Mónica Puig ya comenzó su pretemporada en su base de entrenamiento en Boca Ratón, Florida. (semisquare-x3)
Mónica Puig ya comenzó su pretemporada en su base de entrenamiento en Boca Ratón, Florida. (GFR Media)

Ya van ocho años desde que la tenista puertorriqueña Mónica Puig Marchán decidió dar el salto completo al profesionalismo.

A sus 25 años cumplidos en septiembre, Puig sabe que ya no es la novata de 17 años que se hizo paso en el circuito de la Asociación de Tenis de Mujeres (WTA, por sus siglas en inglés). Ya es una figura establecida en el tour, con una medalla de oro olímpica en Río 2016 y varias victorias sobre las mejores del mundo.

Sin embargo, el aprendizaje nunca termina. Y el 2018 que está próximo a terminar le trajo una nueva experiencia: el lidiar con tres lesiones a lo largo del año que le dejaron fuera de cancha por tiempo extendido.

Pero tras una temporada de altas y bajas, Puig ya comenzó su pretemporada para la campaña 2019 que iniciará a finales de diciembre. En días recientes, Puig conversó vía telefónica con El Nuevo Día desde su centro de entrenamiento en Boca Ratón, Florida, sobre su balance del 2018, sensaciones actuales y expectativas para el 2019.

¿En qué te has enfocado desde que regresaste a las canchas de tenis este mes?

—Estoy entrenando mucho físico y haciendo un poco de tenis. Pero también divirtiéndome con mi equipo y tratando de que todo sea lo más fácil posible. Uno siempre se tiene que divertir.

¿Algo distinto que estés haciendo este año? Ya tienes 25 años, ya no eres la joven que está empezando en el tour, el cuerpo responde de otra manera…

—Lo que estoy tratando de hacer es enfocarme en los detallitos, en lo que necesitamos trabajo, en lo que tengo que hacer para mejorar. En este momento, todo se define en detalles pequeños, especialmente en la cancha. Mi equipo y yo nos sentamos antes de comenzar la pretemporada y analizamos lo que tenemos que mejorar para el próximo año y alcanzar el próximo nivel.

Durante tus cortas vacaciones estuviste a finales de octubre en Puerto Rico, fue la primera vez que estuviste desde que viajaste luego del huracán (a repartir suministros). ¿Cómo encontraste la isla?

—Pasé mucho tiempo en Condado y San Juan, donde vive mi familia. Esta vez fui a Puerto Rico a pasar tiempo con ellos. En esa zona, lo vi mucho mejor. Pero obviamente sé que hay muchas zonas que siguen afectadas. Siempre estoy tratando de rezar por esa gente en Puerto Rico que necesita ayuda todavía.

Es la primera vez que vienes con tu actual pareja, el pelotero Derek Dietrich. ¿Qué tal la experiencia para él?

—A él le encantó estar en Puerto Rico con mi familia. Siempre me ha estado pidiendo venir a Puerto Rico, así que esta vez lo traje. La pasamos superbién. Le encantó todo lo que tiene que ofrecer Puerto Rico y le encantó ver de donde soy yo, de donde yo llamo mi casa.

Aprovechemos para repasar lo que fue el 2018 para ti. Mejoraste tu total de victorias del 2017 (25 a 27). ¿Cómo describes esa temporada 2018, la cual terminaste jugando tu mejor tenis?

—Fue un poco agridulce porque aunque estaba jugando muy bien, me lesioné tres veces durante el año en momentos muy importantes, cuando estaba empezando a coger impulso y a jugar muy buen tenis. Eso fue lo malo de la temporada. Pero me fue mucho mejor que en el 2017, y bueno, aprendí mucho. Sigo echando para adelante, espero que este 2019 pueda ser un año de cosas buenas y de buena salud.

Has tenido suerte en tu carrera de estar libre de lastimaduras; esta es la primera temporada que tienes que lidiar con tres lesiones serias, incluyendo retiradas de torneos. ¿Qué tan difícil es enfrentar eso?

