


Nueva York - Lo primero que pensé cuando me enteré de que el mega encuentro entre Xander Zayas (23-0, 13 nocauts) y Jaron “Boots” Ennis (35-0, 31 nocauts) estaba “a punto de caramelo” fue que el promotor del boricua Zayas, la empresa Top Rank, debía saber algo sobre Ennis de lo que yo aún no me había enterado.
Llegué a esa conclusión porque no veía otra manera en la que la promotora fundada por Bob Arum, que fue pieza clave en las exitosas carreras de Miguel Cotto y Juanma López, arriesgara innecesariamente a su nueva estrella ascendente frente a un peligroso e invicto ex campeón welter en plenitud de condiciones.
Ennis es un púgil técnicamente capaz, de considerable pegada y oriundo de Filadelfia, una ciudad que le ha dado al boxeo figuras del calibre de Bennie Briscoe, Meldrick Taylor, Bernard Hopkins y Joe Frazier.
Si Top Rank y su concertador de encuentros Bruce Trampler, quizás la persona que más sabe en todo el planeta sobre el sutil arte del “matchmaking”, aceptaron lo que sin lugar a dudas es una riesgosa cita para Zayas, probablemente encontraron una falla en la armadura de Ennis la cual lo deja vulnerable a los ataques de la joven estrella boricua, concluí.
Mi razonamiento era fallido, descubrí más tarde. Top Rank no quería la pelea. La aceptó con las muelas de atrás por una sencilla razón: Xander quiere pelear con Ennis.
La jefatura de Top Rank intentó convencer a Zayas de que esperara al menos un año e hiciera una o dos defensas de sus títulos OMB y AMB en las 154 libras antes de darle una oportunidad a Ennis, quien previo a invadir la división super welter era considerado el mejor 147 libras del planeta.
Xander y su padre Orlando García, quien tiene un rol protagónico en la dirección de la carrera de su hijo, platicaron con su promotor pero al final del día se mantuvieron enfocados en su misión de pelear con la elite del deporte y firmaron la pelea con Ennis cuando no dieron fruto las negociaciones para un duelo con Virgil Ortiz.
No es lo mismo llamar al diablo que verlo venir, sin embargo. Ahora, con tan solo 23 años de edad, Zayas está en el umbral de la grandeza. Pero necesita dar un paso gigante para cruzar al otro lado.
“Yo creo que está un poco joven para esa pelea. Pero ya no puede dar atrás. Ahora le toca pelear”, opinó el jueves en conversación telefónica desde Las Vegas, Nevada, Thomas Dulorme, un reconocido boxeador ya retirado quien enfrentó a Ennis en octubre de 2021, perdiendo por nocaut en el primer asalto,
“A mí me gusta mucho Xander. Es un buen boxeador técnico y de calidad. Pero tiene que hacer una pelea casi perfecta para ganarle a Ennis,” agregó Dulorme.
“Ennis es un buen boxeador técnico. Tiene los brazos largos y muy buena pegada. Si Xander lo mantiene bien ocupado desde afuera y no lo deja que se acomode pelando adentro, puede ganarle”, agregó el hoy día preparador fisico en la capital de las apuestas.
Aquí en Brooklyn la fanaticada por Xander ya se hace sentir.
Lo que se me ha hecho difícil encontrar son expertos de credibilidad dispuestos a pronosticar un triunfo del boricua.
El que Zayas el lunes cerrara herméticamente las puertas de su campamento y cancelara la mayoría de las entrevistas con los medios también causó suspicacia entre la comunidad boxística neoyorquina.
Esta semana es clave para promocionar una pelea que aún no ha vendido la totalidad de los boletos en el Barclay’s Center de Brooklyn, y que está siendo ofrecida en el formato de Pague Para Ver por DAZN.
Si Xander decidió cortar con los medios para redoblar su enfoque en la recta final, o si lo hizo porque comienza a sentir la presión del inmenso escenario que lo espera este sábado, el tiempo dirá.

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