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El sol no da tregua: guía para proteger y cuidar la piel

Conoce qué ingredientes priorizar, usar con precaución y por qué el protector solar sigue siendo el protagonista de cualquier rutina

22 de septiembre de 2026 - 4:54 PM

El mejor protector solar no es necesariamente el más caro, sino el que se aplica correctamente y se reaplica. (Shutterstock)

El clima cálido, el sol constante y las actividades al aire libre forman parte de la rutina diaria de Puerto Rico. Sin embargo, la combinación del calor y la humedad y la intensidad de la radiación ultravioleta exige hacer ajustes continuos en el cuidado de la piel.

“En Puerto Rico vivimos en un clima cálido prácticamente todo el año, pero hay épocas donde pasamos más tiempo en la playa, la piscina y realizando actividades al aire libre, por lo que la exposición al sol aumenta considerablemente”, explicó la esteticista Vidalis Rivera, de Avida Esthetic.

Este entorno tiene un impacto directo sobre la piel. El calor y la humedad incrementan la producción de grasa y sudor, lo que puede favorecer la obstrucción de los poros y la aparición de brotes de acné. En personas con rosácea, además, el calor suele desencadenar enrojecimiento e inflamación.

A eso se suma el efecto de la radiación ultravioleta, responsable del llamado fotoenvejecimiento. La exposición acumulativa al sol acelera la aparición de manchas, líneas finas y pérdida de elasticidad, además de alterar la barrera natural de la piel y aumentar el riesgo de cáncer de piel. Por esa razón, los especialistas insisten en que el protector solar no debe reservarse para los días de playa, sino convertirse en un hábito diario.

Rivera aclaró que la mayoría de las personas no necesita reemplazar toda su rutina durante esta época. “Lo más importante es hacer ajustes según el tipo de piel, el estilo de vida y el nivel de exposición solar de cada persona”, sostuvo.

Uno de ellos consiste en optar por productos con texturas más ligeras, como geles, lociones o sueros, especialmente si la piel suele sentirse más grasa con el calor. También conviene reforzar la hidratación mediante ingredientes humectantes y reparadores de la barrera cutánea, pero sin recurrir a fórmulas demasiado pesadas.

En cuanto a ingredientes como los retinoides o los exfoliantes químicos, la recomendación no es suspenderlos automáticamente.

“El objetivo no es eliminar ingredientes efectivos, sino evitar irritación innecesaria o sensibilidad asociada a la exposición solar”, puntualizó Rivera. Por eso recomendó utilizarlos con prudencia, preferiblemente durante la noche, con una frecuencia adecuada y acompañados siempre de una buena protección solar durante el día.

La rutina matutina puede ser sencilla, pero efectiva. Todo comienza con una limpieza suave para eliminar el exceso de grasa y sudor acumulado. Luego pueden incorporarse antioxidantes, como la vitamina C, que ayudan a combatir el daño provocado por los radicales libres generados por la exposición solar y la contaminación.

Después es momento de aplicar ingredientes hidratantes, entre ellos ácido hialurónico, glicerina, beta glucano, pantenol o ectoína, seguidos de una crema hidratante ligera con ingredientes reparadores, como las ceramidas.

El último paso, y el más importante, es el protector solar. Rivera recomendó utilizar uno de amplio espectro, con protección frente a rayos UVA y UVB y un factor de protección solar (SPF) de al menos 30, aunque en Puerto Rico prefiere SPF 50 debido a la intensidad de la radiación solar.

Durante la noche la prioridad cambia. Primero es necesario retirar correctamente el protector solar, el sudor y las impurezas acumuladas durante el día. Si hubo maquillaje o varias capas de protector solar, la doble limpieza puede ser una buena alternativa.

Ese también es el mejor momento para incorporar ingredientes activos, como retinoides, ácido glicólico, ácido láctico o ácido salicílico, cuando estén indicados para las necesidades particulares de cada persona. La rutina debe finalizar con ingredientes calmantes e hidratantes que favorezcan la reparación natural de la piel mientras dormimos.

No todas las pieles requieren exactamente los mismos productos. Las pieles grasas suelen beneficiarse de limpiadores en gel, hidratantes ligeras no comedogénicas y activos como la niacinamida o el ácido salicílico para controlar el exceso de sebo. Las pieles secas, en cambio, necesitan reforzar la hidratación mediante ingredientes como ácido hialurónico, glicerina, ceramidas y pantenol. Las pieles mixtas requieren un equilibrio entre controlar el brillo en la zona T sin descuidar las áreas más secas, mientras que las pieles sensibles agradecen fórmulas simples, sin fragancias intensas y con ingredientes calmantes como centella asiática, avena coloidal, aloe vera o beta glucano.

Uno de los errores más frecuentes durante esta época ocurre precisamente con el producto más importante de toda la rutina: el protector solar.

“El mejor protector solar no es necesariamente el más caro, sino el que se aplica correctamente y se reaplica”, enfatizó Rivera.

Aplicarlo una sola vez por la mañana no basta si la persona permanece al aire libre. Tanto Rivera como la American Academy of Dermatology recomiendan reaplicarlo aproximadamente cada dos horas cuando existe exposición solar continua y hacerlo con mayor frecuencia después de nadar, sudar intensamente o secarse con una toalla. También recuerdan que debe cubrir todas las áreas expuestas, incluyendo cuello, orejas y escote.

Para personas con melasma o tendencia a desarrollar manchas, Rivera señaló que los protectores solares con color pueden aportar un beneficio adicional al ayudar a proteger frente a la luz visible, otro factor relacionado con la hiperpigmentación.

Quienes disfrutan de largas jornadas en la playa, la piscina o haciendo ejercicio al aire libre también deben pensar en una protección más completa. El protector solar es solo una parte de la estrategia. Sombreros de ala ancha, gafas con protección ultravioleta, ropa con protección solar y buscar sombra durante las horas de mayor intensidad solar siguen siendo medidas fundamentales.

La hidratación tampoco debe limitarse a las cremas. Beber suficiente agua ayuda a compensar la pérdida de líquidos provocada por el sudor y contribuye al buen funcionamiento de la piel.

Al terminar el día, la recomendación es retirar los restos de sal, cloro, sudor y protector solar para luego aplicar productos calmantes e hidratantes. Si la piel luce enrojecida o se siente caliente, “la prioridad debe ser calmar, hidratar y reparar”, advirtió Rivera, quien recomendó posponer esa noche el uso de exfoliantes u otros productos potencialmente irritantes.

La autora es periodista colaboradora de Puerto Rico Saludable.

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Este contenido fue redactado y/o producido por el equipo de Suplementos de GFR Media.

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