Mira cómo se las ingenian para mejorar la pesca en Cuba.

La Habana, Cuba- Conseguir condones en las farmacias cubanas se ha convertido en los últimos tiempos en una tarea complicada y la escasez afecta no solo a quienes buscan protegerse en sus actividades sexuales, sino que impacta igualmente a la legión de pescadores del Malecón habanero, quienes durante mucho tiempo los han utilizado para llevar sus carnadas y anzuelos lo más lejos posible de las costas para atrapar mejores ejemplares.

“El preservativo ahora mismo está perdido”, dice Alexander Rojas, uno de los pescadores que, cuando el viento sopla de sur, utiliza esta técnica criolla para llevar su carnada a más de 200 metros de la costa. “Eso no se puede hacer a mano y mientras más lejos, hay peces más grandes”, aseguró a El Nuevo Día.

Nadie sabe a ciencia cierta cómo surgió la ingeniosa idea, pero casi todos los pescadores aseguran que el invento es hijo de la necesidad. Los pescadores del Malecón agarran condones, los amarran a una carnada y los ponen a volar con su línea de pesca, de modo que llegue aguas adentro, donde pueden atrapar mejores ejemplares, sea para la venta o para consumo personal.

Antes hacían algo parecido usando chiringas, pero dicen los pescadores que la fácil y barata adquisición de los condones o preservativos en Cuba hizo de este modus operandi el sustituto perfecto para el llamado papalote.

Comprar una caja de tres unidades en una farmacia cuesta un peso cubano (menos de un centavo de dólar al cambio oficial), lo cual es sumamente accesible para toda la población. Ese precio, sin embargo, lleva a la compra desmedida y en tiempos de crisis económica la ausencia de los preciados condones se nota en los estantes de las farmacias cubanas.

“No hay condones, eso sí que no se veía. Ahora hay que usar la creatividad con otra cosa”, afirmó Rojas, quien está considerando desempolvar sus chiringas o papalotes para buscarse la vida.  


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