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Estados Unidos le ganó esta madrugada a Puerto Rico, con marcador 83-75. (Captura / Twitter FIBA) (horizontal-x3)
Estados Unidos le ganó esta madrugada a Puerto Rico, con marcador 83-75. (Captura / Twitter FIBA)

La Habana, Cuba - El quinteto cubano dejó escapar en casa la oportunidad para seguir luchando por un puesto en la próxima Copa Mundial de la FIBA y ahora mira al cierre del clasificatorio con un partido en casa ante el combinado de Estados Unidos, un choque que trae más morbo que calidad deportiva.

Todas las opciones de quedar entre los tres mejores de la llave clasificatoria al Mundial, y superar así el primer tramo de la ruta mundialista, pasaba por el partido de anoche con México. Y el nuevo tropiezo, esta vez con pizarra de 75-52 (26-12, 16-9, 15-9 y 25-15), terminó por dejar en unas matemáticas casi milagrosas cualquier posibilidad de supervivencia.

Una vez más el equipo cubano se vio superado en todos los órdenes de juego. En el primer cuarto se notó la falta de argumentos para superar una defensa lo suficientemente ordenada como para forzar tiros incómodos y así la efectividad mermó hasta quedar en apenas un 21 por ciento –tres de 14- en los tiros de campo.

Después de algunas correcciones, los locales lograron reducir diferencias e irse con desventaja de siete cartones al descanso, pero a la larga fueron insuficientes para cambiar el guión del partido, que tuvo el mexicanos Alex Pérez como el mejor anotador del partido con 23 unidades a su cuenta.

“Quiero felicitar públicamente a mis jugadores por la seriedad y la disciplina táctica demostrada sobre la cancha. Tenemos mucho que mejorar, y lo intentaremos en los dos partidos que nos restan, porque la clasificación al Mundial es nuestro único objetivo”, dijo a la prensa el español Ramón Díaz, preparador de la selección azteca.

Fue esta la segunda derrota encajada por los discípulos de Yoanis Zaldívar ante el elenco centroamericano, pero quizá la más dolorosa. Primero, por haber sucedido ante sus seguidores, que aunque conscientes del nivel de juego que posee actualmente la escuadra nacional, esperaban saborear, al menos una vez, las mieles del triunfo. Y, por otro lado, porque esos mismos aficionados también sabían que llegar al Mundial parecía una quimera, pero terminar entre los tres primeros del grupo no era un objetivo tan descabellado.

Esas esperanzas descansaban sobre el talento de algunos jugadores como Javier Justiz y Jasiel Rivero, a quienes el crecimiento en su nivel de juego les ha abierto las puertas de torneos profesionales como el argentino. Sin embargo, esos mismos jugadores han quedado por debajo de las expectativas, el primero de ellos anotando ahora sólo nueve puntos en todo el partido.

Por lo visto, el panorama no parece cambiar a corto plazo y los aficionados cubanos tendrán que resignarse, cual premio de consuelo, con una nueva oportunidad para ver de cerca a un equipo estadounidense que, ni por asomo, roza el verdadero potencial de la nación que acoge el mejor torneo profesional del planeta.

“Aunque no vengan los NBA, estoy seguro que el próximo partido aquí será al que vengan más gente. Muchos queremos ver buen baloncesto en vivo, y creo que sería la única oportunidad en mucho tiempo para ver jugadas espectaculares”, comentó a El Nuevo Día el estudiante Jorge Iglesias, uno de los que ha estado el Coliseo durante las tres presentaciones del equipo cubano.

Desde hace tanto que no se aprecia por estos lares el talento de jugadores de ese calibre –casi todos pertenecen a la liga de desarrollo de la NBA-, que incluso sería interesante ver un partido como el de hace unos días en la ciudad en la ciudad estadounidense de Santa Cruz, donde los locales apenas tuvieron que sudar la camiseta para vencer con abultado marcador de 84-48.

Esa experiencia fue la primera vivida por equipos masculinos de baloncesto de ambas naciones desde su última confrontación oficial, que data de los Juegos de Buena Voluntad celebrados en septiembre de 2001 en la ciudad australiana de Brisbane y en las que los elencos cubanos sólo han podido ganar un partido en 29 presentaciones.

“Aunque no pudimos pasar de esta ronda creo que fue muy beneficioso para los muchachos haber participado, pues todo esto les sirve de experiencia para elevar su calidad individual y ver de cerca el nivel actual de la región, que es muy bueno”, declaró a El Nuevo Día, el estratega del equipo cubano, poco después de la nueva derrota.

En su intercambio con los medios agregó que “seguimos arrastrando los mismos errores, no supimos aprovechar el físico en el contraataque. Trataremos de aprovechar en todo lo posible los dos partidos que nos quedan para mejorar, y también para seguir ganando experiencia, pues serán frente a rivales muy exigentes y eso es bueno para nuestros jugadores, que son bastante jóvenes y sin mucho roce frente este tipo de adversarios”.

El representativo cubano tiene programado su paso por suelo boricua el próximo 28 de junio para devolver la visita a los dirigidos por Eddy Casiano, quienes en el Coliseo de la Ciudad Deportiva de La Habana no afrontaron mayores contratiempos para imponerse con marcador de 92-75.

De tal forma, la despedida estaría pactada el primer día de julio en casa, cuando los estadounidenses deben llegar con el boleto a la siguiente fase en sus bolsillos y, por ello, con la oportunidad de mover fichas a su antojo para no forzar mucho su maquinaria.

A partir de entonces comenzaría para el baloncesto cubano una nueva cuenta regresiva que se ha dilatado más de lo esperado. Canadá, hace 24 años, marcó la última presencia cubana en una Copa del Mundo y desde entonces ha transcurrido el sueño pospuesto una y otra vez de mejorar los dos triunfos –frente a Angola y Corea del Sur- y el lugar 15 conseguido en aquella ocasión.

Varias generaciones, algunas con más talentos que otras, han fracasado en el intento antes de dispersarse por el mundo. Ahora, con una mayor estabilidad en sus filas, y con la posibilidad de que los jugadores accedan a contratos en las ligas extranjeras, el objetivo parece más cerca. La pregunta que queda en el aire es cuánto falta para llegar al objetivo deseado.


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