

22 de enero de 2026 - 5:23 PM


Cooperstown, Nueva York - Carlos Beltrán pisó esta jueves el Museo del Salón de la Fama del Béisbol de Estados Unidos como miembro electo, un momento cargado de emoción y significado personal.
“Es un sueño poder estar aquí, representando no solo a las organizaciones en las que participé, sino también a Puerto Rico y a mi familia”, expresó Beltrán poco después de colocarse la camiseta del equipo de miembros del Salón de la Fama, junto al curazoleño Andruw Jones, durante una conferencia de prensa.
Justo antes del encuentro con los medios, y en una mañana fría con algo de nieve, la dirección del museo le ofreció a Beltrán y a su familia un recorrido privado por las instalaciones, como parte de la celebración de su elección.
De inmediato, el boricua confesó que pensó en los otros inmortales puertorriqueños del béisbol —Roberto Clemente, Orlando “Peruchín” Cepeda, Roberto Alomar, Iván Rodríguez y Edgar Martínez—, un recuerdo que lo llevó a emocionarse profundamente.
Esta fue la segunda visita de Beltrán al Salón de la Fama. La primera ocurrió en 2018, un año después de su retiro de las Grandes Ligas, cuando visitó el museo como parte de un viaje familiar junto a su esposa, Jessica, y sus tres hijos: Ivana, Kiara e Eván, quienes también lo acompañaron en esta presentación oficial como miembro electo.
Sus hijos, dijo, se perderían tres días de clase, pero vivirían el primer momento de su padre como miembro del Salón de la Fama, en la cuna del béisbol estadounidense.
Beltrán, de 48 años, obtuvo 358 votos para un 84.2%, superando con holgura el mínimo requerido de 75% para la exaltación. Le siguió Jones, quien en su noveno intento —de un máximo de 10 en la boleta— recibió 333 votos, equivalentes a un 78.4%.
“Es un honor bien grande, no solo para mí, sino también para los muchachos jóvenes”, expresó Jones, quien nació un día antes que Beltrán; ambos tienen 48 años y terminaron sus carreras con cifras muy similares, incluyendo apenas un jonrón de diferencia.
Ambos exjardineros centrales coincidieron en que sus metas iniciales como beisbolistas eran establecerse en las Grandes Ligas y ayudar a sus equipos a ganar.

Tras una carrera de 20 temporadas con siete organizaciones —incluyendo seis años y medio con los Mets de Nueva York—, Beltrán finalizó con 435 jonrones, 312 bases robadas, tres Guantes de Oro, dos Bates de Plata, el Premio Roberto Clemente por su labor humanitaria y un campeonato de Serie Mundial en 2017 con los Astros de Houston, el año en que decidió retirarse. Bateó para promedio de .279, registró un WAR de 70 y figura como el tercer puertorriqueño con más jonrones en la historia. Además, es líder boricua en carreras impulsadas (1,587) y anotadas (1,582).
Al colocarse la camiseta de su “nuevo equipo”, el de los inmortales del béisbol, Beltrán dijo que pensó en el niño de 10 años que creció en Manatí, en su recorrido profesional y en todos los entrenadores que lo ayudaron a desarrollarse como pelotero y como persona.
“Lo veo como un reconocimiento no solo a (Carlos) Beltrán, sino a mi isla, Puerto Rico, y como una oportunidad para inspirar a los jóvenes”, afirmó.
Beltrán explicó que el año pasado pensaba que tenía cerca de un 50% de probabilidades de ser exaltado, luego de haberse quedado fuera por apenas 19 votos. Con los nuevos miembros electos —incluido Jeff Kent, seleccionado en diciembre por el comité especial de MLB—, el Salón de la Fama cuenta ahora con 284 integrantes.
“Esta vez decidí mantenerme un poco alejado del seguimiento de los votos”, confesó.
No obstante, su esposa se mantuvo pendiente del proceso y, de vez en cuando, le dejaba saber —sin querer— cómo avanzaba la votación.
“Traté de vivir el proceso con mi familia para no ponerlo demasiado ansioso. Hicimos un chat familiar y dábamos seguimiento a los votos. A veces, por las mañanas, con algún ‘yes’, lo mantenía informado”, relató Jessica.
Beltrán reiteró que aún no ha decidido si llevará la gorra de los Mets o la de los Royals de Kansas City en su placa. Aunque la ceremonia de exaltación será el 26 de julio, deberá tomar la decisión con antelación, ya que la gorra seleccionada aparecerá en su placa permanente en la galería del museo.
“Lo único que he dicho es que Kansas City y los Mets fueron los equipos donde viví mis mejores años. Actualmente trabajo como asistente especial con los Mets, así que definitivamente tienen un peso importante en la decisión”, señaló, aclarando que será una determinación familiar.
Durante la conferencia, Beltrán también reconoció que el escándalo de los Astros en 2017 —cuando se descubrió el uso ilegal de un sistema electrónico para robar señas— forma parte de su historia, aunque insistió en que no lo define como persona ni como pelotero.
“Siento que en 20 años he promovido el béisbol. Tengo una escuela secundaria, apoyamos la educación… Somos imperfectos. Un momento no define quién soy”, expresó.
Más tarde, al conversar con periodistas de Puerto Rico, Beltrán sostuvo que fue el único jugador mencionado directamente en el informe de MLB porque ya había sido nombrado dirigente de los Mets, mientras que sus compañeros contaban con inmunidad. Eventualmente, renunció al cargo sin haber dirigido un solo partido.
“Fui juzgado como un dirigente no como un jugador”, dijo, pero consideró toda una reivindicación que el grupo de periodistas con voto para seleccionar los miembros del Salón de la Fama, aunque en su momento le pudieran ver como el villano, terminaron “dándome el honor de estar aquí”.
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