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Los líderes del PIP aseguran que la colectividad fortaleció su base electoral, tiene influencia en el debate público y tuvo crecimiento electoral en candidaturas. (GFR Media)

El Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) ha perdido su franquicia electoral en ocho elecciones generales, lo que ha sido consecutivo desde los comicios del 2000, pero su liderato insiste en la vigencia de la colectividad.

Aun cuando la imposición de la Junta de Supervisión Fiscal (JSF), el colapso del modelo económico de la isla y los problemas internos en los dos partidos principales podrían ser capitalizados por el PIP, el independentismo no ha reflejado un crecimiento, al menos en el plano electoral, según analistas.

Sin embargo, para el presidente ejecutivo del PIP, Fernando Martín, la independencia está “más cerca que nunca”, al considerar que con los eventos políticos recientes es imposible seguir apostando al colonialismo o la estadidad.

Sin embargo, para Martín, la pieza medular que falta para que crezca el aval a la independencia o descolonización de la isla es una “manifestación de voluntad suficientemente grande” hacia la descolonización.

“Sería muy difícil ignorar una solicitud de parte de todo el liderato (político) para un proceso de descolonización que estuviera precedido por un proceso de negociación entre las alternativas que fueran, naturalmente, no coloniales ni territoriales”, apuntó.

Pero ahí precisamente, dijo, radica el problema: “Desgraciadamente, tanto el Partido Popular como el Partido Nuevo Progresista (PNP), por razones de sus líos internos de candidaturas, de sus problemas internos, de su obsesión electoral, ninguno está dispuesto a dar ese paso de una manera clara y significativa”.

Al igual que otros líderes pipiolos, Martín dijo que el PIP ha capitalizado el momento a través del contacto directo con el pueblo, la legislación presentada, y educando y haciendo los planteamientos públicos necesarios. Por ejemplo, recordaron que durante los debates electorales del 2016, el PIP insistió, a través de su candidata a la gobernación, María de Lourdes Santiago, en que había que confrontar a la JSF “por ser un instrumento antidemocrático”.

Cuestionado sobre el hecho de descansar en un consenso, que no se ha logrado en más de 100 años, para traer la independencia, Martín respondió “a mí me encantaría que la situación fuera otra, que bastara con apretar un botón, pero desgraciadamente en la medida que el independentismo es minoritario, el independentismo solo no puede promover ese resultado”.

La más reciente propuesta del PIP, que no contó con el aval del Partido Popular Democrático ni del PNP, es la de realizar una consulta en la que el pueblo reclame “de manera contundente” la eliminación inmediata de la JSF,creada mediante la ley Promesa.

Con la consulta se buscaría que el electorado también se exprese en torno a iniciar un proceso de descolonización, según dos proyectos de ley presentados recientemente por los legisladores Juan Dalmau y Denis Márques.

Ambos legisladores, en entrevistas separadas, defendieron la gestión del PIP para orientar y educar sobre la independencia.

“El norte es mantener a toda nuestra militancia atenta a todos los asuntos del partido”, dijo Márques, quien además es secretario de organización del PIP.

Al momento, el PIP –que en octubre cumple sus 71 años– está fortaleciendo sus finanzas con un programa de donativos por depósito directo. También, realiza un proceso de reorganización de los comités de base, pero a diferencia de los otros dos partidos de oposición, no se trata de buscar, reclutar o cambiar presidentes municipales y otros puestos.

“Este es un partido que está vivo, que está en la calle”, dijo Márquez.

“Yo estoy convencido que el partido todavía no solo aporta, sino que aporta de manera determinante”, agregó Dalmau.

Sin embargo, para el analista político y profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Interamericana, Néstor Duprey, el PIP, “aunque ha podido vencer a los que han intentado competir por ese espacio político (el independentismo), no logra un crecimiento político en un momento dado donde todas las condiciones favorecían el crecimiento de una opción electoral independentista”.

Apuntó a que aún “un amplio sector del electorado” no conecta al PIP con sus asuntos cotidianos, le tiene miedo la independencia e identifica la colectividad como “un movimiento antiamericano”.

“Creo que es un partido que vive satisfecho con subsistir”, dijo Duprey.

Los líderes independentistas rechazaron tal análisis. Atribuyeron la pérdida de la franquicia a las coyunturas electorales que varían según el momento histórico. Dijeron que el PIP fortaleció su base electoral, tiene influencia en el debate público y tuvo crecimiento electoral en candidaturas.

“Así que, lejos de estar sobreviviendo, es un partido que ha logrado, aun sin apoyo electoral mayor, tener una gran gravitación en la opinión pública del país, en lo que es política pública en la Legislatura. Hemos hecho una aportación determinante en proyectos de justicia social”, sentenció Dalmau.


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