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Tito se encuentra en la ruina económica luego que desapareciera su fortuna de aproximadamente $63 millones. (Archivo)

El cinco de diciembre de 2013, el licenciado Nicolás Medina, quien representó a Tito Trinidad durante su carrera profesional, le envió a este diario un escrito sobre la carrera del campeón de Cupey, quien recién había sido electo al Salón de la Fama del Boxeo Internacional. 

En la nota, Medina pasa revista sobre la carrera de Trinidad y varios aspectos económicos de esta. Adjunto publicamos nuevamente el escrito, que toma nueva vigencia luego que ayer se hiciera público que Tito se encuentra en la ruina económica luego que desapareciera su fortuna de aproximadamente $63 millones.

Se ha anunciado al mundo la exaltación del Campeón de Cupey Alto al Salón de la Fama del Boxeo Internacional. Es propio que esta coyuntura sirva para reiterar y esgrimir ideas y datos para aquilatar adecuadamente la carrera deportiva de Félix ‘Tito’ Trinidad.

Si Puerto Rico ha producido grandes púgiles, exaltados incluso al mismo Salón de la Fama: ¿Qué rasgos distintivos han tenido la personalidad y la carrera boxística de nuestro querido Tito Trinidad que expliquen el sitial especial de cariño, respeto y admiración continua que le brinda nuestro pueblo?  No interesan tanto las historias color de rosa, porque la vida no ocurre así. Ya lo decían los griegos, la vida es tragedia, drama y también comedia. Ese proceso complejo, humano,   debe  ser elaborado, es decir,  hay que realizar una evaluación más completa y por tanto humana de la carrera del ídolo de Cupey Alto.

Todavía no hemos entendido a cabalidad las verdaderas razones de la salida de su vida privada para los dos regresos posteriores  a la actividad boxística. En ambas ocasiones tanto Don Félix como yo tuvimos reparo en esos momentos y así lo discutimos, pero ante el deseo expresado por Tito de regresar, decidimos no abandonarlo frente a la industria, el monstruo de las  mil cabezas. Pero las  expresiones entonces dichas en ocasión del primer retiro de Trinidad están completamente vigentes. Su primer regreso en el 2004 cuando se enfrentó a Ricardo Mayorga, su segundo retiro luego de la derrota ante Winky Wright, su segundo regreso y última pelea contra otro inmortal, Roy Jones, en enero del 2008,  estuvieron permeados de los mismos valores de disciplina, dedicación, decencia y lealtad que en otros momentos anteriores de su gloriosa carrera boxistica.

De otros renglones más privados como el manejo de las finanzas del Campeón no puedo hablar. Ni el que suscribe, ni su padre Don Félix Trinidad Rodríguez tuvimos ingerencia en esos asuntos. Más aún, en un momento de su carrera, luego de la pelea contra Oscar De La Hoya, allá por el año 2000, como debe estar documentado en las noticias de la época, Tito le pidió un consejo a su padre y por eso se pidió a los bancos y casas de corretaje del país que le hicieran propuestas al ídolo de Cupey. El equipo financiero y legal que tenía Tito para atender sus asuntos privados y financieros tomó las decisiones. Siempre hemos esperado   que estos asuntos se trataran con la misma virtud, verticalidad y decencia con que se atendió  su carrera boxística.

En ocasión de un homenaje en la primera Gala Olímpica para pacientes del Sida dijimos las siguientes palabras:

“Hoy Tito, gracias a su dedicación y triunfos es un ciudadano muy solvente. Maneja sus finanzas e inversiones, renglones en los que el que suscribe y Don Félix no intervenimos. Tito ha tenido sus abogados, contables y corredores de valores personales que atienden sus asuntos y sus finanzas. ... Como siempre nos preocupamos , y lo que deseamos es que las instituciones bancarias y financieras y las personas que administran sus fondos e inversiones lo hagan de manera responsable para que se proteja lo que tanto sacrificio ha costado y Tito no muera pobre. Sirvan estas expresiones como aldabonazo y escudo protector de quienes lo hemos sabido querer”. Grandeza Heredada, Ovación Dominical, El Nuevo Día, 7 de mayo del 2000, pag. 4-5.

Hace tiempo escribí un ensayo. Indicaba que la carrera de Tito Trinidad se ha escrito con páginas doradas,  pero que ha sido fruto de arduas y duras luchas. Aquel escrito, del 22 de julio del 2002, en ocasión de su primer retiro del boxeo,  lleva como título El Talento, la Inteligencia y la Virtud. 

