Momentos de violencia durante la insurrección al Capitolio federal en Washington D.C.
Momentos de violencia durante la insurrección al Capitolio federal en Washington D.C. (The Associated Press)

Washington D.C.- Las autoridades estadounidenses examinan si el asalto al Capitolio fue un ataque planificado, mientras los demócratas plantean que deben investigarse vínculos de legisladores republicanos con grupos de derecha extrema que pueden haber estado asociados al acto de insurrección contra el Congreso.

La demócrata Mikie Sherrill (Nueva Jersey) abrió el debate esta semana cuando afirmó que republicanos de la Cámara baja dieron una especie de “tour” de reconocimiento del Capitolio un día antes del acto de insurrección a personas que participaron del asalto al Congreso.

“Me voy a asegurar que rindan cuentas y, si es necesario, de que no estén en el Congreso”, indicó Sherrill.

CNN divulgó además un vídeo de una mujer con un megáfono dando instrucciones, a través de una ventana rota, en la que explicaba a turbas de seguidores del presidente Donald Trump como moverse en un área de la estructura, la cual conocía, si se quería tomar el Capitolio.

Dos funcionarios de agencias de seguridad dijeron a The Washington Post que no tienen evidencia de que congresistas o asesores de sus oficinas hayan colaborado con el ataque.

En un vídeo, el organizador del grupo de derecha “Stop the Steal”, Ali Alexander, dijo planificaba un evento grande para el 6 de enero, en conjunto con tres congresistas republicanos que lideraron los esfuerzos en el Congreso para intentar revertir el resultado de las elecciones: Andy Biggs (Arizona), Mo Brooks (Alabama) y Paul A. Gosar (Ariz.).

Biggs, Gosar y Brooks, uno de los oradores más feroces de la manifestación que luego degeneró en un acto de insurrección contra una rama de gobierno, lo han negado.

“Los cuatro planeamos ejercer la máxima presión sobre el Congreso mientras votaban”, dijo Alexander en un video por Periscope, que luego eliminaron, quien sostuvo que la intención de su grupo era que los congresistas escucharan “nuestro fuerte rugido desde afuera”.

Brooks fue uno de los oradores del mítin que encabezó el presidente Donald Trump, del cual partieron los seguidores del inquilino de la Casa Blanca, quien por segunda vez se enfrenta a un juicio político, ahora por un cargo de incitación a la insurrección. Entonces, Brooks exhortó a la multitud a “patear traseros”.

Luego, Trump avivó a la multitud para que fuera a reclamar al Congreso revertir los resultados de las elecciones, al indicar que debían “luchar como el infierno” y que con “debilidad” no se iba a recuperar el país.

Al hablar el miércoles en favor de la destitución del presidente Trump, durante el debate en el que la Cámara baja aprobó un cargo de destitución por incitación a la insurrección, el presidente del Comité de lo Jurídico, el demócrata Jerrold Nadler (Nueva York), afirmó que se examinará la responsabilidad de “los cómplices en la Cámara de Representantes”.

Junto a otros demócratas, Sherrill ha pedido a los responsables de la seguridad del Capitolio investigar la presencia de “visitantes” en el Congreso el 5 de enero en momentos en que la entrada al legislativo federal ha estado muy limitada debido a la pandemia del coronavirus.

“Sé que miembros dieron ‘tours’ a individuos que participaron en la revuelta. Lo que no sé es si tenían conocimiento de cuales eran sus planes para el próximo día”, señaló la congresista demócrata Debbie Wasserman (Florida).

Las demócratas Sherrill, Alexandria Ocasio Cortez (Nueva York) y Cori Bush (Misuri) - entre otros otros -, han pedido la salida del Congreso de los republicanos que hasta horas después del asalto al Capitolio aún buscaban anular votos del colegio electoral, para quitarle la victoria al presidente electo, Joe Biden. Ese grupo incluyó a los senadores Ted Cruz (Texas), Josh Hawley (Misuri) y Rick Scott (Florida), al igual que a los líderes de la minoría republicana cameral, Kevin McCarthy (California) y Steve Scalise (Luisiana).

Durante el ataque al Congreso, Ocasio Cortez evitó irse al “lugar seguro” al que fueron llevados los congresistas porque incluía a republicanos “supremacistas blancos”, creyentes en la desacreditada teoría del grupo QAnon o que en medio de la pandemia del coronavirus no utilizaron mascarillas.

Como parte de la investigación sobre el asalto al Capitolio – que ha generado más de 70 arrestos, incluido un representante estatal de Virginia Occidental que luego renunció y el exnadador olímpico Klete Keller -, las autoridades federales investigan la respuesta de miembros de la Policía del Capitolio federal al igual que a policías de otras jurisdicciones que pudieron haber sido parte de la turba pro Trump.

El acto de insurrección interrumpió el proceso constitucional de contar los votos del colegio electoral, costó la vida de cinco personas, incluido un policía del Capitolio federal, y puso en peligro la vida del vicepresidente Michael Pence, los miembros del Congreso y los funcionarios del Capitolio.

Las autoridades federales están además ocupadas con amenazas de grupos que han hablado de desarrollar protestas armadas en Washington D.C. y los capitolios de los 50 estados, en los días antes y después de la juramentación de Joe Biden como presidente de Estados Unidos.

Un memorando del FBI del 5 de enero – que advertía que podía haber violencia y “guerra” en Washington D.C. el 6 de enero-, acentuó las quejas de esos grupos de derecha en contra de los cierres de emergencia que se han implantado gobiernos estatales y locales para evitar la propagación del coronavirus.

El FBI ha dicho que el principal problema de terrorismo doméstico a que se enfrenta Estados Unidos es de parte grupos de extrema derecha. Un informe del Center for Strategic and International Studies (CSIS) indicó que extremistas de derecha perpetraron dos tercios de los ataques y conspiraciones en Estados Unidos en 2019, y el 90% de los ocurridos entre el 1 de enero y el 8 de mayo de 2020.

Además, según el FBI, docenas de personas en su lista de “terroristas” - en su mayoría supremacistas blancos-, fueron el 6 de enero a Washington D.C.

Tras avivar a los seguidores que fueron el 6 de enero al Capitolio, Trump dijo que sus expresiones de aquel día fueron “totalmente apropiadas” y anoche, en un vídeo, pidió a sus seguidores que desistan de la violencia.

En agosto pasado, 13 personas fueron imputadas de planificar un atentado terrorista para secuestrar a la gobernadora de Michigan, la demócrata Gretchen Whitmer.

Tras el asalto al Capitolio, el gobierno federal decretó una alerta de emergencia hasta el 24 de enero.

Hasta 20,000 guardias nacionales – incluidos 200 de Puerto Rico – pueden estar este fin de semana custodiando la capital estadounidense.

Desde el jueves, el Capitolio está protegido por una verja de seguridad, que también se ha colocado ahora alrededor del parque central estadounidense (National Mall). Toda esa zona, que es en la que suele reunirse el público a ver la toma de posesión de un presidente, estará cerrada el miércoles.

La alcaldesa de Washington D.C., Muriel Bowser, ha pedido a los estadounidenses que no viajen a su ciudad, para facilitar la vigilancia y las medidas de seguridad.

La compañía Airbnb canceló todas las reservas que se habían hecho para Washington D.C. durante la semana de la juramentación.

El jefe interino de la Policía de Washington D.C., Robert Cotee, sostuvo que se trata de “una amenaza de seguridad mayor y estamos buscando mitigar esas amenazas”.

💬Ver comentarios