

30 de enero de 2026 - 6:00 PM


Entre dos banderas y una sola convicción, el boxeador Jamaine Ortiz subirá este sábado al ring del Madison Square Garden de Nueva York para enfrentar al excampeón del peso ligero Keyshawn Davis con una identidad forjada entre raíces dominicanas y puertorriqueñas, un cruce cultural que el boxeador asume como parte esencial de su historia personal y deportiva.
Hijo de madre dominicana y padre puertorriqueño, Ortiz (20-2-1, 10 KO’s) ha construido su camino dentro y fuera del cuadrilátero a partir de esa dualidad.
Aunque creció mayormente junto a su madre, el peleador también pasó etapas importantes de su infancia con su padre en Orlando, Florida, un vínculo que se fortalecía cada verano y que incluía viajes a Puerto Rico cuando era pequeño.
“Pasé tiempo con los dos. Viví la mayoría con mi mamá, pero hubo un tiempo que viví con mi papá en Orlando. Viví un año con él y cada verano me lo pasaba a su lado. Él me llevaba a Puerto Rico cuando era niño”, relató Ortiz, al describir cómo esas experiencias moldearon su sentido de pertenencia y su orgullo por sus raíces.
“Tengo mis raíces y mi sangre, y lo que hago lo hago con mucho orgullo”, afirmó el púgil, quien entiende que su historia representa a dos pueblos con profunda tradición boxística.
En ese proceso de formación, señaló que peleadores como el dominicano el doble excampeón mundial Joan Guzmán y los exmonarcas puertorriqueños Iván Calderón y Miguel Cotto, miembros del Salón de la Fama del Boxeo, influyeron en la construcción de su identidad como peleador.
“Mi estilo es una mezcla de muchos. Hay un boxeador dominicano, Joan Guzmán, que me influenció con la defensa que tenía. Me gustaba el estilo Camacho (Héctor ”Macho" Camacho) también. Iván Calderón, que cuando yo era un boxeador en ese mismo peso, mi entrenador siempre pensaba que iba a hacerme profesional en las 106 libras, porque yo era chiquito”, recordó.
“Hay muchos boxeadores que miraba y cogía un poco de cada uno. Recuerdo a Miguel Cotto, que cuando estaba creciendo mi papá ponía sus pelear y todo el mundo se reunía en la sala a ver esas peleas”, abundó el atleta de 29 años y quien tiene familia en Arecibo.
Aunque reconoce la herencia boricua que corre por su sangre, Ortiz admitió que aún necesita conectarse más con esa parte de su identidad. Compartió que llegó a pelear en Puerto Rico durante su etapa como aficionado y que ha entrenado en Caguas con Alex Caraballo, entrenador del prospecto boricua Juanma López de Jesús.
De hecho, Ortiz aceptó que le gustaría pelear en la isla como profesional y dijo estar al tanto que el mismo día que el pelea, el puertorriqueño Xander Zayas buscara unificar cinturones en las 154 ante el alemán Abass Baraou en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot.
“Yo creo que Xander va a dominar esa pelea”, vaticinó.
Luego de dos combates clave que pudieron colocarlo a las puertas de peleas por campeonatos mundiales, Ortiz reconoce que su enfrentamiento ante Davis (13-0, 9 KO’s) en el Madison Square Garden representa una tercera oportunidad para encaminarse hacia el ansiado título mundial.
“Esta pelea es bien importante para mí porque va a ser una eliminatoria de la OMB. Es un trampolín para pelear por el campeonato mundial otra vez. Después de la pelea de Teofimo (López) he ganado tres peleas y en este evento grande quiero demostrarle al mundo que sí puedo”, dijo Ortiz, quien retó a López por el cetro superligero de la Organización Mundial de Boxeo (OMB).
En ese combate —celebrado el 8 de febrero de 2024 en Las Vegas— Ortiz cayó por decisión unánime, un fallo que provocó un fuerte abucheo del público.
“Sé que he estado ahí (en el máximo nivel del boxeo) dos veces, no resulté ganador, pero mi equipo y yo entendemos que gané esas dos peleas. Ahora no lo voy a dejar en las manos de los jueces”, expresó al también recordar su combate ante Vasyl Lomachenko, quien consiguió una apretada victoria por decisión unánime el 29 de octubre de 2022 en Nueva York.
El combate marcó el regreso de Lomachenko al ring tras la invasión rusa a Ucrania. Esa victoria le abrió la puerta para retar al entonces campeón indiscutible del peso ligero, Devin Haney.

“Yo he estado ahí dos veces, en escenarios grandes y peleas estelares, frente a estrellas más grandes que Keyshawn. Tengo la experiencia de pelear en grandes escenarios y ante mucha gente, y creo que la experiencia contra Lomachenko y Teófimo —peleadores más inteligentes y mejores— me da una ventaja. La gente vio lo que hice frente a ellos, y tanto para mí como para muchos, en ese momento ambos estaban entre los mejores libra por libra. Keyshawn todavía no está cerca de eso”, abundó.
Ortiz sostuvo que, tras las dos derrotas de su carrera y de cara a esta oportunidad, el cambio más significativo que ha realizado es en su mentalidad.
Asimismo, adelantó que llegará con mayor agresividad para “terminar el show”. De hecho, entiende que la pelea no llegará al asalto número 12.
“El día de la pelea los fanáticos van a ver de todo: más paciente, más agresivo, el mismo boxeo... Lo van a ver todo porque yo necesito demostrar todo esa noche para salir con la victoria”, expuso.
En cuanto al estilo de Davis, lo describió como uno más enfocado en el contragolpeo.
“Yo no lo encuentro muy rápido”, dijo. “Él no tira mucho golpe en su ataque. No es un tipo de pegador. Lo de él es el contragolpeo, esperando que uno tire. Él también trata de acomodar sus golpes para contraatacar”.
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