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Hay que reconocer que tenemos muchas maneras de construir sexualidad e intimidad.
Hay que reconocer que tenemos muchas maneras de construir sexualidad e intimidad. (Shutterstock)

La sexualidad y el amor en la vejez continúan siendo un tabú. A esta población se le ha negado la posibilidad de vincularse afectiva y sexualmente, porque se ha relacionado la sexualidad estrictamente con la capacidad reproductiva de las personas y los ancianos, especialmente, las mujeres adultas mayores, ya no forman parte de ella.

Alrededor de los tabúes y los estigmas de la sexualidad y el amor en la vejez se generan mitos que dificultan que las personas de la tercera edad se sientan seres sexuales y merecedores de recibir placer.

Los adultos mayores no son asexuales

El primer mito es que las personas adultas mayores son asexuales. Esto está ligado a esta concepción que tenemos dentro de culturas capitalistas, en donde el valor de las personas se mide por su consumo y su productividad. Si lo ponemos en perspectiva de género, pues sabemos que el mayor peso sobre eso va a caer sobre las mujeres. Se asocia la menopausia con esa asexualidad por la misma concepción capitalista de que debemos reproducirnos”, explicó la trabajadora social y sexóloga Karla Ferrer Arévalo

Por esta razón, Ferrer Arévalo enfatizó que se debe descartar la idea de que la menopausia marca el fin de la sexualidad de las mujeres. La capacidad reproductiva no define a las mujeres ni a ningún ser humano.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), por primera vez en la historia, la mayor parte de la población tiene una esperanza de vida igual o superior a los 60 años. Para el 2050, se espera que la población mundial en esa franja de edad llegue a los 2,000 millones, un aumento de 900 millones con respecto al 2015. Por lo tanto, todos los países se enfrentan a retos importantes para garantizar que sus sistemas sanitarios y sociales estén preparados para afrontar ese cambio demográfico.

Los adultos mayores también pueden enamorarse y ser correspondidos

Por su parte, la sexóloga Ivelisse Bruno Ortiz precisó que la mayoría de las personas adultas mayores y, principalmente, las mujeres, piensan que no son sexualmente deseables, que no deberían tener deseo sexual y que no son capaces de experimentar su sexualidad.

Otro mito muy común es que las personas adultas mayores no se pueden enamorar. Se dice que es un amor compañero, que les basta con tener la compañía de otra persona. O sea, no puede ser un amor pasional o un amor que lleve a sentir placer de ninguna manera; y no estoy hablando de placer coital o genital, porque el placer se resignifica en la ternura, en el acompañamiento, en las caricias o en salir a bailar”, añadió Ferrer Arévalo, quien también es educadora en sexualidad integral. ‘’

El problema con estos mitos sobre la sexualidad y el amor en la vejez reside en que los adultos mayores los terminan internalizando porque los han escuchado durante toda su vida, mencionó Ferrer Arévalo.

“Estamos hablando de una generación que vivió muchísimas represiones. El tabú sexual también se va adaptando con los tiempos, las culturas y los cambios generacionales. Así que el tabú sexual que las personas adultas mayores aprendieron o vivenciaron las va acompañar a lo largo de sus vidas, sino fue que tuvieron la oportunidad de cuestionarse algunas cosas y transformarlas”, aseguró Ferrer Arévalo.

Es posible abrirse a las nuevas oportunidades

Por su parte, la sexóloga Didiana Berberena Serrano expresó que muchas personas piensan que la vejez es para cuidar a los nietos. Por lo tanto, empiezan a descartar actividades que disfrutaban cuando eran jóvenes, pero no debería ser así.

“En la tercera edad, ya criaste, estás buscando la jubilación de tu trabajo y las cosas van más suave en el ritmo social. A nivel personal, es un momento fabuloso para poder abrirle la puerta a nuevas oportunidades. La tercera edad no es un descartar cosas. Al contrario, debe ser una edad en la que te puedes sentir en la libertad de abrazar cosas nuevas o retomar cosas que nunca pudiste hacer”, abundó Berberena Serrano.

