El Coro de la Universidad de Puerto Rico en Humacao (UPR-H) ofreció por primera ocasión un concierto en Cuba. (semisquare-x3)
El Coro de la Universidad de Puerto Rico en Humacao (UPR-H) ofreció por primera ocasión un concierto en Cuba. (Benjamín Morales Meléndez)

La Habana, Cuba-. Otra vez la música se afianzó como el puente más firme entre Puerto Rico y la “Mayor de las Antillas”, a donde viajaron jóvenes de Humacao para llevar una muestra del folclor y la energía rítmica boricua a la Feria Internacional Cubadisco, importante plataforma cultural de este país. 

El Coro de la Universidad de Puerto Rico en Humacao (UPR-H) ofreció por primera ocasión un concierto en Cuba, oportunidad que según German Peña, director de la agrupación musical, “no podíamos desaprovechar”.

“Se hicieron todas las gestiones habidas y por haber para lograr esto. El rector del recinto universitario al cual pertenecemos, nos ayudó grandemente para conseguir los fondos que necesitábamos, y aquí estamos con mucho cariño y mucho orgullo”, dijo a El Nuevo Día.

El doctor Héctor A. Ríos Maury, rector de la UPR en la ciudad oriental, se mostró “muy contento porque queríamos consolidar lazos culturales, traer alegría puertorriqueña, nuestra cultura y hemos recibido la hospitalidad del pueblo cubano”.

La tarde del miércoles 22 en la Casa Cultural del Alba comenzó con la actuación del joven pianista y compositor de jazz cubano Alejandro Falcón, un virtuoso que interpretó danzones y piezas inspiradas en religiones de origen africano. Lo secundaban sus excelentes músicos, entre ellos el baterista Ruy López-Nussa, reconocido pedagogo musical cubano. También se presentó, de Colombia, el Quinteto de Cuerdas Tempo.

Como remate de la jornada, el coro de la “Perla del Oriente” interpretó cinco piezas, en las que predominó la bomba, mezclada con bailes y poesía. La hermosa evocación del paisaje boricua que es “Campo”, popularizada por Susana Baca, abrió el segmento puertorriqueño, que continuó con la pieza de concierto “Fantasía caribeña”, y luego a golpe de bomba con baile integrado en “Amanecer borincano”.

Además declamaron “Majestad negra”, del gran poeta Luis Palés Matos, y cerraron con un mosaico de plenas puertorriqueñas.

“Nos distingue la variedad, pero siempre tenemos mucho del folclor. Al espectáculo auditivo tratamos de integrar baile, hay poesía, el colorido de los uniformes que son ropas tradicionales de Puerto Rico, y entonces eso le da más vida, el público se anima más”, dijo a este diario el maestro del coro humacaeño.

Ninguno de los estudiantes es músico de carrera. Se convertirán en físicos, químicos, enfermeros, biólogos, maestros de idiomas. Sin embargo, el esfuerzo del director German Peña y sus muchachas y muchachos los ha llevado a países como Perú y España, donde ganaron una medalla de plata en el Festival Canta al Mar 2015.

“Lo más importante para nosotros como centro educativo es la experiencia que adquieren esos niños cuando salen a países como este, fuera de Estados Unidos. Abren su mente de una manera increíble, tienen una visión completamente distinta de lo que es la vida, eso los ayuda a moverse dentro de sus carreras y el trabajo en equipo los hace enfocarse más en sus estudios”, explicó Peña.

Además de darse a conocer mediante el concierto, la invitación al Cubadisco fue propicia para que el grupo boricua visitara un Conservatorio de Música de nivel elemental, donde fueron recibidos por un coro y una orquesta charanga infantil.

Para Franschely Martínez, estudiante de la UPR-H, “fue una experiencia bien gratificante, porque son niños y con lo poco que tienen nos dieron un regalo maravilloso”.  

La joven se lleva también una idea de cómo bailar rumba cubana, pues la víspera del concierto ella y sus compañeros intercambiaron con maestros del género. “Nos enseñaron por primera vez (risas), dos pies izquierdos teníamos todos nosotros, pero lo disfrutamos muchísimo”, bromeó.

A su lado Paola L. Román añadió que además de la música, le gustó “el parecido en las comidas y el gusto por el café, las gentes aquí son iguales, cambia un poco el acento, pero nos sentimos en casa”.

Ahora Germán Peña está convencido más que nunca de que a cubanos y boricuas los alumbra la misma estrella musical. Recordando la fiesta de rumba, traza un paralelo en que ese género “es una conversación entre los bailadores, la mujer y el hombre, mientras que en la bomba es entre el bailador y el tambor, pero sigue siendo una diálogo y los ritmos son bien parecidos”.

Por eso, cuando en el concierto un cubano del público le gritó el verso de Lola Rodríguez de Tió, “Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas…”; el maestro del coro humacaeño respondió alegre: “¡Y vuelan alto, alto!”.


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