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Conectados el estrés y el síndrome de colon irritable

Un gastroenterólogo explica la relación

26 de mayo de 2026 - 12:00 AM

Las mujeres constituyen un 70 % de los casos confirmados del síndrome de colon irritable. (Suministrada)

Por décadas, la comunidad médica ha conectado el estrés a una serie de padecimientos como diabetes, depresión, enfermedades cardiovasculares y dolencias gastrointestinales. Su impacto está estrechamente ligado al desarrollo de síntomas como presión alta, fatiga, ansiedad, migrañas, dolor crónico, acné, gastritis y la inducción directa del síndrome de colon irritable o IBS, por sus siglas en inglés.

Para el gastroenterólogo Wilfredo Pagani Díaz, la mayor parte de los pacientes con síndrome de colon irritable en Puerto Rico no han sido propiamente diagnosticados, pues estos a menudo confunden sus síntomas con gastritis u otros malestares relacionados.

“Uno de los problemas más grande es que la mayor parte de los pacientes con IBS no saben que lo tienen. [Estos] van a sala de emergencia con distensión abdominal, diarrea o dolor y se presentan como pacientes de gastritis… y bajo esa impresión los atienden“, indicó el galeno recalcando que este tipo de trastorno precisa de una evaluación exhaustiva por un especialista para excluir otros perfiles y evitar un diagnóstico erróneo.

El IBS, acertó, es una enfermedad crónica que afecta principalmente a mujeres quienes constituyen un 70 % de los casos confirmados y que, por lo general, se manifiesta en uno de tres escenarios: estreñimiento, diarrea o síntomas mixtos.

A estos efectos, los pacientes bajo la sospecha de síndrome de colon irritable deben observar indicios como dolor de barriga, gases, distensión abdominal, cambios en los patrones de evacuación o la sensación de insatisfacción o “tenesmo”.

Sobre este particular, Pagani Díaz exhortó al paciente a realizarse los análisis pertinentes para eliminar otros trastornos como cáncer de colon, colitis ulcerativa, enfermedad de Crohn o gastritis, aspecto que solo puede determinarse por vía de laboratorios y la ejecución de un cuadro clínico integral. Sin embargo, el desarrollo del IBS se nutre de factores e influencias externas como el estrés, el cual, según el doctor, “es bidireccional, el estrés puede empeorar el intestino y tener IBS produce estrés”, acertó trazando una relación entre el intestino y el cerebro, pues “el intestino guarda más células nerviosas que cualquier otra parte del cuerpo después del cerebro”.

A estos fines, en ciertos casos, un acercamiento comprensivo al tratamiento por síndrome de colon irritable debe incluir un análisis psicológico o psiquiátrico del paciente para tratar la ansiedad o el estrés crónico. “La ansiedad aumenta el riesgo de desarrollar IBS, pero los gastroenterólogos no son psiquiatras”, expresó Pagani Díaz, añadiendo que los pacientes deben priorizar la salud mental y sostener un estilo de vida en el cual el estrés pueda ser manejado para reducir la posibilidad de suscitar esta u otras aflicciones.

Además, en virtud de la correlación entre los neurotransmisores y la flora intestinal, el sistema inmune queda muy vulnerable a las emociones y a los factores estresantes de la cotidianidad. Por tal razón, el médico quien tiene su práctica privada en el Hospital Ashford en San Juan, sumó que el paciente deberá “tomar en serio sus síntomas y estar alerta a las banderas rojas para poder explicarlas bien y así ayudarnos a [los especialistas] a eliminar otros problemas”.

Finalmente, Pagani Díaz recomendó al paciente a acudir a su colonoscopia de rutina para observar el estado del sistema colorrectal e incentivó la diligencia de pedir copia de todos los récords médicos, pues estos ayudarán a determinar un diagnóstico con exactitud.

Además, exhortó a las personas a “tener cuidado con lo que dice el internet” para evitar confusiones y autodiagnósticos y a mantener una dieta saludable en la que se evite el consumo excesivo de cafeína o bebidas energizantes, pues “estos causan irritabilidad”, acentuó, a la vez que destacó que este trastorno puede manejarse con buenos hábitos, actividad física, medicamentos y apoyo emocional. Pues, a estos efectos, “nadie muere de IBS… pero [la persona] debe tomar la iniciativa de cuidarse y manejar las cosas sobre las cuales sí tiene control y si tiene un padecimiento emocional, debe buscar ayuda”, enfatizó.

La autora es periodista colaboradora de Puerto Rico Saludable.

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Este contenido fue redactado y/o producido por el equipo de Suplementos de GFR Media.

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