—Fue muy difícil y me dolió mucho tener que quitarme de torneos, especialmente una semifinal en donde iba ganando. No pude terminar la temporada como yo la quería terminar, y entonces también tuve la lesión de cadera antes de Roland Garros. No pude jugar la mayoría de la gira de Europa. Fue muy difícil, porque en realidad lo que me puso muy triste es que me sentía lista para competir, lista para ganar, lista para triunfar y se me fue de las manos.

Háblanos un poco de ese proceso sicológico de enfrentar el no poder jugar.

—La fase más dura fue cuando estaba lesionada de la cadera antes de Roland Garros (Abierto Francés). Veía a todo el mundo compitiendo y yo en una camilla con tratamientos. No fue algo lindo tener que ver el torneo en vez de competir.

Ya mirando para el 2019, ¿tienes listo el calendario?

—Todavía no sabemos, creo que se va a decidir en unas semanas. Como siempre, comenzamos en Australia o Nueva Zelanda.

Como joven veterana, ¿cuál es tu principal objetivo para el 2019? Ya no eres una niña comenzando el tour.

—No me digan vieja (ríe)... Quiero hacer las cosas mucho mejor que lo que fue este año en términos de no tener lesiones, eso es lo principal: poder terminar una temporada entera sin tener algún tipo de lesión o enfermedad. Creo que es la meta principal ahora mismo.

¿Estás haciendo algo específico para evitar esas lesiones?

—Estamos trabajando fuerte en el físico, tratando de fortalecer el cuerpo. ( Quiero) Tener una gran cantidad de partidos sin lesionarme, poder jugar muchos torneos seguidos y darle a mi cuerpo la oportunidad de poder hacer todo eso sin romperme.

¿Tienes en tus planes ir a los Juegos Panamericanos en el verano?

—Todavía no sé. Tengo que hablarlo con mi equipo. Todavía mucha parte del calendario está en hold, estamos tratando de planear lo que viene más cerca, que es Australia.

¿Cómo está tu relación con Nacho Todero y tu staff? ¿Hay alguna nueva integración?

—Sigo bien con Nacho, estamos entrenando ya. (Haciendo) Muy poco tenis, pero mucho físico en estas primeras semanas. Pero tenemos muy buenas metas en cuanto a ranking, objetivos que queremos cumplir en la cancha, muchas cosas específicas. En cuanto a mi equipo de trabajo, todavía sigo con mi quiropráctico Thomas Doche. Mi preparador físico ahora es Franco Herrero. Todos estamos listos para comenzar el año y trabajar fuerte.

Cumpliste 25 años en septiembre, la llamada ‘peseta’. ¿Has tenido tiempo de reflexionar, mirar para atrás lo logrado hasta ahora?

—Todavía hay mucho tenis que me queda por jugar. Lo que sí he reflexionado es todo lo que he pasado hasta donde estoy ahora. Y es increíble lo rápido que pasan 25 años; uno tiene que disfrutar cada momento porque los años siguen pasando más y más rápido, y no va a parar. Ahora mismo estoy disfrutando mi vida a lo máximo.

Si tuvieras la oportunidad de regresar para atrás en el tiempo y conversar con esa Mónica de 17 años que estaba empezando en la WTA, ¿qué le dirías?

—Le diría que tenga mucha paciencia. La paciencia ayuda en muchas cosas, en entender momentos; ayuda en momentos difíciles, y también en los momentos buenos. Si tienes paciencia y entiendes cada momento, si tienes una mente abierta y ves todo con mucha lógica, pues uno puede llegar a apreciar muchas cosas. Lógicamente, eso viene con la madurez; cada persona madura a su tiempo. Pero, creo que a mis 25 años estoy viendo las cosas con un ojo diferente, un entendimiento diferente, y eso es bien grande para mí. Eso me enseña que estoy madurando, tengo todo bien claro de lo que yo quiero para mí y para mi carrera. Estoy contenta de poder estar aquí, estar tranquila. Estoy haciendo las cosas bien y puedo tener la tranquilidad de que estoy dando lo máximo por mi vida y por mi carrera.


💬Ver 0 comentarios