Hoy como ayer son pertinentes las mismas preguntas y apreciaciones relacionadas con su carrera boxistica. Las expresiones  que aquí hago así como las que reproduzco de aquel artículo las hago como humilde homenaje al Campeón Trinidad y también a su padre, El ilustre Don Felix Trinidad Rodríguez, ya que es imposible separar los logros del hijo de las aportaciones de su padre.

1. ¿Por qué  boxeadores con talento extraordinario que ha dado a Puerto Rico u otros países están pobres o enfermos o ambas cosas?

2. ¿Por qué ha habido un respaldo del pueblo de Puerto Rico tan grande a la figura de Tito Trinidad que transciende a la fama de un ídolo.

Veamos las respuestas a estas interrogantes.

Junto al talento de Trinidad, a su inteligencia, hay que resaltar sus valores y que ha sido manejado con honestidad, lealtad, con suprema dedicación. Ha sido entrenado por técnicos con los mismos valores.

La inteligencia, el talento no sirven de nada si no van acompañados de la virtud. Satanás tiene inteligencia y talento, es astuto y listo, pero es la ausencia total de virtud. Jesús es la encarnación total de la virtud.  Jose Ingenieros decía que el hombre mediocre es el hombre sin ideales. Añadimos que también es mediocre el que no tiene virtud.

En todas las grandes coyunturas y crisis, en las grandes y pequeñas decisiones en la carrera de Trinidad, estos principios, estos valores éticos siempre estuvieron presentes. Les voy a mencionar a vuelo depájaro varias etapas.

1. Cuando el manejo de Don Félix decidió dar el salto al profesionalismo;

2. Cuando no permitió en diciembre de 1992 que Trinidad peleara en Francia contra Hughes porque querían chantajearle con un contrato de promoción que se les mantuvo oculto para que firmara con unos promotores franceses como condición para pelear;

3. Cuando en 1994 exigió pelear contra el primer retador Yori Boy Campas y no como quería el promotor y el co-manejador Yamil Chade contra Oba Carr;

4. Cuando Don Félix decidió cobrar el bono de $300 mil por la firma del contrato de promoción que no se le había pagado a Trinidad;

5. Cuando Don Félix decide incorporar un abogado al manejo;

6. Cuando decide consolidar el manejo y litiga contra Chade;

7. En los litigios y polémicas con Don King para que valorizara la carrera de Trinidad y como resultado del pleito en Nueva York en 1998 (mientras el huracán Georges azotaba a Puerto Rico, se litigaba durante dos semanas en la corte Federal del Distrito Sur de Nueva York) y se obtuvo un contrato que garantizaba $42 millones en 4 años;

8. Al exigir y lograr un foro neutral y participar en la selección de los jueces y el árbitro en la pelea contra Oscar De La Hoya;

9. En las polémicas con la televisora HBO quien forzó a bajar el valor de Tito al presionar para una revancha en las 147 libras contra Oscar De La Hoya bajo condiciones onerosas;

10. Al decidir firmar con HBO a pesar de la reducción en valor para beneficiar al púgil con el mercadeo y promoción de esa televisora;

11. Al enfrentar el boicot de la industria, incluyendo a HBO y al Consejo Mundial de Boxeo (CMB) que querían forzar la revancha con Oscar De La Hoya bajo condiciones onerosas;

12. Al decidir subir de peso para enfrentar a David Reid (pelea que fue boicoteada y cuya bolsa fue reducida) para enfrentar ese boicot;

13. Al iniciar una encuesta con el pueblo sobre el retiro de Trinidad luego de la pelea contra Fernando Vargas;

14. Al decidir subir de peso y firmar para la serie de los pesos medianos;

15. Al optar por el retiro.

En todas esas coyunturas y procesos siempre estuvo presidiendo la virtud, la lealtad al púgil sobre todo. Esos incidentes están ampliamente documentados con cartas, expedientes, noticias que deben ser objeto de estudio algún día, pues  haríamos un flaco servicio a la verdad si estas cosas no se resaltaran. En las decisiones de cada día, en la decisión de decir estas palabras siempre han estado presente todos estos principios éticos. El manejo honesto, vertical, la lealtad absoluta al púgil fueron el norte en todas estas coyunturas. El manejo no actuó como un agente o empleado del promotor o de la televisora o de los organismos rectores del boxeo.

