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Con 28 años, Amanda Serrano busca ganar un título mundial en un sexto peso. Su próxima pelea será el viernes, 21 de julio, en San Juan. (semisquare-x3)
Con 28 años, Amanda Serrano busca ganar un título mundial en un sexto peso. Su próxima pelea será el viernes, 21 de julio, en San Juan. (André Kang)

Amanda Serrano es quizás la figura boxística puertorriqueña activa hoy día con el mayor número de logros sobre el cuadrilátero.

A pesar de que comenzó en el boxeo a la relativamente tardía edad de 18 años y de que debutó sin el apoyo de una empresa promotora de renombre, Serrano ha ganado fama como una de las mejores peleadoras de la actualidad y la primera persona de Puerto Rico que gana campeonatos mundiales en cinco divisiones distintas: 118, 122, 126, 130 y 135 libras.

 Sobre el cuadrilátero es tenaz y agresiva. Pelea con violencia pero elegancia, algo así como una Mujer Maravilla con guantes puestos.

Su sólida técnica, estilo agresivo y bravía en tarima, junto a su belleza y afabilidad la han ayudado a ganar fama no solo entre la afición boxística de Puerto Rico y Nueva York (donde se crió desde los ocho meses de nacida). También ha comenzado a dar señales del anhelado ‘crossover’, el ascender de una figura meramente boxística a una con relieve en la cultura popular. Recientemente protagonizó una campaña publicitaria de productos para el cabello y ha engalanado las portadas de varias revistas.

El español es su segundo idioma y la manera en que lo pronuncia tiene las imperfecciones comunes de los boricuas criados en La Gran Manzana. Su castellano es en ocasiones torpe, pero Amanda cada día lo emplea con mayor fluidez y confianza. Su acento -una combinación de JLo y Macho Camacho- es fácilmente identificable tanto por los boricuas en la Isla como por los hijos de la diáspora.

Pero aunque limitado, su español vibra con la alegría y efervesencia de una joven de 28 años de edad que a diario vive su sueño de campeona.

Por ahora, su foco es total en el boxeo. Pero en el futuro inmediato está un posible debut en las artes marciales mixtas y, más adelante, incursionar en el espectáculo de la lucha libre profesional estadounidense. 

El Nuevo Día habló recientemente con Amanda sobre variasdos temas, desde su venidera defensa titular el próximo 21 de julio en el hotel Sheraton del Distrito de Convenciones en Miramar, hasta de sus comienzos en el boxeo y de por qué se mantiene soltera.

Naciste en Carolina pero te mudaste a Nueva York de muy pequeña. ¿Tienes algún recuerdo de esa época?

—No, porque nací en Carolina pero me fui con mis papás a Nueva York como a los ocho meses. Era muy bebé. Pero cuando vine (a Puerto Rico) hace como dos años atrás fue una experiencia bien, bien grande para mí porque yo siempre he estado bien orgullosa de mi isla.

Cuando regresaste y peleaste en Puerto Rico por primera vez, el año pasado en el coliseo Rubén Zayas Montañez de Trujillo Alto había cientos de personas que decían que eran tus primos, tus tíos, familiares de tu barrio Barrazas en Carolina. ¿Cómo se sintió que te recibiera tanta fanaticada a pesar de que te criaste en Nueva York y la inmensa mayoría note conocía personalmente?

—Todos mis fanáticos son mi familia. Cuando (salí del camerino) a pelear comencé a llorar un poquito cuando vi todo ese apoyo porque me sentía como una nena chiquita. El amor que la gente tiene para mí en la isla es bien importante y me hace sentir bien especial.

¿Cómo fue tu crianza en Nueva York?

—Yo me crié en Brooklyn. Todavía vivo en la misma casa. Mis vecinos son muy buenos, me conocen desde bebé y siempre me han apoyado, todos me siguen.

¿Pero quién era Amanda Serrano antes de ser campeona mundial? 

