

30 de septiembre de 2026 - 11:24 AM


El 30 de septiembre de 1972, el puertorriqueño Roberto Clemente enfrentó a los Mets de Nueva York en el Three Rivers Stadium.
El jardinero de los Pirates de Pittsburgh llegó al juego con 2,999 imparables.
En su primer turno se ponchó ante el zurdo Jon Matlack, quien terminaría ganando el premio de Novato del Año de la Liga Nacional.
En la cuarta entrada llegó el momento.
A las 3:07 p.m., Clemente disparó un doble hasta la verja del jardín izquierdo. Había 13,117 aficionados en el estadio.
Clemente llegó a la segunda base y recibió una ovación que se extendió por más de un minuto.
Se convirtió en apenas el undécimo jugador de la historia de MLB y el primer latinoamericano en alcanzar los 3,000 hits.
Fue el último indiscutible de su carrera en la fase regular.
Tres meses después, el 31 de diciembre de 1972, Clemente murió a los 38 años cuando el avión en el que viajaba con ayuda humanitaria para las víctimas de un terremoto en Nicaragua cayó al océano poco después de despegar de Puerto Rico.
La muerte de Clemente provocó que la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA) dejara a un lado el periodo reglamentario de cinco años de espera para ser considerado al Salón de la Fama.
En marzo de 1973 se realizó una elección especial y Clemente recibió 393 de los 424 votos emitidos, para un 92.7%.
Meses después de aquel histórico hit 3,000 y de su trágica muerte, el astro boricua quedó inmortalizado en Cooperstown, convirtiéndose en el primer jugador latinoamericano exaltado al Salón de la Fama del Béisbol.
En 18 temporadas, Clemente tuvo promedio de .317 con 240 jonrones, 1,305 remolcadas y 1,416 anotadas. Ganó 12 Guantes de Oro, fue seleccionado a 15 Juegos de Estrellas y fue el Más Valioso de la Nacional en 1966, entre otros logros.
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