Al promotor le interesa el negocio, la ganancia, no es su inclinación la protección a los boxeadores. En el caso de Don King es el mejor promotor del mundo y en parte, gracias a su interés y en saber valorizar la carrera de Tito se hicieron los grandes combates, lo cual le agradecemos. Pero le compete al manejador la protección de los intereses del boxeador. La gran lección de la carrera de Trinidad ha sido un manejo independiente, leal y honesto y ello es fundamental para que se proteja la salud y el bienestar del boxeador. Por eso Trinidad está sano, se retira con salud y con dinero. Esa es la diferencia con los casos de otros boxeadores en Puerto Rico y el mundo. Ha habido otros con mucho talento pero vemos que el talento y la inteligencia solos no son suficientes. Hace falta valores éticos, hace falta la virtud.

Distinto a otros ídolos, como Tyson, Madonna, Michael Jackson que vendían taquillas y atraen multitudes y sus vidas muchas veces están vacías,  lo que llena el vacío y agranda el cariño de un pueblo son las virtudes. Esa es la distinción entre un ídolo, un icono y un héroe. El héroe, como Prometeo encadenado que en la mitología griega trajo el fuego a los humanos a costa de que los dioses lo encadenaran, se preocupan por los demás. Vivimos para los demás, para nuestra familia, nuestro pueblo. Y cuando Tito subió la bandera de Paz Para Vieques hizo causa con los suyos ante una injusticia, como lo hizo Alí al negarse a ir a la guerra a costa de su título o Roberto Clemente al acudir a ayudar a los necesitados en Nicaragua previo a su muerte. Ellos encarnaron la virtud y son héroes. Y mientras Trinidad continúe siendo virtuoso será nuestro héroe.

Tito siempre ha compartido con sus fanáticos, nunca le ha negado una foto a un niño o a una persona, ha ayudado a mucha gente de manera anónima, se ha conducido con mucha humildad, la verdadera, de manera honesta, sin simulaciones.

Cuando  Don Félix anuncio su primer retiro dio pasos concretos al anunciarlo y comenzó a ceder el manejo de sus púgiles. En aquel entonces le dije: “Don Félix, mi cliente, mi amigo, en su honor dije y hoy reitero que mi incursión en el boxeo comenzó con usted y aquí termina con su retiro”.

En aquella ocasión di las gracias a Tito y Don Félix por darme la oportunidad de servirles. También exprese que “se puede encender una luz en la caverna más oscura. Se puede hacer un bien en cualquier lugar, incluso en el boxeo. Se puede hacer el bien aún en el infierno, levantando una cruz. Una luz tenue y pequeña puede iluminar el universo, como lo ha hecho Trinidad desde esta isla pequeña pero potente como un sol con su luz”.

Los mismos valores y principios estuvieron presentes en los dos regresos de nuestro campeón al ensogado.

La VIRTUD  está  por encima de todo, guía a los ideales y el ejercicio de las destrezas profesionales. Por virtud entiendo que es la búsqueda del bien, es la moral, la conciencia ética, son los valores supremos de lealtad, honestidad, disciplina, solidaridad y humildad. De nada vale la inteligencia, las destrezas sin virtud.  A nadie le debe gustar que lo describan como una hiena, un ave de rapiña o una tintorera. Si reencarnáramos en un animal preferiríamos hacerlo en un can por su lealtad, en un pitirre por su bravura o en un delfín por su cariño y dulzura. En esencia la raza humana admira la virtud, es lo que nos humaniza. El ser humano sin virtud es mediocre. Más bien cercano a un depredador. Puede haber un abogado que domine con competencia ciertas destrezas, pero jamás será completo, y su vida estará llena de fracasos si no aspira a actuar con virtud.

En las luchas que se dieron durante a la carrera de Tito Trinidad siempre fue constante nuestra aspiración a actuar con virtud. El manejador, Don Félix Trinidad actuó siempre aspirando a la virtud. El manejador es un agente, apoderado del boxeador, por lo tanto, la lealtad al principal es la conducta fundamental a seguir frente al promotor, los organismos boxísticos, el adversario, la prensa, la televisora, los hoteles, es decir frente a la industria del espectáculo.

