo Padilla. “Es el legado que nos ha dejado un narcotraficante. ¿Cómo es posible que cerremos este capítulo exactamente igual: disparando a los hipopótamos?”.

El traslado de los animales a otros países no ha logrado imponerse.

A pesar del interés inicial, el Ministerio de Medio Ambiente afirma que ningún país se ha comprometido al traslado. Los posibles anfitriones se han visto disuadidos por los elevados costes de recepción de los enormes mamíferos o por la prohibición legal de importar especies invasoras.

___

Esta historia fue traducida del inglés al español con una herramienta de inteligencia artificial y fue revisada por un editor antes de su publicación.

Popular en la Comunidad


Ups...

Nuestro sitio no es visible desde este navegador.

Te invitamos a descargar cualquiera de estos navegadores para ver nuestras noticias: