El exboxeador, que fue transportado a Chicago en camilla, ha desmejorado con el paso de los años tras recibir un diagnóstico de encefalopatía postraumática

Carolina – El otrora campeón mundial boricua Wilfred Benítez fue despedido este viernes en el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín por un par de exmonarcas boricuas y por miembros de la prensa, antes de abordar un avión junto a su hermana Yvonne y esposo, con rumbo a la ciudad de Chicago.

Benítez, cuya salud ha desmejorado con el paso de los años tras el diagnóstico de encefalopatía postraumática que le realizaron los médicos poco después de su retiro en 1990, llevaba tiempo encamado entre el hospital y la casa bajo el cuidado de su hermana Yvonne.

Esta, con ayuda de Luis Mateo, un puertorriqueño residente en Chicago que fue compañero de guanteo de Benítez hace más de tres décadas, optaron por llevarse al triple excampeón mundial a la Ciudad de los Vientos, donde se espera reciba atención médica requerida por las múltiples condiciones de salud que le han sobrevenido a través de los años, así como terapias físicas y del habla.

Benítez reinó en tres divisiones desde que hizo historia en el boxeo como el peleador más joven en coronarse campeón mundial (a los 17 años, cinco meses y 24 días) el 6 de marzo de 1973 en el Estadio Hiram Bithorn en San Juan, al destronar al hasta entonces monarca superligero de la AMB, el colombiano Antonio Cervantes, “Kid Pambelé”.

“Él va a tener servicio en un hospital que está al cruzar la calle de donde vamos a vivir. Eventualmente cuando lleguemos allá, mañana haremos unas diligencias y el lunes estará viendo a la doctora asignada, la Dra. Solís”, dijo Yvonne, quien se hizo cargo del cuidado de su hermano a tiempo completo tan pronto falleció en 2008 la madre de ambos, doña Clara Rosa Medina.

Wilfred llegó al aeropuerto en una ambulancia ya que lleva unos años encamado y viajaría en camilla hacia Chicago.

“Vamos a estar llevándolo y trayéndolo del hospital. Va a estar en la casa siempre y cuando no decaiga”, agregó Yvonne.

La hermana del exmonarca mundial natural de Saint Just en Carolina, dijo que el traslado a Estados Unidos era algo que estaba buscando hacía unos años e inició gestiones para mudarse junto a Wilfred hacia Filadelfia, Delaware y Miami. En las tres ocasiones recibió promesas que nunca le cumplieron hasta que Mateo junto a otros allegados, como David Díaz y el dos veces contendor peso completo, Fres Oquendo, visitaron a la familia a finales de 2017.

Mateo, en nombre de la American Boxing Organization (ABO), un organismo boxístico que además de regir combates realiza obras benéficas, vino en varias ocasiones el año pasado con ayuda recolectada en Chicago para los damnificados de la isla por el huracán María. En uno de sus viajes, preguntó por la condición de Benítez y pidió verlo.

Fue su reencuentro con Wilfred desde la década de los 80.

“Yo fui chata de él hace 35 años. Cuando él peleó con Durán (Roberto) yo fui quien lo ayudó a él”, recordó Mateo, quien también contó que, para ese entonces, Benítez, a modo de agradecimiento por la ayuda en el entrenamiento, lo llevó a una tienda y le compró cerca de $900 en ropa.

“Nunca me olvidé de eso. Vinimos con la ABO, que es una organización mexicana, en Chicago. Reunieron todo para ayudar.  Se reunieron nueve trailers en Chicago para traer la ayuda a Puerto Rico. Y la última vez que vinimos, yo dije, ‘tengo que ir a ver a Benítez’. Iván Calderón me dijo que estaba mal, y yo dije que tenía que ir a verlo. Cuando lo vi empecé a llorar y dije, ‘yo me lo voy a llevar’”, añadió.

Entre los peleadores presentes en la despedida en el aeropuerto estuvieron, además de Oquendo, los excampeones mundiales Juan Laporte y Juanma López.

“Es una situación muy triste, porque bendito, nosotros sabemos cómo era él, y verlo en esta condición, es triste. Pero que sea para el mejor bien de él y que a donde lo lleven lo atiendan de la manera que se debe”, dijo Laporte, quien fue contemporáneo con Benítez en su época de boxeadores activos.

López, entretanto, quien nació en 1983 en la época del mayor apogeo de Benítez, dijo que conoce a la hermana de Wilfred y reconoce el valor del exmonarca para la historia del boxeo.

En ese sentido sintió la necesidad de darle su apoyo emocional y asistió hoy a la despedida.

“Si el boxeo fuera un edificio, Wilfred Benítez es uno de sus pilares más importantes, no solo en Puerto Rico, sino en el mundo”, reconoció López, extitular supergallo y pluma.


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