El daño al miocardio está directamente relacionado con la dosis de medicamentos suministrada a un paciente y la manera en que afecta la función del corazón.
El daño al miocardio está directamente relacionado con la dosis de medicamentos suministrada a un paciente y la manera en que afecta la función del corazón. (Shutterstock)

Los tratamientos dirigidos a combatir las enfermedades oncológicas y hematológicas exponen a los pacientes con cáncer al riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

El cardiólogo Juan Nieves Rivera, de Puerto Rico Cardiology, denominó como cardiotoxicidad el daño directo ocasionado al músculo del corazón como consecuencia de un tratamiento o medicamento para el cáncer.

Según el especialista en fallo cardíaco, la mayoría de los pacientes que desarrollan cardiotoxicidad son aquellos más propensos a contraer enfermedades del corazón, indistintamente del cáncer.

“El paciente que más riesgo tiene, independientemente del tipo de quimioterapia, es el que ya padece de problemas del corazón o tiene alto riesgo de tenerlo”, mencionó Nieves Rivera.

Particularmente, los pacientes con hipertensión, diabetes, colesterol elevado, las arterias tapadas, fumadores o que padecen de otras enfermedades coronarias presentan un mayor riesgo que la población general.

“Con frecuencia, el daño al miocardio está directamente relacionado con la dosis de medicamentos suministrada a un paciente y la manera en que afecta la función del corazón”, indicó Nieves Rivera.

Una de las principales razones de esta incidencia en pacientes con cáncer de mama y algún tipo de cáncer hematológico yace en la utilización de antraciclinas.

La Revista Española de Cardiología define las antraciclinas como un fármaco empleado para tratar este tipo de cáncer y que provocan daños al material genético y la muerte de las células cardíacas.

“Depende del tipo de cáncer, ocurre particularmente en los pacientes que utilizan antraciclinas, un medicamento utilizado para el cáncer de seno, porque funciona como primera línea para el tratamiento. La leucemia y el linfoma también utilizan tratamientos cardiotóxicos”, explicó el especialista.

De acuerdo con una investigación sobre cardiotoxicidad inducida por quimioterapia, publicada en la revista científica CORSalud, existen otros factores de riesgo entre los que se encuentran la edad, la dosis del medicamento acumulada, la velocidad de infusión y la presencia o ausencia de enfermedad cardiovascular previa.

Por esta razón, el cardiólogo destacó la relevancia de un trabajo en equipo entre los cardiólogos y oncólogos para determinar la efectividad de los tratamientos.

“De notar que ocurrió cardiotoxicidad, los especialistas debemos notificarle al oncólogo, ya que deberán evaluar si la dosis del medicamento provoca un efecto secundario y, de ser el caso, administrarle una dosis menor al paciente”, explicó Nieves Rivera.

Esta situación, a su vez, limita las alternativas y herramientas de tratamiento que poseen los oncólogos para tratar cualquier cáncer, si el medicamento afecta la función del corazón.

Antes de comenzar los procesos de quimioterapia, se solicita evaluar las funciones del corazón y la presencia de anormalidades. Para lograrlo, los cardiólogos realizan un ecocardiograma —un sonograma del corazón—, para evaluar la función del músculo, observar el movimiento de contractilidad y comparar su fuerza antes y después de los ciclos de quimioterapia, explicó el especialista.

Manifestaciones en el sistema cardiovascular

Como consecuencia de los tratamientos de cáncer, la cardiotoxicidad exhibe diversas manifestaciones en el sistema cardiovascular.

Esta disfunción cardíaca podría descontrolar la fuerza del corazón, aumentar el riesgo de que el flujo sanguíneo disminuya y, por consiguiente, incrementar la probabilidad de que surja la acumulación de placas de colesterol en las arterias del corazón.

Asimismo, los tratamientos podrían alterar y debilitar el metabolismo del paciente y ocasionar arritmia, una inestabilidad eléctrica que provoca anormalidades en el corazón, señaló el médico.

De acuerdo con Nieves Rivera, los pacientes también podrán experimentar, con mayor severidad, algunos efectos secundarios distintivos de los tratamientos contra el cáncer.

“Un paciente con cardiotoxicidad presenta cansancio extremo, distinto al que ya experimenta por el tratamiento del cáncer, y siente menos energía que antes. También, presenta mucha falta de aire e hinchazón en las piernas”, mencionó el cardiólogo.

La cardiotoxicidad también podría ocasionar disfunción ventricular reversible e irreversible, que implica la disminución de la función del corazón y, eventualmente, el desarrollo de insuficiencia cardíaca congestiva que debilita al músculo cardíaco y le impide bombear sangre; el infarto del miocardio, que bloquea las arterias coronarias y evita el paso de oxigenación; u otras enfermedades cardiovasculares, según plantea la Asociación Española de Enfermería en Cardiología.

“La mayoría de las cardiotoxicidades a consecuencia de tratamientos quimioterapeúticos son reversibles. Con disminuir la dosis del medicamento o utilizar una alternativa diferente, la mayoría de nosotros tenemos resultados que se vuelven reversibles”, concluyó Nieves Rivera.

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