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Qué cambió en la nueva definición de insuficiencia cardíaca

Revela que es una enfermedad dinámica con potencial de mejoría, remisión y recuperación

22 de septiembre de 2026 - 4:11 PM

La insuficiencia cardíaca ocurre cuando el corazón no puede bombear suficiente sangre para satisfacer las necesidades del cuerpo. (Shutterstock)

Una nueva definición de insuficiencia cardíaca (o fallo cardíaco) avalada por expertos a nivel mundial se convierte en un consenso de esperanza para los pacientes diagnosticados con la enfermedad que, en Puerto Rico, afecta a 1 de cada 4 personas.

El documento titulado Segunda Definición Universal de Insuficiencia Cardíaca actualiza la versión publicada en 2021, enfatizando la manera en que se identifica y categoriza la enfermedad, en vías de mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento.

Entre las organizaciones involucradas en este nuevo enfoque están el Colegio Americano de Cardiología, la Asociación Americana del Corazón, la Sociedad Europea de Cardiología y la Federación Mundial del Corazón, entre otras.

Para el cardiólogo Juan J. Nieves Rivera, especialista en fallo cardíaco y trasplante de corazón, “esta nueva definición es perfecta porque la simplifica en términos de manejo y facilita la identificación de los pacientes”.

Además, “facilita que uno pueda categorizar adecuadamente a estos pacientes para poder diagnosticarlos temprano, pero, sobre todo, tratarlos temprano”.

Según el galeno, el fallo cardíaco es la principal causa de hospitalizaciones en pacientes mayores de 65 años, aumentando el porcentaje de mortalidad que actualmente es del 50 % en cinco años.

“Por eso es importante reconocerlos bien temprano porque, mientras más temprano empiece el tratamiento, más probabilidades hay de que el paciente responda al mismo; menos hospitalizaciones y menos muertes”, reveló.

¿Qué es la insuficiencia cardíaca?

De acuerdo con el médico, la insuficiencia cardíaca ocurre cuando el corazón no puede bombear suficiente sangre para satisfacer las necesidades del cuerpo.

“Así que llega menos sangre al cerebro y a los riñones, y eso provoca una serie de problemas, principalmente de hipoperfusión, porque no les llega sangre oxigenada a los órganos que la necesitan para funcionar adecuadamente, y provoca congestión, que es retención de líquido”, explicó.

“Eso hace que (la sangre) no le llegue bien a los riñones y el paciente no pueda orinar adecuadamente. Entonces, el paciente empieza a retener agua, se le llenan de agua los pulmones y se le hinchan las piernas”, agregó.

Entre las señales más comunes figuran la sensación de falta de aire, tos, fatiga, cansancio, problemas para dormir cuando está acostado, retención de líquidos, entre otras.

Uno de los factores de riesgo es “tener enfermedad coronaria, o sea, las arterias del corazón tapadas, pero la otra causa más común es la hipertensión”.

Otras causas importantes son “consumo de alcohol, uso de toxinas como cocaína, tener la diabetes descontrolada”, así como la obesidad, la apnea del sueño y las arritmias, “como, por ejemplo, la fibrilación auricular, que también es bastante común”.

“Además, problemas valvulares que tengan los pacientes; liqueo en alguna válvula, ya sea por edad o porque haya nacido con un defecto congénito que haga que, las válvulas del corazón no puedan abrir o cerrar adecuadamente”, expuso.

Nueva definición

Uno de los cambios que trae la nueva definición de insuficiencia cardíaca o fallo cardíaco es la clasificación universal de las causas, que permite orientar la atención médica “más allá del tratamiento estándar actual”.

Igualmente, incluye “un mayor énfasis en la intervención temprana y la mitigación de la progresión a insuficiencia cardíaca avanzada, así como el reconocimiento de que la insuficiencia cardíaca es una enfermedad dinámica con potencial de mejoría, remisión y recuperación”.

Asimismo, presenta un cambio de enfoque con respecto a los umbrales de medición rígidos, ofreciendo otras categorías de mayor utilidad, tales como “fracción de eyección reducida y preservada”.

“La fracción de eyección es el porcentaje de sangre que sale en comparación con la que entra. Si es por un problema de contractilidad y el porcentaje del corazón está en menos de 50 %, estamos definiendo que es fallo cardíaco con fracción de eyección disminuida”, detalló.

Mientras que, en el fallo cardíaco con fracción preservada, “su problema es que, el corazón no se llena adecuadamente y, un corazón que no se llena adecuadamente, ya sea porque está rígido, porque no se relaja adecuadamente pues, no se va a llenar bien y lo que bombea es poco”.

En cuestión del tratamiento, una de las modificaciones notables es que, orienta hacia el uso de medicamentos GLP-1, especialmente en pacientes obesos o con apnea del sueño.

Esto ya que, “hay estudios que han demostrado que, ese tipo de medicamento disminuye la mortalidad en pacientes de fallo cardíaco”.

Actualmente, el porcentaje de mortalidad es del 50% en cinco años.

“Con las nuevas guías se reduce de manera significativa porque, del 50%, la probabilidad de que el paciente fallezca, baja de 30% a 40%. Eso es un montón”, reveló.

“Por eso, es importante identificar las causas porque un diagnóstico de fallo cardíaco no es un diagnóstico de muerte, pero si no se identifica y no se trata temprano, la probabilidad del paciente que tiene diagnosticada insuficiencia cardíaca pues, pueda fallecer de la condición, es alta”, admitió.

De otra parte, reconoció que Puerto Rico necesita más accesibilidad a los medicamentos para el fallo cardíaco, “tomando en consideración los planes médicos y el precio de los medicamentos porque todavía están un poco inaccesibles para muchas personas”.

No obstante, señaló que actualmente la isla cuenta con más especialistas en esta condición ya que “hace cinco años había de 2 a 3 y ahora somos 8”.

“Hay más acceso a especialistas. Es cuestión de poder referir temprano, identificar temprano y tratar temprano esta enfermedad para ayudar a disminuir la mortalidad y, sobre todo, las hospitalizaciones porque muchos de ellos los tratas y tienen una mejor calidad de vida significativamente”, concluyó.

La autora es periodista colaboradora de Puerto Rico Saludable.

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Este contenido fue redactado y/o producido por el equipo de Suplementos de GFR Media.

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