

18 de noviembre de 2019 - 1:20 PM


Cuando Carlos Baerga jugaba para los Indians de Cleveland en 1994, notó que sus rivales de división White Sox de Chicago bateaban de manera muy exitosa en su parque. Baerga reconocía el talento de aquella escuadra, pero el resultado de la ofensiva era muy exagerado. Algo no estaba bien.
El puertorriqueño y los Indians descubrieron luego que los White Sox utilizaban las luces de la pizarra de anotaciones para revelar los lanzamientos del contrario. Baerga recordó que una luz roja indicaba que venía una curva y la verde una recta. Las Grandes Ligas escucharon las quejas y tomó acción contra Chicago para que dejaran la práctica inapropiada.
Veinticinco años después, los Astros de Houston están involucrados en un escándalo similar, atado a los avances de la tecnología que está inmersa en las estrategias de los personales técnicos en las Mayores. Y, para Baerga, esto no es nada nuevo.
“Esto no comenzó ahora. Lleva tiempo ya”, expresó el retirado intermedista a El Nuevo Día antes del partido inaugural de la liga invernal el viernes pasado en el estadio Hiram Bithorn.
Baerga y varios expeloteros de los años noventa, fanáticos de la pelota que se juega a la antigua, no se mostraron sorprendidos por los señalamientos hacia el equipo de los Astros de 2017. Un artículo del portal The Athletic reveló que la novena que ganó en dicho año la Serie Mundial robó señales de los contrarios ilegalmente, con el uso de una cámara situada en el jardín central de su estadio Minute Maid Park, y un monitor colocado en el túnel entre el dugout y el camerino local. Para alertar a los bateadores de los lanzamientos, emitían un fuerte sonido producido por los golpes de un bate contra un recipiente de basura.
El reportaje citó al lanzador Mike Fiers, quien perteneció a la organización hace dos años, y señaló a los puertorriqueños Alex Cora y Carlos Beltrán como las figuras claves en la práctica. Cora fungía en aquel entonces como coach de banca mientras Beltrán jugaba su última temporada en 20 años de carrera. En la actualidad, Cora dirige a los Red Sox de Boston y Beltrán fue nombrado piloto de los Mets de Nueva York.
Baerga, que jugó por 14 años en las Grandes Ligas, reconoció que el robo de señales es algo común en el juego.
“Siempre los equipos han dado señales desde segunda base, porque es una estrategia para ayudar al equipo. A muchos bateadores no le gustaba eso, a mí no me gustaba que me dieran señales porque no quería que sucediese un 'cross', que la bola vaya para mi cara yo esperando una curva y reaccione tarde. Te estás corriendo un riesgo y mira lo que está pasando. Es triste porque está mencionado a Cora y a Beltrán, que ya están fuera del equipo y los están metiendo en todo esto. No deberían haber hecho eso, y creo que no lo hicieron”, opinó.
Mal parada la tecnología
Desde que equipos de bajo presupuesto como Oakland y Tampa Bay comenzaron a tener éxito con las cibermétricas y el análisis de datos en el inicio de este siglo, el resto de las organizaciones comenzaron a tomar nota. El uso de estos métodos, hoy día, son la norma. Si el desenlace de la investigación de Grandes Ligas prueba la trampa de los Astros, esto podría manchar las nuevas tendencias en el béisbol.
No obstante, si se usa para bien o para mal, los avances tecnológicos llegaron para quedarse y tanto Baerga como el resto de los boricuas con puestos técnicos no tienen de otra que adaptarse a los nuevos tiempos.
“Tengo que ajustarme a todo eso porque trabajo para los Indians (como asesor especial). Me gustaba el juego de antes. Ahora tienes que jugar cargado. Es completamente diferente. Pero uno tiene que ajustarse a los cambios en la vida”, indicó.
Para Tony Valentín, exjugador y dirigente de los Cangrejeros de Santurce, la sobrecarga de datos para jugar opaca la diversión del deporte.
“Me gusta más el 'old school'. Que dejen el pelotero jugar. Ahora mismo te están diciendo cómo tienes que jugarlo, con mucha tecnología, posiciones en defensa. Son eras que cambian. Gastan un dineral en eso para ganar. Para mí, a veces funciona, pero, en mi opinión, aburre. Ya no ves ese deseo de jugar, de que los mismos muchachos usen su mente para descifrar el juego. Todo ahora es como robótico, pero es una nueva era y hay que seguirla”, declaró Valentín, quien jugó 16 años en las Mayores.
“Te aseguro que muchos equipos hacen todo eso (como los Astros). Después que sea por ganar, lo hacen. Desafortunadamente, salió lo de Houston. Te aseguro que el lanzador que habló le gustaba ese método porque lo benefició en su tiempo con el equipo. Ahora que no juega, salen los trapos sucios. Hay reglas que dicen no se puede hacer trampa, pero te aseguro que muchos peloteros hacen cualquier tipo de señales para ganar. De que te agarren, ahí es otro cantar”, sentenció sobre el tema de los Astros.
De resultar ciertas las acusaciones hacia los Astros, los dirigentes y coaches perderían credibilidad, advirtió Carmelo Martínez, coach de bateo de los Cangrejeros y empleado de los Cubs de Chicago.
“La tecnología ha ayudado muchísimo a los bateadores y lanzadores a prepararse, al cuerpo personal a prepararse. Lo que sucede ahora (con los Astros) es aparte. La situación que está sucediendo en Houston hay que ver en que termina antes de opinar. Los sonidos en los dugouts siempre se han hecho, pero si estamos hablando de una cámara, si se prueba, mucha gente perderá credibilidad”, dijo.
No al árbitro robótico
Por otro lado, Baerga, Valentín y Martínez dieron un no rotundo a la idea de utilizar umpires robóticos para cantar bolas y strikes. El tema tomó auge durante la Serie Mundial entre los campeones Nationals de Washington y los Astros cuando algunos cánticos del árbitro detrás del plato fueron controversiales.
La tecnología ya se ha usado en partidos de ligas menores.
“Estamos haciendo el juego demasiado monótono. Los fanáticos no irán al parque porque le quitan el deseo de ver el pelotero jugar. No estoy de acuerdo con eso. Esos son ideas en las Grandes Ligas y si ellos las proponen y se aprueban, hay que seguirla”, opinó Valentín.
“No estoy de acuerdo con eso porque todos cometemos errores. Cambiaría el juego bastante. Duraría más los juegos porque dónde va a estar el otro umpire para cantar las jugadas de quieto o fuera. No le veo que sea justo para el árbitro”, agregó Martínez.
Su primo, el Salón de la Fama Edgar Martínez, sí le abrió los brazos a la novedosa idea si es asistida por humanos.
“Creo que se debe experimentar. Siempre hay que tener un balance. El elemento humano debe estar en el juego. Que ayude al árbitro pero que no tome la decisión por él”, sentenció Edgar Martínez.
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