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En momentos en que el huracán María ha puesto más atención que nunca en la era moderna sobre Puerto Rico, Miguel Soto Class, presidente del CNE, advirtió que no se trata de “crecer a cualquier costo”. (semisquare-x3)
En momentos en que el huracán María ha puesto más atención que nunca en la era moderna sobre Puerto Rico, Miguel Soto Class, presidente del CNE, advirtió que no se trata de “crecer a cualquier costo”. (Vanessa Serra Díaz)

Washington - Con el apoyo financiero de tres grandes fundaciones, el Centro para la Nueva Economía (CNE) forma una “Comisión Asesora sobre un Puerto Rico Resiliente”, que reunirá diversos sectores  y desarrollará un plan abarcador destinado a modelar como reconstruir la isla después de la catástrofe que dejó el paso del huracán María.

El grupo, que tiene como meta presentar su plan en marzo de 2018, será liderado por un comité ejecutivo de cuatro copresidentes: Miguel Soto Class, presidente del CNE; Richard Carrión, presidente de Popular Inc.; Ana María García Blanco, directora ejecutiva del Instituto Nueva Escuela; y Carmen Concepción Rodríguez, directora del Departamento de Planificación de la Universidad de Puerto Rico (UPR).

La iniciativa va a ser financiada por las fundaciones Rockefeller, Open Society y Ford, que han comprometido alrededor de $1.5 millones -de un total de $5 millones que aportan a proyectos post-María en Puerto Rico-, para apoyar los estudios de la comisión. “Queremos desarrollar una visión de largo plazo para Puerto Rico”, indicó Soto Class, en una entrevista con El Nuevo Día.

La comisión que quiere planificar el nuevo piso que deberá construir la sociedad puertorriqueña estará compuesta por hasta 25 personas e integrará a representantes de comunidades, sindicatos, académicos, sectores industriales y de la diáspora. A su vez, creará una junta consultiva, con otros factores en cuenta y a la que se invitará al gobierno a enviar un representante. También planifican contratar un consultor.

La comisión entregaría en marzo un informe y una estrategia, con proyectos concretos que persigan el mejor uso de los fondos de recuperación y que preparen a Puerto Rico para el futuro.

De cara al proceso de reconstrucción de Puerto Rico -que algunos consideran debe ser una especie de Plan Marshall, el nombre que tuvo el que se puso en marcha en Europa Central después de la Segunda Guerra Mundial-, las autoridades esperan contar con miles de millones de dólares en asignaciones federales. Desde el CNE, el interés es que su nueva Comisión pueda influenciar las decisiones del gobierno. 

Hecho en Puerto Rico

La visión es proponer un plan abarcador “sobre el Puerto Rico que queremos hacer”, sostuvo Soto Class.

Pero, indicó que la Comisión Asesora sobre un Puerto Rico Resiliente será un proceso de análisis complementario a la Comisión de Crecimiento Económico que mantiene el CNE, que reúne principalmente a economistas, y tiene un carácter académico.

“Este es un grupo diferente, mucho más abarcador y amplioy examinando otros temas que no trata la Comisión de Crecimiento, como vivienda”, dijo Soto Class.

El presidente del CNE afirmó que se requiere “un crecimiento  sostenible y equitativo”.  En momentos en que el huracán María ha puesto más atención que nunca en la era moderna sobre Puerto Rico, Soto Class advirtió que no se trata de “crecer a cualquier costo”. 

“Lo  ideal es que los  puertorriqueños nos pongamos de acuerdo sobre qué queremos hacer aquí y entonces vayamos a Estados Unidos a abogar porque nos ayuden a montar lo que nosotros queremos”, agregó Soto Class.

La Comisión Asesora sobre un Puerto Rico Resiliente se nutrirá de las experiencias de las autoridades de reconstrucción creadas después de desastres recientes, como los huracanes Katrina (2005) en Luisiana y Sandy (2012) en Nueva York y Nueva Jersey.

Rajiv Shah, presidente de la fundación Rockefeller, sostuvo que ante “el largo camino” de la recuperación, es clave “contar con un plan de acción en el que estén de acuerdo las comunidades locales, filántropos, el gobierno, la academia y miembros de la diáspora”. La aportación de la  fundación Rockefeller incluye su  programa de ciudades resilientes.

“Es importante que sea un proceso liderado por los puertorriqueños”, dijo, por su parte, Alexander Soros, vicepresidente de la junta asesora global de la fundación Open Society, al destacar además el compromiso de escuchar las voces “que están sobre el terreno” y padecen la crisis.

Patrick Gaspard, vicepresidente de la Fundación Open Society, subrayó que “tiempos de crisis  ponen a prueba la capacidad de la sociedad para rellenar las brechas que dejan el gobierno y el sector corporativo”.

Darren Walker, presidente de la fundación Ford, sostuvo que ante el hecho de que los patrones de inequidad han exacerbado los daños causados por desastres naturales, “es imperativo aprender de los éxitos y errores en otros lugares para asegurar una recuperación transformadora para el pueblo de Puerto Rico”.


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