El abogado igualmente es un agente de su cliente ya sea del manejador o del boxeador y su lealtad al cliente va por encima de todo. La lealtad al cliente va por encima de la amistad, incluso de la familia pues si usted tiene un conflicto por amistad o familiar, o deja al cliente o renuncia a la amistad o la familia.

Lo fundamental es que tuve unos grandes clientes. Cuando fui contratado como abogado en febrero de 1994, Tito Trinidad en ese momento no era tan conocido, pero ya era una estrella en ciernes, era campeón   mundial y en enero de 1994, cuando apenas tenía 20 años, había derrotado a otra leyenda puertorriqueña Héctor “El Macho” Camacho, campeón mundial en tres categorías distintas y en ese entonces en plenitud de facultades. Tito cumplía su deber con extrema excelencia y con cada triunfo tenía un pueblo que lo seguía y le quería cada día con mayor intensidad.  Esto fue un factor importante porque tanto Don Félix como este servidor abordamos con eficiencia el uso de los medios de comunicación para balancear el desigual poder de negociación y recursos que teníamos frente al promotor y otros componentes de la industria. Había un pueblo que quería saber que pasaba con la carrera de su campeón; los periodistas buscaban la noticia. Los grandes momentos, las grandes negociaciones y decisiones en la carrera del púgil se ventilaron públicamente.

Obviamente había mucha discusión, mucha conversación constante, consecuente con Don Félix y Tito previo a sacar los asuntos a la luz pública. Pero en esencia fue un proceso público, fuimos un libro abierto. El que desee escribir sobre estas luchas tiene forzosamente que ir a las noticias diarias de todos estos años. 

En Don Félix tuve el cliente que todo abogado sueña. Un hombre cabal, virtuoso, con principios, nobles,  con gran conocimiento de la industria. Sobre todo, fui el abogado del manejo de Tito Trinidad. La clave de la unidad entre el abogado y sus dos clientes residió en la lealtad y confianza mutua, en la comunicación diaria, no había día que Don Félix y yo no conversarámos, a veces durante largas horas por teléfono, en el avión, en la oficina, fueron miles y miles de horas dedicadas a la conversación, reflexión, diseño de estrategias, planificación de negociaciones. La lealtad se fraguó como se fragua el buen acero, al rojo vivo, a base de experiencias muy difíciles. Hubo que escoger entre la amistad y la lealtad y optamos sin dudar por la lealtad al cliente en detrimento del amigo, hubo que enfrentarse a poderes extraordinarios: promotores, la televisora HBO, los organismos boxísticos, Comisiones de Boxeo, la prensa, gobierno, pero siempre la lealtad giró al lado del púgil. Por eso ya he dicho que el manejo en la carrera de Trinidad fue sobretodo virtuoso.

El boxeo profesional como deporte regulado continúa. Existen normas de derecho, reglamentaciones y legislaciones que buscan dar protección al púgil, que buscan dar una guía de idoneidad a los componentes de la industria: manejadores entrenadores, promotores, jueces, árbritos, concertadores de encuentros. Igual que puede ocurrir con otras normas, incluidos los cánones de Ética Profesional, las normas se convierten en letra muerta cuando no se les aplica activamente, carecen de brillo cuando no hay virtud para defenderlas día a día, y necesitan de personas que las utilicen, que las apliquen y promuevan, que las critiquen y busquen enmendarlas cuando no funcionan o están incompletas.  

El proceso social continua en la industria del boxeo con sus usos y costumbres, todavía existen las malas prácticas. Nosotros nos retiramos porque era necesario. Y este abogado cerró el expediente de un caso terminado. No obstante se dejó una huella. La huella mayor la dejó Tito Trinidad con su estela de triunfos que pusieron bien en alto a Puerto Rico, con su ejemplo de dedicación, esmero y búsqueda de la excelencia en su deporte. La actividad del manejador y del abogado no hubiera tenido tanta transcendencia sino fuera por las grandiosas conquistas históricas del campeón. Por eso la huella mayor debe ser para él que a sangre y fuego, a grandes riesgos conquistó la gloria. La huella que sigue la dejó Don Félix con una escuela independiente de manejo, en la que el manejo es leal al púgil y no es un agente o empleado de los promotores, televisoras u organismos boxísticos. La lucha se dio con los mismos valores que se hizo la retirada, con honestidad, verticalidad, lealtad, sin rendir los principios.


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