

14 de julio de 2026 - 3:55 PM

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La semifinal del Mundial de este miércoles entre Argentina e Inglaterra representa un duelo cargado de historia dentro y fuera del terreno de juego. Sus antecedentes se remontan a la polémica ‘Mano de Dios’ de 1986 —poco después de la guerra de las Malvinas—, a un tenso enfrentamiento en 1966 e incluso a los orígenes del fútbol en el país sudamericano.
El episodio más recordado, y revivido por muchos argentinos en los últimos días, es el choque disputado hace 40 años en los cuartos de final del Mundial de México 1986.
Aquel encuentro terminó con victoria 2-1 para la Albiceleste gracias a dos goles de Diego Armando Maradona: el primero, convertido con la mano y bautizado posteriormente como la ‘Mano de Dios’, y el segundo, tras dejar atrás a medio equipo inglés en una jugada inmortalizada como el ‘Gol del Siglo’. Para gran parte del pueblo argentino y para los propios futbolistas, ese triunfo representó una especie de revancha deportiva tras la derrota en la guerra de las Malvinas, ocurrida cuatro años antes.
El conflicto bélico, desencadenado por una incursión del entonces Gobierno dictatorial argentino, se desarrolló entre abril y junio de 1982 y dejó un saldo de 649 soldados argentinos y 255 británicos fallecidos.
La guerra, aún muy presente en el discurso político y en la identidad colectiva argentina, ha provocado que cada enfrentamiento mundialista entre ambas selecciones desde 1982 sea vivido con una carga emocional especial.
Después del histórico triunfo en México 1986, torneo en el que Argentina conquistó el título mundial, llegó otra alegría frente a Inglaterra en los octavos de final de Francia 1998, cuando la Albiceleste avanzó tras imponerse en la tanda de penales, desatando celebraciones multitudinarias en todo el país.
El último enfrentamiento entre ambos en una Copa del Mundo fue en Corea-Japón 2002. En aquella ocasión, un gol de penal de David Beckham le dio la victoria 1-0 a Inglaterra en la fase de grupos, un duro golpe para una selección argentina que llegaba como una de las favoritas, pero que terminó eliminada en la primera ronda.
Más allá de los capítulos más recientes —que incluyen varios amistosos con momentos de tensión—, la rivalidad futbolística entre Argentina e Inglaterra tiene raíces mucho más profundas, ligadas al nacimiento del fútbol en territorio argentino.
En un Inglaterra - Argentina pero de hace 40 años, Maradona anotaba dos goles icónicos para acercar a su país a la segunda estrella.
— Teledeporte (@teledeporte) July 14, 2026
Tras su 'mano de Dios' y uno de los mejores goles jamás vistos en un #MundialRTVE, esto decía.
🏴🇦🇷 Miércoles 15 a las 21h. en @La1_tve pic.twitter.com/Zz35dJY9vH
“Debemos el ingreso del fútbol al Imperio Británico, a través de gente que vino a vivir acá y a trabajar en la segunda mitad del siglo XIX extendiendo los ferrocarriles y en empresas de importación y exportación. Y entre 1904 y 1915, muchos equipos ingleses jugaron amistosos en Argentina”, explicó a EFE Alejandro Fabbri, autor de libros como El nacimiento de una pasión - Historia de los clubes de fútbol e Historias secretas de los mundiales.
El veterano periodista deportivo Horacio Pagani añade que la rivalidad también tiene un componente futbolístico y territorial.
“El rival que representaba para los argentinos el fútbol de Europa era Inglaterra, no Alemania, ni Francia, España o Italia”, señaló.
Los primeros amistosos entre ambas selecciones se disputaron a comienzos de la década de 1950, mientras que el primer duelo en una Copa del Mundo llegó en Chile 1962. Inglaterra se impuso 3-1 en la fase de grupos con goles de Ron Flowers, Bobby Charlton y Jimmy Greaves. José Sanfilippo descontó para Argentina.
Cuatro años más tarde volvieron a encontrarse en Inglaterra 1966. El conjunto anfitrión ganó 1-0 gracias a un tanto de Geoffrey Hurst, resultado que le dio el pase a las semifinales del torneo en el que posteriormente conquistó su única Copa del Mundo.
Aquel partido también quedó marcado por la expulsión del capitán argentino Antonio Rattín, fallecido el pasado sábado. Al abandonar el terreno de juego, Rattín estrujó el banderín del córner decorado con los colores británicos, un gesto que se convirtió en uno de los episodios más recordados de la rivalidad.
Los cinco enfrentamientos mundialistas entre ambas selecciones han dejado una curiosidad que muchos aficionados argentinos han resaltado en los últimos días: cada vez que la albiceleste vistió su camiseta alternativa azul —la que volverá a utilizar este miércoles— terminó imponiéndose, mientras que cada vez que jugó con la tradicional celeste y blanca sufrió una derrota.
Más allá de las supersticiones, el ambiente en Argentina mezcla ilusión, tensión y nerviosismo.
“Es un partido muy especial para Argentina. Yo te diría que mucha gente acá preferiría ganarle a Inglaterra, aunque después perdiera la final del Mundial”, opinó Pagani.
Fabbri, por su parte, considera que la importancia del encuentro responde principalmente a lo deportivo. Argentina busca disputar una nueva final, mientras que Inglaterra, vigente campeona, aspira a defender su corona.
“Me parece que la valoración está dada por lo que se juega. Lo que está en juego es el pase a la final”, concluyó.
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