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Expertos advierten no hay pruebas de que interferencia extranjera impactara resultados electorales en Estados Unidos

Donald Trump buscó el jueves cuestionar, otra vez, la seguridad de las elecciones estadounidenses

17 de julio de 2026 - 3:40 PM

Expertos han advertido que registrar personas indocumentadas es muy diferente a haber votado. (DAVID MUSE)

Washington D.C. - Con su mensaje del jueves en la noche, el presidente Donald Trump buscó echar nuevas sombras sobre la confiabilidad en el sistema electoral estadounidense frente a la interferencia extranjera, sin poder evidenciar que intervenciones ocurridas hayan determinado el resultado de las elecciones de 2020, las que todavía falsamente dice haber ganado, según expertos.

Trump utilizó el mensaje, además, para insistir en la aprobación -de cara a las elecciones legislativas de noviembre- del proyecto de ley “Save Act”, el cual defiende su base política y exigiría prueba de ciudadanía estadounidense para una persona registrarse y votar en elecciones federales, pero que no tiene respaldo suficiente para poder ser aprobado en el Senado.

Trump dijo que China tuvo acceso a datos de más de 220 millones de electores, pero expertos aclararon que se trata de bases que pueden comprarse por medio de los estados.

Los esfuerzos de adversarios de Estados Unidos para interferir en elecciones, según expertos, son conocidos, se le proveyeron a Trump en gran medida durante su primera presidencia y no han logrado manipular papeletas de electores o máquinas de votación.

“Desde 2016, la comunidad de inteligencia ha afirmado que agentes extranjeros pretendían influir en nuestras elecciones con el fin de socavar la democracia, no de socavar a un presidente”, dijo Sue Gordon, quien fue la principal subdirectora del Directorado Nacional de Inteligencia, entre 2017 y 2019, en la primera administración de Trump.

Entrevistada en CNN, Gordon afirmó que las alegaciones hechas por Trump corresponden a informes que se le presentaron durante su primer mandato presidencial y que, entonces, el presidente cuestionaba la información que los servicios de inteligencia le proveían.

Trump alegó que un memorando que los servicios de inteligencia le presentaron en 2020 omitió partes fundamentales de la información que hizo pública. Pero, evitó señalar que la persona que preparó el memorando fue su actual director de Inteligencia Nacional, John Ratcliffe, quien también ocupaba el puesto en ese momento.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos. (The Associated Press)

En marzo de 2021, el Consejo Nacional de Inteligencia descartó, en un informe, que China tratara de influenciar en las elecciones de 2020.

“(Trump) trata la (información de) inteligencia como si fuera un veredicto, y no lo es. Es el comienzo de un proceso, es la forma de empezar a formular preguntas. Así que, aunque se publiquen nuevos datos, eso no prueba nada. La intención no es acción. La actividad no es impacto, y el impacto no es resultado. Para intentar dar un salto, incluso si hay nuevos datos de inteligencia que merecen ser evaluados (porque la mayoría de lo que él publicara ya se evaluó), hay que pasar por un proceso de preguntas cada vez más difíciles antes de llegar a la cuestión de si la intención y los intentos se convierten en resultado”, sostuvo Gordon.

Tras el mensaje, el gobierno de China rechazó este viernes las alegaciones de Trump, quien solo aludió en una ocasión al interés de Rusia de influenciar en las elecciones estadounidenses, lo que ha intentado, incluso, por medio de propaganda en redes sociales.

“Nuestros adversarios tratan de debilitar a Estados Unidos en todo lo posible, lo sabemos, pero la realidad es que han fallado”, señaló Leon Panetta, quien fue director de la Agencia Central de Inteligencia y secretario de Defensa durante la administración de Barack Obama, después de haber sido jefe de Gabinete en la Casa Blanca de Bill Clinton.

Como parte del esfuerzo en favor del “Save Act”, un tema que mantuvo bloqueada legislación en la Cámara de Representantes durante las pasadas tres semanas, Trump destacó, además, un documento del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés) que alega que se encontraron 250,000 personas que no son ciudadanas de Estados Unidos registradas como electores en Pensilvania, California, Nevada y Nueva Jersey.

Pero, tampoco presentó evidencia sobre ese asunto.

