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El centro de entrenamiento de gimnasia en el Albergue Olímpico perdió parte del techo debido a los fuertes vientos. (Aurora Rivera Arguinzoni)

El desarrollo deportivo de Puerto Rico y la economía que este genera sufrió el impacto multimillonario del huracán María, que dañó gran parte de su infraestructura física tanto en las comunidades como en los grandes complejos deportivos.

Un recorrido por escenarios emblemáticos como el Albergue Olímpico de Puerto Rico, en Salinas; el Coliseo Héctor Solá Bezares, en Caguas; el Estadio Jesús María Freire, en Cidra, y el Estadio Pedro Montañez, en Cayey, sirvió como muestra para evidenciar que, aunque tomará tiempo cuantificar el costo de los destrozos, será alto.

En el Albergue Olímpico la destrucción saltaba a la vista en varias instalaciones como la piscina olímpica, pero el área más afectada era el Club de Gimnasia. Allí estaba el miércoles Jesús Barcia, director, junto a su esposa y directora técnica femenina, Yaritza Zamora, intentando limpiar un poco antes de que dieran las 5:00 p.m. pues debían regresar a su hogar en San Juan antes de que iniciara el toque de queda.

“El domingo, tan pronto se aclaró la cosa, vinimos a ver cómo estaba la situación. Tuvimos que subir a pie (desde la entrada principal del Albergue) ¡y cuando llegamos…!”, recordó. “Y la Federación (cuyo centro de entrenamiento y acuartelamiento de los equipos nacionales está en Carolina) está en unas condiciones también horribles”, indicó.

“Aquí teníamos un techo alto (en el centro de la estructura) porque estaba construido con miras a hacer gimnasia rítmica, que se tiran implementos y las niñas hacia arriba. Hay como 100 pies, más de 50 pies. Estamos tratando de ver qué se puede salvar. Teníamos el gimnasio de Puerto Rico con mejor equipamiento, los resultados han sido muy buenos, la federación nos ha reconocido muy bien por nuestros resultados. En la gimnasia los equipos son caros. Cualquier ‘mattress’ de estos vale miles de pesos, y esto (el tapiz o suelo de madera bajo los ‘mattress’ de gimnasia, que está construido sobre esprines) posiblemente sea pérdida”, reveló.

Una de las áreas más nuevas del club era la fosa de cubos de ‘foam’, donde los atletas practican inicialmente sus rutinas puesto que en esa etapa el riesgo de caer y lesionarse es mayor. “La fosa es fundamental en la gimnasia porque es menos la posibilidad de lesiones”, detalló Barcia. Explicó que cada cubo cuesta cerca de $2 y la fosa está llena con miles de estos. Sin embargo, las decenas de pulgadas de lluvia caídas durante el paso de María, inundaron el hueco, que durante nuestra visita ya se había convertido en criadero de mosquitos y era casi imposible pararse cerca de ella.

El entrenador natural de Cuba no se aventuró a estimar el monto de los daños, pero aseguró que “son pérdidas millonarias”. Destacó que lo ocurrido además pone en riesgo el futuro deportivo de unos 150 niños y jóvenes cuyos calendarios de entrenamientos y pruebas se interrumpirá indefinidamente, sobre todo si vuelve a llover. “Estoy temeroso de que llueva porque tenemos que tratar de preservar lo más posible”, dijo. Informó que en la medida que el abasto de gasolina se lo permita, planifica regresar a Salinas todos los días desde horas de la mañana hasta las 5:00 p.m., y exhortó a las familias a unírsele en los esfuerzos de preservar los equipos.

“Estamos un poco destruidos físicamente, pero moralmente estamos en alza”, aseguró Barcia.

En los estadios de béisbol el panorama era similar: torres de alumbrado derribadas, verjas y vallas de amortiguamiento destruidas, techos y vigas de las graderías colapsadas, áreas de calentamiento y prácticas inexistentes, y terrenos inundados o con los efectos de la inundación. 

“Se afectó toda la verja interior, todas las vallas, la pizarra electrónica, el techo, la maya, las torres, el camerino de los lanzadores visitantes y del local, el ‘batting cage’ (área de prácticas de bateo) lo destrozó…”, enumeró Luis Pito Ruiz, director de Recreación y Deportes municipal de Cidra durante un recorrido por el Estadio Jesús María Freire, casa de los multicampeones de la liga Superior Doble A Bravos de Cidra.

El alcalde, Javier Carrasquillo, estimó que las pérdidas en instalaciones deportivas de su pueblo preliminarmente están entre los $3.5 y $4 millones. Algunas, como la pista atlética, están funcionales. La cancha bajo techo se perfila será el centro para coordinar ayudas una vez FEMA (Agencia Federal para Manejo de Emergencias) comience a operar oficialmente en este pueblo.

En Cayey, el área debajo de las gradas del Estadio Pedro Montañez se convirtió en el centro de operaciones de emergencia del municipio. Sobre la estructura de concreto, los techos y varias de las vigas que lo sujetaban quedaron destruidos. Igual la pizarra y postes, entre otras áreas. El alcalde Rolando Ortiz no se aventuró a estimar el costo de los daños hasta tanto “personal de la Oficina de Planificación termine su trabajo” de análisis. 

“Sufrieron daños las canchas bajo techo en todas las comunidades, los daños son cuantiosos. Hubo techos que volaron completos, y de este edificio gran parte del mismo recibió el impacto severo del huracán. Podría afectar el inicio de la serie de béisbol Doble A”, indicó. Los eventos pretemporada de la liga suelen comenzar entre enero y febrero. La serie 2017 finalizó justo antes del paso de María, el 16 de septiembre, con los Sultanes de Mayagüez proclamándose campeones.

En Caguas el Estadio Yldefonso Solá Morales lucía abatido, con dos de sus inmensas torres de alumbrado quebradas y en el suelo. Pero eso no era todo. Esta ciudad cuenta con un amplio complejo deportivo compuesto por unas 13 instalaciones y todas las estructuras sufrieron algún daño de acuerdo con la directora de Recreación y Deportes municipal, Joan Estades.

El caso que más consternaciónque causó fue la inundación del Coliseo Héctor Solá Bezares, “la casa de Las Criollas”. Allí parte del techo se desprendió, dejando el tabloncillo y todas las áreas del sótano a merced de la torrencial lluvia de María, que según los datos del Servicio Geológico de Estados Unidos, derramó más agua en Caguas que en ningún otro pueblo, con una acumulación de 37.9 pulgadas. Ayer esperaban por la llegada de bombas de extracción de agua para vaciar el sótano, donde se encuentran los camerinos y una cancha de práctica y calentamiento, entre otras dependencias.

En total, el alcalde de Caguas, William Miranda Torres, había estimado hasta ayer las pérdidas en propiedades municipales en sobre $30 millones, pero no se había determinado la porción de daños en instalaciones deportivas. “La que nos preocupa mucho es la Solá Bezares que todavía tenía como dos o tres pies de agua… se dañó el tabloncillo, se fue parte del techo…”, lamentó el ejecutivo municipal.


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