PRESENTADO POR
Puerto Rico Saludable
Se adhiere a los criterios de The Trust Project
Un repaso necesario sobre la hepatitis

Un especialista engastroenterología y trasplante de hígadoexplica los tipos, causasy complicaciones

Aunque pueden producir síntomas similares, cada virus de hepatitis se manifiesta de modo distinto, tiene diferentes vías de transmisión e infección, e impacta, típicamente, a poblaciones diversas. (Shutterstock)

Como ocurre con muchas otras enfermedades, cada año se acostumbra a recordar la importancia de la salud del hígado y, de paso, se exhorta a que los pacientes dialoguen con su médico para evaluar si es necesario realizar pruebas de detección de la hepatitis.

Para repasar algunos datos importantes sobre esta afección, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por su sigla en inglés) definen la hepatitis, a nivel general, como una inflamación del hígado que, en la mayoría de los casos, es causada por un virus. Según los CDC, en Estados Unidos y sus territorios, las hepatitis virales de mayor prevalencia son de tipo A, B o C.

De igual manera, los CDC aclaran que, aunque pueden producir síntomas similares, cada virus de hepatitis se manifiesta de modo distinto, tiene diferentes vías de transmisión e infección, e impacta, típicamente, a poblaciones diversas.

Los tipos de hepatitis

El doctor Iván D. Antúnez González ejerce como especialista en gastroenterología como parte del equipo médico del Centro de Trasplante de Hígado, ubicado en el Hospital Auxilio Mutuo. Con 20 años de experiencia en esta práctica clínica, el médico reafirmó la definición de los CDC, pero apuntó las diferencias entre estas tres infecciones.

Hepatitis A

De acuerdo con un documento publicado por el Departamento de Salud (DS), la hepatitis A es una “infección hepática prevenible por vacunación”, causada por el virus de la hepatitis A (VHA). Este virus se concentra en las heces y la sangre de personas infectadas y se contagia con facilidad.

“(En nuestra práctica) se presenta en casos bien esporádicos”, comentó Antúnez González, quien también ejerce en el Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico. “En mi opinión es (la manifestación) más sencilla —porque es la menos peligrosa”, indicó.

Según el médico, el VHA se transmite mayormente por exposición oral-fecal, consumo de comidas contaminadas, exposición en espacios de trabajo, y ciertas prácticas sexuales de alto riesgo sin barreras protectoras.

“Es (una infección) poco común en la actualidad. La mayoría de las personas que pertenecen al grupo de los baby boomers —nacidos entre 1945 y 1965— en algún momento se expusieron a la hepatitis A en la niñez y ni se enteraron”, admitió el gastroenterólogo. De igual manera, señaló que el uso problemático de sustancias, así como el sinhogarismo, pueden ampliar las posibilidades de una posible exposición en estos tiempos.

A nivel de síntomas, Antúnez González indicó que la exposición a la hepatitis tipo A no causa síntomas mayores. “Luego de la exposición, la persona presentaría un cuadro de infección viral con malestar general e ictericia (un color amarillento en la piel y los ojos). “Después de la fase aguda, las personas desarrollarán anticuerpos para el resto de su vida. En una prueba de detección, tendrán un resultado positivo por haber estado expuestas [al virus]”, subrayó el galeno.

En su página web, los CDC reiteran que los casos de hepatitis A aumentaron entre el 2015 y 2018, pero tuvieron un descenso de 47 % entre 2019 y 2020. El dato no sorprende a Antúnez González, ya que se manifestó un brote de esta infección viral luego del huracán María. “Fue algo que nunca había visto en mi carrera de 20 años como especialista”, admitió.

“Sin embargo, la hepatitis A puede encontrarse en regiones endémicas de países caribeños, latinoamericanos y africanos”, detalló el médico. Por esa razón, recomendó a las personas que tengan que viajar a esos lugares solicitarle a su proveedor de cuidado clínico una orden de laboratorios y vacunarse, si fuera necesario.

Al final, las personas saludables que se expusieron al virus de la hepatitis A pueden recuperarse sin complicaciones mayores. “No tienen secuelas por el resto de sus vidas, aunque hayan tenido ictericia significativa”, aclaró Antúnez González.

“Eso sí, aquellos pacientes con condiciones preexistentes del hígado, aumentan su riesgo de complicaciones mayores que empeoren su condición si se exponen al virus, porque es muy contagioso”, comentó. “En pacientes con cirrosis u otra condición hepática, se necesita averiguar si tienen o no los anticuerpos [del virus]. Si no, deben vacunarse”.

Hepatitis B

Causada por el virus de la hepatitis B (VHB), se propaga cuando fluidos corporales de una persona infectada ingresan al cuerpo de una persona que no ha sido contagiada. Las posibilidades de exposición incluyen el contacto sexual sin barreras de protección, compartir agujas, jeringas u otros aparatos inyectables, y la transmisión de madre a criatura durante el parto. También puede prevenirse con vacunas que inician desde el nacimiento, que son compulsorias en los territorios estadounidenses.

