Adrianne G. Tossas Cavalliery
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Catástrofes ambientales y sobrevivencia

En la historia oral de mi familia materna tenemos la anécdota de nuestros antepasados viviendo en Rincón cuando ocurrió el gran terremoto de 1918. Para entonces, el bisabuelo era el encargado del faro y vivía allí junto a su familia. Cuando tembló la tierra, solo la bisabuela estaba adentro, y salió corriendo con la olla donde tostaba café. Detrás de ella se derrumbó la estructura.

En la mente de mi abuelo, con apenas cinco años, quedó marcada esa escena, y la del impresionante maremoto que vino después. Y aunque le temió a los temblores por el resto de su vida, nos recordaba con sus memorias que éramos nietos de supervivientes.

En la naturaleza continuamente ocurren situaciones extremas, tales como erupciones volcánicas, inundaciones, sequías, fuegos, huracanes y tormentas que modifican el ambiente y afectan a los seres vivos. En consecuencia, todas las especies existentes en el planeta descienden de poblaciones que han sobrepasado innumerables eventos a lo largo de 3.5 billones de años.

De igual forma, nuestra especie, Homo sapiens, ha enfrentado todas las amenazas que supone la vida expuesta a inclemencias ambientales. Solo que nuestra capacidad intelectual nos beneficia, y con el uso de herramientas y comportamiento adaptativo, hemos superado cada una de las pruebas. Por eso, mientras en el resto de las especies solo sobreviven individuos con ciertas características que los favorecen ante un tipo de presión ambiental, los humanos sobrepasamos las adversidades en grupo, ayudando a nuestros pares con diversas capacidades o condiciones. El razonamiento ha sido clave para adaptarnos rápidamente a nuevas realidades. Hoy día llamamos a esto resiliencia.

Ojalá pudiéramos decir que las generaciones actuales cubrimos nuestra cuota de eventos catastróficos. Pero la realidad es que seguiremos experimentando acontecimientos adicionales, y más aún ahora, con el calentamiento global que hemos provocado.  Sin embargo, a diferencia de actos imprevisibles como los terremotos, ante la crisis climática debemos razonar en que sus efectos podrán reducirse o revertirse si cambiamos nuestras conductas.


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