Expertos han advertido que registrar personas indocumentadas es muy diferente a haber votado.

Por ejemplo, la Fundación Heritage ha indicado que un análisis hecho sobre procesos electorales, entre 2003 y 2023, solo encontró que 24 personas que no son ciudadanos estadounidenses votaron en elecciones del país.

Además, expertos indicaron que el número de 250,000 personas sale de bases de datos de empresas comerciales, pero que un análisis del propio gobierno federal limitó a 28,000 las que estaban registradas para votar que no son ciudadanos estadounidenses. En Estados Unidos, hubo cerca de 68 millones de electores en 2024.

De todos modos, el secretario del DHS, Markwayne Mullin, dijo que puede utilizar el poder del gobierno federal en contra de estados que se nieguen a cooperar con los esfuerzos para depurar las listas electorales.

Mullin dijo, en una conferencia de prensa este viernes, que, “si los estados deciden no participar, nos aseguraremos de que esos estados sean una prioridad para analizar quién votó en sus estados y exigir responsabilidades a los funcionarios electorales”.

Los demócratas denunciaron el mensaje de Trump, que no fue transmitido en directo por las cadenas ABC y NBC.

“Fue un discurso vergonzoso, sin información nueva, solo mentiras y teorías conspirativas recicladas. Es responsabilidad de todos no tomarlo como noticia real”, indicó el senador demócrata Mark Warner (Virginia), líder de la minoría en el Comité de Inteligencia, al analizar la presentación del presidente.

Senator Charles Schumer (AP).
Charles Schumer, líder demócrata del Senado.

El líder demócrata del Senado, Charles Schumer (Nueva York), señaló, por su parte, que Trump “se regodea en el resentimiento, la venganza y las conspiraciones, mientras los estadounidenses exigen que sus líderes aborden con valentía la inflación persistente, el elevado precio de los alimentos, el aumento de los precios de la gasolina y los terribles recortes en la atención médica asequible”.

“Los demócratas estamos trabajando precisamente en eso, y no vamos a permitir que este presidente utilice prejuicios delirantes y un intento desesperado de preservar su poder político personal para atacar y socavar el sagrado derecho al voto de los estadounidenses”, dijo Schumer, quien ha descartado que se apruebe el “Save Act” en el Senado.

En el pasado, Trump y su equipo electoral cuestionaron la seguridad de las máquinas de votación de la empresa Dominion. Ese tipo de alegaciones le costó $787 millones a Fox News, en un caso de difamación que la cadena de televisión tranzó con Dominion.

Hasta mayo pasado, la Oficina del Directorado Nacional de Inteligencia (ODNI) mantenía bajo su poder máquinas de votación de Puerto Rico, de Dominion, que fueron incautadas, en 2025, como parte de la búsqueda que ha hecho la administración de Trump de pruebas de interferencia extranjera en el proceso electoral.

“Esto se hizo a petición del fiscal federal de Puerto Rico”, indicó la entonces directora de ODNI, Tulsi Gabbard, excongresista demócrata, durante una audiencia del Comité de Asuntos de Inteligencia de la Cámara de Representantes.

Aunque su oficina negó, en febrero, que la investigación buscara específicamente conocer si Venezuela intervino en las elecciones de 2024 en Puerto Rico, Gabbard comentó que “se plantearon dudas sobre si existían vulnerabilidades que una amenaza pudiera haber aprovechado”.

Ha causado también preocupación la destitución sumaria que hiciera Trump de los miembros de la Comisión federal de Asistencia Electoral, lo que expertos y líderes de la oposición temen sea una iniciativa dirigida a cuestionar la legitimidad de las elecciones legislativas de noviembre.

La administración de las elecciones está en manos de los estados, pero la Comisión federal de Asistencia Electoral certifica los sistemas de votación, mantiene un formulario nacional de registro de electores, recomienda prácticas electorales y distribuye subvenciones federales.

“El Partido Republicano sufriría una dura derrota este otoño, en gran parte, debido a la impopularidad de Trump. Así que está preparando un plan B: hacer lo que sea necesario para ganar. Lo que sea. Quien diga ‘Bueno, él no haría eso’ no ha prestado atención. ¡Ya ha demostrado que sí lo hará!”, señaló recientemente el analista David Axelrod, quien fue estratega político de Obama.

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