Parecería una contradicción en términos pero la precariedad, y no sólo la laboral, se ha tornado en la condición normal y estable de los seres humanos. El lazo social apenas se sostiene cuando pretende hacerse comunidad sobre la interrupción azarosa pero continua, la debilidad de rutinas, labores, relaciones, la falta de raíces. Altos índices de pobreza, trastornos, crimen, adicciones, etc., son todos síntomas de la precariedad general de la condición humana contemporánea.
Se adhiere a los criterios de The Trust Project
Oportunidad
El teórico político Manuel S. Almeida reflexiona sobre la precariedad del país que ha llevado, de algún modo, a tener espacios de oportunidad, de reinvención.
The opinions expressed in this article are solely those of the author and do not reflect the views or beliefs of El Nuevo Día or its affiliates.




