Irene Garzón Fernández

De primera mano

Por Irene Garzón Fernández
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Reabrir ahora es jugar con fuego

La reapertura económica autorizada por la gobernadora Wanda Vázquez podría ser un error. El coronavirus está presente y activo en Puerto Rico, como lo demuestran los informes diarios de contagios cuyo origen, increíblemente, no se rastrea como debe ser.

Se equivoca la gobernadora al confiar en las teorías de su secretario de Salud, Lorenzo González, cuyas afirmaciones sobre el comportamiento del virus han sido discutidas desde hace semanas por científicos locales e internacionales.

España comprobó hace poco que la llamada inmunidad de rebaño —la que parece anticipar González para Puerto Rico— no existe. Un estudio reciente entre 60,000 españoles reflejó que sólo el 5% de la población, y no el teorizado 60%, crearía inmunidad gracias a los anticuerpos.

Tampoco es correcto decir, como ha dicho González, que una persona joven que no tenga condiciones crónicas va a obtener inmunidad si se contagia, pero no se siente enferma. Los anticuerpos, sostienen otros científicos, no garantizan inmunidad.

Del mismo modo, sería importante conocer si Puerto Rico llegó al pico o si sigue pendiente de lograrlo. El problema es que la ausencia de pruebas PCR suficientes impide confeccionar estadísticas válidas y solo tenemos opiniones, respetables algunas, pero carentes de base científica confiable.

Dicho esto, parece absurdo que la gobernadora exponga a una gran parte de la población a un contagio generalizado que podría surgir de la reapertura económica que entrará en vigor este martes. Sin pruebas, sin rastreo y con nuevos contagios diarios, parece precipitado abrir el comercio.

Es obvio que las presiones de algunos empresarios, economistas y políticos han superado la capacidad de convencimiento del “task force” médico, disminuida también por las teorías del secretario de Salud, y han llevado a Vázquez a inclinarse por una reactivación de actividades económicas que resulta incongruente con el mantenimiento de medidas extremas de supresión de derechos, como el toque de queda.

Abrimos el país a la actividad económica, pero mantenemos el confinamiento de 7:00 de la noche a 5:00 de la mañana a la vez que permitimos que la gente salga hasta medianoche a recoger comida a un restaurante. Pero, si en vez de ir a buscar comida usted sale a caminar por su vecindario para hacer un poco de ejercicio, cuidado, que lo pueden arrestar por violar el toque de queda.

Lo cierto es que no existen datos suficientes para saber si es seguro reabrir la economía a pesar de las recomendaciones en contrario del grupo médico nombrado precisamente para brindar asesoramiento profesional sobre el manejo de la pandemia.

Por supuesto que hay que reactivar la economía, pero tiene que hacerse responsablemente y ese es un condicionamiento que está siendo superado en estos momentos por otros intereses, como son los partidistas.

Se acercan las primarias, hay que hacer campaña y las campañas cuestan. Ya lo habíamos dicho en otra columna, pero vale la pena repetirlo: la gobernadora es candidata y anda por ahí, quiéralo o no, vestida con esa camisa de fuerza.


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