El nuevo oscurantismo: ¿estamos viviendo en una Segunda Edad Media?
A grandes rasgos, la historia de la humanidad está dividida en tres grandes épocas: Antigüedad, Edad Media y Modernidad. De las tres, la Edad Media tiende a ser la menos celebrada. En el imaginario actual, este periodo se asocia con el estancamiento económico, cultural e intelectual, así como el oscurantismo, el feudalismo, la guerra contra la ciencia y la persecución de las voces disidentes. Por eso se le conoce como los Dark Ages y fue finalmente superado con el advenimiento del Renacimiento, el que se asocia con la modernidad y con un salto cualitativo en una dirección más positiva.
Otras columnas de Jorge Farinacci Fernós
martes, 12 de septiembre de 2023
Fundamentalismo y neoliberalismo: las causas de dos 11 de septiembre
Por todas partes del mundo estamos viendo una convergencia de ideas neoliberales, autoritarias y fundamentalistas con un fuerte discurso anti-socialista y anti-democrático, escribe Jorge Farinacci Fernós
martes, 5 de septiembre de 2023
El Tribunal de Apelaciones y las candidaturas coligadas
Resulta evidente que se trataba de un asunto serio y fundamentado que requería un análisis detallado. No era, como algunos intimaban, un pleito frívolo e inmeritorio, escribe Jorge Farinacci
martes, 22 de agosto de 2023
De alcaldes, alcaldesas, anuncios y la Constitución.
El Supremo resolvió que la prohibición constitucional contra el uso de fondos públicos para fines privados impedía que el gobierno, incluyendo los municipios, se aprovechara de su deber de mantener informado al pueblo y utilizara dichos fondos para, de manera indirecta, hacer campaña a favor de los incumbentes, escribe Jorge Farinacci
martes, 20 de junio de 2023
Alianzas electorales: un caso constitucional
Según la lógica del tribunal, la Asamblea Legislativa podría imponer requisitos más onerosos a candidatos dependiendo de su raza o sexo, prohibir partidos enteros por ser de base religiosa, o establecer que solamente dos partidos aparecerán en la papeleta…o solo uno, y los tribunales no podrían intervenir, escribe Jorge Farinacci Fernós