—¿Amanda Serrano antes del boxeo? Yo era una niña chiquita en la calle como loca (ríe en voz alta). Siempre en mi bicicleta ‘jangueando’ en la calles con mis amigos. No haciendo nada malo, pero siempre jugando en la calle. Mis vecinos eran muchos puertorriqueños. Fue una experiencia bien grande para nosotros. Caminabas por la calle y lo que escuchabas era música de Marc Anthony, de La India. Mi mamá siempre limpiando la casa con música en español y cocinando con las vecinas comida puertorriqueña. Siempre con la salsa en la radio.

O sea que aunque no venías a la Isla, te criaste desarrollando lazos fuertes con Puerto Rico.

—Oh, siempre. Mis padres siempre haciendo comida de Puerto Rico y siempre con la familia bien cerca y siempre, siempre con la salsa en la radio.

Brooklyn es una cantera de boxeo. De allí salió Zab Judah, Mike Tyson y muchos otros grandes boxeadores. Pero entrenas en Queens. ¿Cómo se dio eso?

—Yo vivo en la frontera de Queens y Brooklyn. Cruzas la calle y estás en Queens, te viras para atrás y vuelves a Brooklyn. Y a mi siempre me gusta entrenar en un gimanasio chiquito, al que no vaya no mucha gente. Me gusta hacer mi entrenamiento así.

Tu hermana mayor, la también campeona mundial Cindy Serrano, fue quien te inició en el boxeo. ¿Cómo entró ella al boxeo?

—Pues ella quería bajar de peso después de tener a su bebé. Ella tenía un trabajo en el gimnasio con mi cuñado, Jordan, que es mi entrenador. Y empezó a entrenar. Yo tenía 12 años para entonces y me pasaba en el gimnasio con ella. Mi primer trabajo también fue en el gimnasio. Desde pequeña veía sus peleas y era su fanática número uno. ¡Todavía soy su fanática número uno! Yo la veía y desde el principio sabía que era un trabajo muy fuerte.

¿Y cómo esa fiebre pasó de Cindy a Amanda?

—A mi la fiebre no me dio muy rápido (ríe). Cuando ella empezó, yo siempre iba al gimnasio con ella. Yo era su ‘babysitter’. Ella entrenaba y yo veía lo difícil que era. Me decía: ‘Yo no quiero hacer eso, se ve muy duro’. Pero siempre iba al gimnasio con ella y cuando crecí me empezó a gustar un poquito más y más. Entonces cuando terminé ‘high school’ decidí intentarlo.

¿Cuándo fue la primera vez que pensaste que te podías ganar la vida como boxeadora?

—Hoy todavía no se si me puedo ganar la vida con el boxeo (ríe). Cuando empiezo, yo no tenía ni un teléfono celular, vivía con mis papás. Y pensé que podía hacerlo para comprarme mis cosas y mantener una relación con mi hermana porque nos veíamos en el gimnasio todos los días. Y así seguí hasta que ahora el boxeo es mi vida. Estoy enfocada completamente en el boxeo. No sé que haré después del boxeo, porque ahora mismo lo es todo.

Aunque tenías una hermana mayor boxeadora, ¿qué dijeron tus padres cuando decidiste tomar el boxeo en serio? 

—Mi mamá decia ‘No, no mi bebé’. Yo soy la menor de tres hijos de mi mamá y ella me decía que no. Pero mi papá siempre me apoyó e iba a todas mis peleas. Mi mamá era al revés. Yo tenía ‘diez y pico’ de peleas profesionales y ella no me había visto pelear. Ahora, junto a mi papá, es de mis más grandes fanáticos. Eso cambió (cuando comencé a destacarme). Entonces ella le decía a Cindy: ‘Tú no boxées. Ya tienes dos hijos. Déjale eso a Amanda (ríe). Haz cosas diferentes. Déjale eso a Amanda que es loquita’.

Las bolsas en el boxeo femenino están muy por debajo del masculino. ¿Qué te hizo pensar que podías dedicarte al boxeo, al menos para complir con tus necesidades básicas?

—Es verdad, en el boxeo las mujeres ganan muy poco. Pero yo me dediqué a esto porque le cogí amor. Este es mi amor. Y lo hago para dejar un legado para mi isla y para mi familia, mi hermana, mi entrenador. Yo sé que el dinero no está ahí ahora mismo. Pero creo que yo estoy abriéndole las puertas a las (mujeres) que vienen subiendo jóvenes.