Asimismo, Ferrer Arévalo dijo que, en especial, las mujeres deberían considerar esa etapa madura de la vida para reflexionar sobre nuevas oportunidades, como reconocerse, defender la autonomía y establecer límites.

Un consejo que yo les suelo dar a las mujeres después de los 40 años es realizar el ejercicio del espacio propio. Identificar un día de la semana y un horario que puede ser fijo o puede ser cambiante, y ponerle intención: ‘Este es mi espacio propio. ¿Qué yo voy hacer conmigo en este período de tiempo?’; y que se convierta en un hábito, porque la realidad es que seguimos en automático, cargando responsabilidades que ni siquiera son nuestras”, recomendó Ferrer Arévalo.

De igual forma, Berberena Serrano, quien también es la creadora del podcast “Quién mejor que yo” sobre incorporar la sexualidad de forma holística, especificó que una buena manera de abrirse a estas nuevas oportunidades en el amor y en la sexualidad es conversar con personas que ya han vivido la experiencia.

“Yo tengo una historia de una pareja de 70 años que empezó una relación ahora en la pandemia. Y, para ellos, ha sido lo más hermoso que [jamás] pensaron que pudieron vivir a esta edad. Yo veo la felicidad genuina y escuchar de ellos: ‘yo nunca pensé que podía sentirme de esta manera, yo no sabía que a mí me gustaba recibir piropos y yo poder devolverlos. No pensaba que podía disfrutar mi desnudez a esta edad’”, contó Berberena Serrano sobre los acercamientos que recibe de personas adultas mayores en los talleres que imparte.

La sexualidad se resignifica

Tanto Ferrer Arévalo como Bruno Ortiz coincidieron en que la sexualidad se transforma y se resignifica con los años y las experiencias de las personas.

“Hay que reconocer que tenemos muchas maneras de construir sexualidad e intimidad, pero, como venimos de una educación en la que el sexo es coital, pues pensamos que si no hay coito o el coito no se da por limitaciones fisiológicas (falta de erección o lubricación vaginal), pues piensan que su vida sexual ya se acabó”, explicó Bruno Ortiz.

Cada etapa de la vida tiene unos cambios, y con esos cambios hay que realizar algunas modificaciones en cómo nos vinculamos sexualmente, agregó Bruno Ortiz.

No obstante, Ferrer Arévalo explicó que “esa sexualidad se va a resignificar en la adultez mayor, pero si se lo permiten. La sexualidad es así. Vamos a poder descubrir lo que nos permitamos. Sí, se puede valorar el afecto, el abrazo, la compresión, y no necesariamente va a ser una sexualidad erótica centrada en los genitales y en las relaciones sexuales, como se tiende a asociar culturalmente con el modelo juvenil. También, esa sexualidad puede conocer nuevos horizontes, tratar nuevas cosas, experimentar otras formas de vivenciar el placer o el erotismo”.

Pero, para resignificar y modificar, hay que conocer lo que se busca y se desea en la vejez, destacó Bruno Ortiz.

Protegerse no tiene edad

Bruno Ortiz y Ferrer Arévalo enfatizaron que las infecciones de transmisión sexual (ITS) no tienen edad. Por lo tanto, se debe utilizar preservativo en las relaciones sexuales.

“Muchas personas y parejas heterosexuales en la adultez mayor dejan de utilizar protección para las relaciones cuando son coitales. Y esto es, principalmente, porque está asociado a la pérdida de la capacidad reproductiva en la mujer, porque el hombre nunca pierde esa capacidad, a menos que haya una condición de salud. Sabemos que la protección no es solamente contra los embarazos que no deseamos, sino que también hay un sinnúmero de infecciones que son de transmisión sexual y que nos pueden afectar en la adultez mayor”, resaltó Ferrer Arévalo.

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