

18 de marzo de 2026 - 4:44 PM


Con casi 40 años de edad, Pamela Rosado firmó el martes un juego para la historia al guiar a Puerto Rico a la clasificación a la Copa del Mundo de FIBA en el Coliseo José Miguel Agrelot.
La veterana armadora de la Selección Nacional encabezó el ataque de las boricuas con 18 puntos y cuatro asistencias camino a una victoria 77-61 sobre Nueva Zelanda por el último boleto al certamen mundialista en el “Choliseo”.
Su brillante desempeño hizo recordar al legendario José “Piculín” Ortiz, quien también con casi 40 años, llevó a Puerto Rico a conseguir el pase a los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 con una magistral actuación en el juego ante Canadá en el Preolímpico celebrado en el Coliseo Roberto Clemente en 2003.
Ortiz cerró el juego con 21 puntos, 10 rebotes, 10 asistencias y siete bloqueos.
En ambos escenarios estuvo presente el exugador Carlos Arroyo: en 2003 como compañero de equipo de Piculín y el martes como aficionado, apoyando a la escuadra de Rosado.
Arroyo dijo a este diario que la entrega y ejecución de Rosado le hicieron recordar aquel partido de Ortiz, decisivo para la clasificación olímpica.
“Le dije a Mundi (Báez, exdirigente) en la cancha: ‘Creo que Pamela va a tirar un juego como el de Picu contra Canadá’. Mientras la veía en acción, me vino a la mente”, dijo el exarmador nacional.

Arroyo, por supuesto, sabe reconocer ese tipo de actuación. Un año después de la gesta de Ortiz, él mismo tuvo su juego insigne en la histórica victoria sobre el “Dream Team” de Estados Unidos en los Juegos de Atenas 2004.
Piculín y Pamela son referentes de sus respectivas selecciones, deportes y país, y dejaron para la historia actuaciones por las que serán recordados.
Comparten similitudes, pero también diferencias: Ortiz está retirado y consagrado; Rosado continúa activa y aún escribe su legado.
“Pamela se lo merece. Todas ellas también. Pero ella, siendo la capitana, por el sentimiento que ella tiene por el Equipo Nacional, por la pasión con la que ella juega, demostró en ese partido que se lo merece”, dijo Arroyo.
“Nos siguen demostrando a nosotros que hay que darles más apoyo, mucho más cariño. Estoy bien contento por ella“, agregó Arroyo.
Finalmente, no deja de ser curioso que tanto Rosado como Ortiz expresaran palabras muy similares tras sus actuaciones históricas, dirigiéndose al público.

“Poder hacerlo en casa, ante nuestra gente, nuestros familiares... Gracias una vez más por quien cree, por el apoyo y por los que siempre están”, dijo Rosado tras la victoria del martes.
Ortiz, por su parte, ofreció unas palabras similares en un artículo que recordó su actuación.
“Ese fue el broche de oro. Dios me dio la gracia que me lo dio en el último juego de mi carrera aquí, en el Clemente, con el Equipo Nacional, delante de mi público y ¿qué mejor que para una clasificación a una Olimpiada?”, dijo Ortiz a 10 años de aquel juego.
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