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prima:Un final naguabeño

Si LUMA Energy va a utilizar la censura del régimen chino como estrategia publicitaria, al menos sugiero que no dejen sin energía eléctrica a los restaurantes chinos del país, escribe Cezanne Cardona Morales

27 de agosto de 2022 - 11:40 PM

Las opiniones expresadas en este artículo son únicamente del autor y no reflejan las opiniones y creencias de El Nuevo Día o sus afiliados.

Al final cambiaron un sándwich por una manzana. ¿O era una pera? Por alguna razón estética o bíblica que nunca explicó, el director de cine Arthur Penn decidió que, poco antes de ser acribillados por la policía, Bonnie le daría un mordisco a una manzana -en vez de un sándwich- y luego se la ofrecería a Clyde mientras conduce su auto. Aún sin el sándwich, como detallan los informes policiales, la clásica escena es violenta y sublime. Bonnie (Faye Dunaway) y Clyde (Warren Beatty) se detienen en la carretera a ayudar a un conocido que cambia la goma de un camión -que además sabe de la emboscada- y cuando Clyde sale del auto, manzana verde o pera en mano, una bandada de pájaros levanta el vuelo, se mueven los arbustos a la otra orilla de la carretera y, segundos antes de que comiencen los disparos de la policía -agazapada detrás de la arboleda- Bonnie le lanza a Clyde una sonrisa perturbadora. Pero cuando supe que a François Truffaut le ofrecieron primero dirigir Bonnie and Clyde pensé que el director de Disparen al pianista habría filmado esa escena final justo como la describían los informes, pues en realidad Bonnie se comía un sándwich mientras Clyde conducía. Apuesto a que Truffaut hubiera sido fiel al final porque, por sí sola, es una escena dura y conmovedora: acribillada como estaba, Bonnie tardó en morir, pero nunca soltó de su mano aquel sándwich a medio comer.

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