


No hace tanto dije en un programa al que me invitan de vez en cuando que en Puerto Rico las vistas preliminares ya no se celebraban en las fechas de su primer señalamiento y utilicé la imagen del papelito pegado a la nevera. Tomen de ejemplo —decía yo— cualquiera de esos casos notorios en los que se reporta en los noticiarios el arresto de una persona por presuntamente haber cometido hechos atroces constitutivos de delito. Lo llevan ante un juez (Regla 6), le imponen una fianza millonaria y señalan la fecha para celebrar la vista preliminar. Si anotáramos esa fecha en el papelito de la nevera corroboraríamos que, llegado el día, nunca se celebra en esa primera fecha. Siempre habrá una excusa para suspenderla. Y si se suspendiera una sola vez no sería tan grave, sin embargo, lo que sucede en la vida real es que se suspende una y otra y otra vez, provocando a veces que el juicio no comience en los 180 días que dispone la Constitución y haya que liberar al imputado, preso por no haber podido prestar fianza. Todos conocemos ejemplos recientes de esos casos.

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