


Puerto Rico vuelve a mirar sus embalses, ríos y acuíferos con preocupación. Desde mayo comenzaron a hacerse evidentes las señales de una nueva sequía. Para el 19 de ese mes, el Monitor de Sequía ya registraba condiciones anormalmente secas, bajos caudales y descensos en los principales embalses. En junio se registró la sequía moderada. Todo ocurre en un contexto climático marcado por el fenómeno de El Niño, que suele alterar los patrones de precipitación en el Caribe y favorecer periodos más secos en Puerto Rico. Nada debía sorprender al gobierno.

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