

21 de diciembre de 2025 - 5:41 PM

La escena parece salida de una película: en una calle angosta del viejo Hanói, las casas se alinean a ambos lados de una vía férrea activa. No hay barreras, ni andenes, ni separación formal. Solo unos pocos centímetros de cemento separan las puertas de entrada del paso de un tren que circula varias veces al día. Lo que en cualquier ciudad sería una zona de exclusión ferroviaria,en Hanói se ha convertido en un fenómeno urbano donde la vida cotidiana se adapta, casi con coreografía, al paso del convoy.
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