Jorge Bauzá

Punto de vista

Por Jorge Bauzá
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La masacre de los caballitos de mar

La incautación de 12 millones de caballitos de mar en el puerto peruano de Callao es apenas la punta del iceberg de una triste realidad que viven estas y otras delicadas criaturas del mar. Hace 3,500 años nació la medicina tradicional china y en sus recetas y remedios está el caballito de mar pulverizado. Estos se capturan, se colocan al sol vivos, se deshidratan y se venden secos. Según sus libros de recetas, el caballito ya seco se pulveriza para tratar la hipertensión, la calvicie, asma, infertilidad, artritis, tumores, la impotencia, es antinflamatorio y hasta detiene el envejecimiento. Otros tantos se capturan para el mercado de acuarios y otros para montarlos y venderlos como recordatorios. Estas demandas son la causa de muerte de más de 150 millones de caballitos de mar al año.

El problema es que a este paso dejaremos de verlos en su medio ambiente natural, tal vez en los próximos 20 o 30 años. Perderemos una de las criaturas más curiosas e interesantes del mundo marino. Primero, es el único pez que se agarra con su cola a cualquier cosa y que tiene la capacidad de cambiar de color y textura para confundirse con su alrededor. 

Pero en lo que es realmente único e irrepetible en el mundo animal es en la crianza de sus crías.  Sucede que es el macho de la especie quien sale “embarazado” y cuida por largo tiempo a sus crías. La hembra deposita los huevos en su vientre en forma de bolso, ahí quedan fertilizados y comienza el proceso de la gestación. Después de algunas semanas comienzan las contracciones, las cuales pueden durar hasta 12 horas, para luego parir entre 50 y 150 neonatos, dependiendo de la especie. El padre se encarga del cuido de los chiquillos. Como si fuera poco, son monógamos, es decir, fieles a su primera pareja hasta que la muerte los separe. 

Pero la captura no es la única amenaza que enfrentan. También la destrucción de su hábitat y la contaminación amenazan esta delicada especie. Razón por la cual la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES) tiene a los caballitos de mar enlistadas en su Apéndice II.  Estas son especies cuyo comercio debe ser controlado para evitar su extinción.  En Puerto Rico, se considera una especie vulnerable, según el Reglamento para Regir las Especies Vulnerables y en Peligro de Extinción en el Estado Libre Asociado. Esto significa que no están en estado crítico o en peligro, pero que pronto lo podrían estar. En términos prácticos, significa que no se pueden colectar, molestar, afectar, vender u ofrecer ninguna de las tres especies que existen en nuestras costas. 

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Mi recomendación a la medicina tradicional china es que dejen de capturar y comprar los caballitos de mar. Y muévanse a desarrollar la maricultura de esta especie. Claro que es posible, pues existen operaciones a escala comercial en Estados Unidos, Europa, Australia y China. Una de las instituciones que ha logrado grandes avances en la reproducción y crianza de esta especie es el Instituto Tecnológico de la Florida. El reto actual es lograr producir la enorme cantidad que exige la demanda. 

El caballito de mar no es el único que está en riesgo. Como él se encuentran el pepino de mar, el tiburón, las tortugas marinas, algunas especies de coral, el atún de aleta azul del Atlántico, el delfín Vaquita en Méjico y las ballenas. Sí, las ballenas, que están protegidas por todos los países menos por Islandia, Noruega y Japón, que operan la captura comercial de varias especies. No sabemos a ciencia cierta cuánta pesca extraemos del mar. Los estimados calculan 119 millones de toneladas de pescado al año, pero esta cifra puede representar apenas el 60% de lo que realmente se extrae. El resto, que no ven los libros, son las capturas ilegales, la pesca incidental que se descarta y las pesquerías tradicionales remotas. 

El momento de actuar es ahora, antes de que se desvanezcan ante nuestros propios ojos. Por ejemplo, elige el marisco que consumes asegurándote que su captura es una sustentable y evita comprar curiosidades de adorno que contengan criaturas marinas. Por otro lado, los gobiernos deben unir esfuerzos para estudiar, manejar, proteger y conservar el océano que nos une. Debemos invertir en proyectos de educación marina, en industrias dirigidas a la maricultura sostenible y a acabar de convencernos que somos uno con el mar. 







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