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En su discurso, Edgar Martínez se transportó al 1983, en el momento en que fue firmado por Seattle por el escucha Manny Martínez. (AP)

Cooperstown, Nueva York. - En su momento de más gloria, las primeras palabras de Edgar Martínez, al oficialmente ser exaltado este domingo al Salón de la Fama del Béisbol, fueron dirigidas a donde todo comenzó: a su querido Barrio Maguayo de Dorado.


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