“Todavía podemos ver contagio por dos razones: personas que no se vacunaron por alguna razón o que han perdido la inmunidad con el paso del tiempo”, explicó Antúnez González. “Si se vacunaron en los años ochenta, ya han perdido inmunidad 40 años después, lo que aumenta su riesgo de exposición”.

El doctor añadió que la hepatitis B es una condición endémica en regiones del Caribe y Latinoamérica, con una mayor prevalencia en países asiáticos.

“De hecho, en Asia [la exposición] induce una mayor tendencia a desarrollar cirrosis o carcinoma hepatocelular por exposición persona madre-criatura a través del parto”, dijo. De igual manera, la hepatitis B se desarrolla de forma crónica si la persona gestante no se realizó pruebas de cernimiento durante el embarazo.

Por último, Antúnez González advirtió que la hepatitis B puede presentarse de una manera fulminante, muy seria, que pudiera causar fallo hepático. Además, otros pacientes pueden desarrollar una condición crónica de hepatitis que pudiera causar cirrosis.

“La hepatitis B tiene tratamiento”, dijo el médico. Aunque no es curativo —ya que las personas no eliminan el virus al cien por ciento— la condición puede mantenerse bajo control. “Es una enfermedad prevenible con el uso adecuado de barreras de protección durante el contacto sexual y, por supuesto, la vacunación”, destacó.

“La incidencia en Puerto Rico y en Estados Unidos es significativamente más baja, gracias a la vacunación”. Este dato concurre con la información de los CDC al respecto: los casos de hepatitis B aguda se redujeron un 32 % después de 2019.

Hepatitis C

La hepatitis C es causada por su correspondiente virus VHC y se transmite a través del contacto con la sangre de una persona contagiada. Esta infección se adquiere al compartir agujas y parafernalia afín al uso de sustancias intravenosas. Contrario a la A y la B, no existe vacuna para prevenirla.

“Cerca de un 95 % de las personas adquieren el virus y no se enteran”, dijo Antúnez González. “Estos pacientes pueden desarrollar cirrosis y, hasta hace poco, era una de las causas principales de trasplante de hígado. La mayoría de los pacientes infectados no se enteran hasta que se realizan una prueba para detectar el virus, o que lleguen a consecuencias serias como cirrosis y otras complicaciones”, explicó.

Dicho eso, el gastroenterólogo señaló que, como la adquisición de hepatitis C ya no se atribuye a transfusiones de sangre, se ha visto también que, en datos de epidemiología, han cambiado la manera en que se realiza el cernimiento.

“La mayoría de los pacientes infectados con hepatitis C son los baby boomers, así que hace unos años, solo buscábamos a pacientes con transfusiones que tenían uso problemático de sustancias. Aunque no haya tenido una conducta de exposición, toda persona debería realizarse las pruebas para identificarlos y tratarlos”, dijo.

Según señaló, hay varias alternativas de tratamiento farmacológico efectivo para erradicar la hepatitis C entre ocho y doce semanas. “Por eso, ahora podemos hablar de una posible erradicación”, sostuvo.

En su experiencia, el especialista destacó una reducción en la necesidad de trasplantar pacientes con hepatitis C porque, al erradicar el virus, muchas veces la progresión de su enfermedad se detiene. “Asímismo, otros pacientes que todavía no tienen cirrosis, pueden erradicar el virus [con el tratamiento], y ya se elimina la posibilidad de desarrollar esta complicación”, compartió.

¿Por qué es necesario recordar?

Afortunadamente, existen vacunas muy efectivas para prevenir las hepatitis de tipo A y B. De igual manera, aunque no existe una vacuna para la prevención de la hepatitis C, hay tratamientos que pueden curar el virus y salvar vidas.

“Hemos visto cambios significativos en el tratamiento y el manejo de las hepatitis virales, a nivel general, pero todavía podemos hacer más. En ese caso, tenemos que concientizar a las personas para que hablen de este tema con su proveedor primario de cuidado clínico. Muchas veces, llegan pacientes a nosotros con situaciones más complejas”, admitió el médico.

“Hay que hablar sobre el tema porque las hepatitis virales son un problema de salud que, con la información, la vacunación y el tratamiento adecuado, se pueden prevenir y manejar. Ahora hay muchas más oportunidades y alternativas que antes no se veían”, concluyó.

El autor es periodista colaborador de Puerto Rico Saludable.

BrandStudio
Este contenido fue redactado y/o editado por el equipo de GFR Media.

Ups...

Nuestro sitio no es visible desde este navegador.

Te invitamos a descargar cualquiera de estos navegadores para ver nuestras noticias: