


En situaciones de humedad extrema o inundación, existe una regla clara: si un objeto poroso o blando estuvo mojado por más de 24 a 48 horas, lo más seguro es desecharlo. El moho y las bacterias se alojan en el interior de estos materiales y es casi imposible eliminarlos por completo.
Las superficies no porosas —como pisos de losa, paredes de cemento, azulejos, metales y topes de cocina— sí pueden recuperarse mediante un proceso de dos pasos obligatorios: primero lavar y luego desinfectar.
El moho comienza a crecer y reproducirse en tan solo 24 a 48 horas. Acelerar el secado de la vivienda es esencial para prevenir crisis asmáticas y alergias severas.
Fuentes: Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y Ready.gov
La recopilación de este contenido estuvo a cargo de la autora quien es periodista colaboradora de Suplementos.

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