¿Cómo haces para conciliar la rudeza y castigo de los golpes del boxeo con preservar tu salud física? 

—Al final del día a mí no me importa coger golpes en la cara (ríe). Cuando subo al ring, estoy enfocada en ganar. Después que acabó la pelea, me arreglo el pelo me maquillo. Sí, soy mujer, pero soy boxeadora primero.

Te has mantenido soltera todo este tiempo. ¿A qué se debe?

—(Ríe) Yo tengo 28 años ahora y nunca he tenido un teléfono celular ni un novio. Ahora mismo estoy enfocada en esto. Quiero estar enfocada en mi carrera. Cuando termine mi carrera tendré tiempo para hacer todas esas cosas. Pero yo estoy bien enfocada. Ahora mismo soy la primera mujer campeona mundial de cinco divisiones, así que la estrategia está funcionando.

O sea, ¿entiendes que esa vida célibe te está ayudando como atleta?

—En mi mente eso es lo que pienso. Creo que en parte por vivir así es que he podido llegar a donde estoy ahora. Fuera del gimnasio yo soy bien de familia, soy muy tímida. Yo no hago mucho para llamar la atención. O sea, la gente de mi vecindario sabe. Pero cuando voy a otros sitios, pues soy bien tímida.

Tuviste una gran oportunidad en tu última pelea, cuando venciste a Dahiana Santana por nocaut técnico en el Barclays Center de Brooklyn. Tu pelea fue transmitida por Showtime Extreme. ¿Es esa una de tus metas, el ser estelarista en un cartel televisivo de cadenas como Showtime o HBO? 

—Esa es una de mis metas, estelarizar un cartel de televisión premium. Junto a mi promotor lo logramos gracias a la oportunidad de tener el combate estelar en un cartel de Showtime. Stephen Espinoza (el director de programación boxística de Showtime) nos dio la oportunidad en nuestra última pelea y creo que protagonizar la pelea estelar en un cartel por Showtime es una meta que vamos a alcanzar.

Se te han acercado empresas de artes marciales mixtas y del espectáculo de lucha libre profesional. ¿Te interesa probar suerte en esos campos, donde las mujeres a menudo ganan más que en el boxeo?

— Sí. Yo quiero hacerlo cuando termine en el boxeo. Ahora mismo tengo una misión: alcanzar mi sexta corona, para superar la marca de Floyd Mayweather, Jr. Ahora mismo estoy empate con él. Por eso quiero ganar mi sexta corona, para que un boricua esté por encima de Mayweather, Jr. Ahora mismo estoy entrenando tres veces en semana para aprender a tirar patadas. Y estoy entrenando con un amigo que es muy cercano a la WWE. Así que tengo muchas oportunidades fuera del boxeo. Pero lo que me gusta es el boxeo aunque no pueda vivir con la paga. Ahora mismo tengo muchas oportunidades fuera del boxeo. Pero sé que las recibo gracias a lo que hago en el boxeo. Me encantaría ser la primera mujer campeona en boxeo, en artes marciales mixtas y en lucha libre profesional, para que la primera en hacerlo sea una puertorriqueña.

¿Como te sientes con la oportunidad de volver a pelear en Puerto Rico el próximo 21 de julio?

 —Oh, eso me hace muy feliz. Cuando vengo a Puerto Rico estoy en mi casa. Pelear aquí frente a mi gente, no puedo esperar por hacerlo de nuevo.

El sexto título mundial que dices quieres conquistar es el de las 140 libras. Tú has sido campeona desde las 118 hasta las 135 libras. ¿No crees que sea peligroso subir tanto en peso? 

—Yo creo que esa será mi última pelea. Y hacemos la pelea en Puerto Rico donde se me hace fácil subir de peso.

¿Cómo en cuánto tiempo te ves dando ese paso?

—La última meta como boxeadora es esa. Pero no sé cuándo, creo que a fin de este año o en el 2018 lo haré.


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