Lugares turísticos como el Mont Sant Michel, en Francia, volverán a recibir visitantes tan pronto se vuelva a la normalidad. (Archivo GFR Media)

Para los amantes de los viajes, estos días han sido difíciles. Las restricciones debido al coronavirus se han enfatizado con los cierres de fronteras, así como con las cancelaciones de vuelos y cruceros. Lo que ha llevado a muchos a tomarse más en serio el distanciamiento social, la importancia del desinfectante de manos, quedarnos en casa y, especialmente, no viajar.

Una situación que, sin duda, les ha cambiado los planes a muchos viajeros. A lo que se suma la incertidumbre y el temor de los riesgos a los que nos exponemos en estos momentos.

Pero si te gusta viajar, probablemente también te gusta soñar con nuevas aventuras. Y como dicen algunos, viajar es un estado mental, así que es momento de, primero, pasar revista a todas esas experiencias acumuladas en los viajes pasados y, segundo, pensar en detalle cómo quieres que sean tus próximas vacaciones a partir de todo lo aprendido.

“Viajar es una manera de crecer en experiencias, en sabiduría, en empatía. ¡Se aprende tanto en cada viaje! Cada experiencia es diferente pero igualmente enriquecedora. Mi recuerdo más preciado son las personas que conozco y con las que comparto en esa travesía. Luego del viaje ya somos amigos, nos llamamos, visitamos y hasta nos hemos ido de viaje juntos”, escribió en la cuenta de Facebook de la revista De Viaje, la lectora Limarys Aryam.

De hecho, viajar es una de las mejores maneras de educarse, ampliar conocimientos y hasta ayudarnos a cambiar nuestra perspectiva sobre diversos tópicos.

“De cada viaje tengo un recuerdo muy preciado. Quisiera estar ahora mismo en Normandía, un lugar hermoso donde pasaron por tanto y se recuperaron. Nosotros también saldremos de esta racha que ya lleva varios años”, escribió por su parte la lectora Mari C. Schell en la misma red social. O como dijo otro lector, Francisco J. Villega “cada viaje es una oportunidad de crecer y celebrar la vida a solas o en familia”.

“Es una oportunidad para darnos cuenta que los problemas están en todas partes y solo merecemos tener una actitud en misericordia ante la vida, es una oportunidad para ser feliz, explorar y reencontrarse con uno mismo”, agregó Villegas.

Ciertamente, hay estudios científicos en los que se ha demostrado los efectos positivos, tanto física como mentalmente, de viajar. Entre ellos, se dice que desde el mismo momento en que se planifica un viaje, se estimula el cerebro gracias a la novedad y a la aventura que supone. Lo que ayuda a alejar las preocupaciones y le da paso a la imaginación y a los recuerdos de viajes pasados.

Según un estudio publicado en la revista Journal of PositivePsychology (JPP), el sentimiento de felicidad se puede encontrar en el registro de recuerdos y experiencias relevantes para nosotros, que se da en su máxima expresión en los viajes. Y aunque la mayoría de las personas ven los viajes como una oportunidad para la relajación, la educación y la oportunidad de escapar de la rutina, la revista destaca que las investigaciones recientes sugieren que viajar tiene varios beneficios más profundos y positivos para las familias, las relaciones y el individuo.

En ese sentido, destacan que viajar es un medio para utilizar el tiempo -que normalmente es más limitado en el día a día de la convivencia-, para ayudar a “mejorar la comunicación dentro de una relación, reducir la posibilidad de divorcio, fortalecer lazos familiares de por vida y aumentar el sentido de bienestar en adultos y niños”.

Aquí otros beneficios que publica la revista de viajes CondéNast Traveler, para que los tengas en cuenta en tus próximas travesías:

• Desde la planificación de los pormenores del viaje comienzas a divertirte y a ilusionarte, lo que te ayudará a sentir bienestar y felicidad.

• Amplia nuestras perspectivas y genera una visión más positiva de la vida, además de hacernos más empático.

• Si viajas con tu pareja, la relación se beneficia y puede salir más reforzada. Por eso ante una crisis, darse una escapada puede ayudar.

• Disminuye el estrés y la ansiedad, nos relaja de las prisas y de ritmo de vida que llevamos a diario, además de ayudarnos a recargar baterías.

• Facilita la comprensión y aprendizaje de otros idiomas.

• Te hace más empático y te da la oportunidad de relativizar tus problemas y que puedas entender los de otras personas con sistemas de valores distintos.


💬Ver 0 comentarios