5 de febrero de 2026 - 11:23 AM

Ponce - El patólogo forense Carlos Chávez Arias testificó este jueves que el cadáver del biólogo marino Roberto Viqueira Ríos presentaba seis heridas de bala que contribuyeron a su muerte, pero un disparo en la cabeza fue lo que le causó el fallecimiento en el acto.
El tiro letal, disparado a una distancia mayor a tres pies, fue en el área derecha de la frente, y tuvo una trayectoria que perforó la piel, el hueso frontal, el cerebro, la base del cráneo y el ojo derecho, dijo el perito, en el undécimo día del juicio contra el enfermero Eduardo Meléndez Velázquez, acusado de asesinar a Viqueira Ríos la noche del 15 de julio de 2025, frente a su residencia, en la calle Star de la urbanización Estancias de Yidomar, en Yauco.
Como consecuencia del disparo, añadió, había destrucción del cerebro, incluyendo los ganglios basales y el tallo cerebral, que son “estructuras importantes para seguir viviendo”.
“Es una muerte instantánea, una muerte bastante rápida. Es incompatible con la vida”, respondió Chávez Arias, a preguntas de la fiscal Limarí Cobián Lugo.
El patólogo forense también describió otros impactos de bala –todos productos de disparos a distancia– en el cuerpo de Viqueira Ríos, que impactaron su abdomen, una pierna y muslo. Estos impactos tuvieron una trayectoria de abajo arriba, lo que puede indicar que la persona estaba cayendo o tirada en el suelo, indicó.
Mientras, otros dos impactos, en un brazo y la parte posterior de una oreja, pudieron ser producto de una bala que rebotó y, luego, impactó a la víctima, abundó.
El juicio, que avanza ante el juez Ángel Llavona Folguera, del Tribunal de Ponce, ha generado un fuerte debate público por los incidentes que se han suscitado en la sala 405, que han llevado a que el togado imponga estrictas normas de conducta.
La tensión escaló tras un incidente que ocurrió en la tarde del martes, cuando la defensa, en su contrainterrogatorio, se disponía a presentar una imagen de las cámaras de seguridad y se proyectó un vídeo del cuerpo de Viqueira Ríos en el suelo. Esto provocó fuertes emociones de los familiares que estaban en la sala judicial, específicamente de los hijos del biólogo marino, cuyos gritos se extendieron hasta el pasillo, donde unos 15 alguaciles tuvieron que intervenir para controlar la situación.
Entonces, las partes y el juez tomaron la decisión de no presentar las imágenes en las que se ve el cuerpo del occiso sin vida.
Viqueira Ríos y Meléndez Velázquez tuvieron conflictos porque, supuestamente, el acusado reproducía sonidos de coquíes a todo volumen, en dirección a la casa de la víctima.
Al llegar a la escena, los agentes se toparon con el cuerpo baleado de Viqueira Ríos. En ese momento, el teniente Félix Guilbe, adscrito a la División de Homicidios de Ponce, dijo a El Nuevo Día que el acusado confesó: “Yo lo maté”.
Por su parte, el director del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de Ponce, el capitán Daniel Justiniano, confirmó que, en la escena, se levantaron 23 casquillos de bala y que, al acusado, se le ocuparon 11 armas de fuego legales.
Justiniano añadió que, al momento de analizar la escena, los agentes encontraron que Viqueira Ríos tenía un arma de fuego, para la cual tenía una licencia vigente, según los registros oficiales.
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