Nota de archivo: Este contenido fue publicado hace más de 90 días

Jason Mitchell y Trevor Jackson protagonizan esta cinta que retrata el bajo mundo y sus implicaciones: dinero, sexo, droga y criminalidad. (Suministrada) (horizontal-x3)
Jason Mitchell y Trevor Jackson protagonizan esta cinta que retrata el bajo mundo y sus implicaciones: dinero, sexo, droga y criminalidad. (Suministrada)

La nueva película “Superfly”, producción de Sony Pictures que estrena en Puerto Rico, tiene destellos de acción y de inteligencia. Desafortunadamente, estos son esporádicos e inconsistentes. La mayoría del filme está concebido como una antítesis moderna al modelo del filme de gángster creado por Brian De Palma y Al Pacino en su versión de “Scarface”

El problema es que la ejecución de esto resulta en un drama lento que guarda su artillería pesada, en términos de acción, suspenso y entretenimiento, para el final.

Quizás no sea justo ni enteramente acertado decir que el filme es aburrido, pero el voltaje dramático es bastante bajo y la producción carece de urgencia dramática mientras el protagonista se enreda y desenreda para salir del bajo mundo que le ha dado poder y dinero, además de haber puesto su vida en peligro.

El guion de Alex Tse muda la trama de la versión original de Nueva York en 1972 a Atlanta en el 2018 y vuelve a tener como protagonista a Priest (Trevor Jackson), un vendedor de drogas que quiere proteger sus riquezas y retirarse de forma permanente.

A pesar de estar trabajando las calles de su ciudad por mucho tiempo sin entrar en rencillas con otras organizaciones criminales o llamar la atención de la Policía, la ambición de retirarse cambia el destino de Priest para siempre. El protagonista y Eddie (Jason Mitchell), su socio y mejor amigo de infancia, ejecutan un plan que los lleva a traicionar mentores y a crear enemigos.

Resulta difícil determinar qué exactamente es lo que hace que “Superfly” registre como una oportunidad perdida que no cumple con su potencial. Sería tentador apuntar hacia la dirección genérica de Director X, nombre artístico de Julian Christian Lutz que con esta película da el brinco de vídeos musicales a la pantalla grande.

Sin embargo, el talento de este cineasta se manifiesta en los pequeños detalles que le dan un toque moderno a esta versión de la historia de Priest.

Lo único que será satisfactorio para el público que decida darle una oportunidad a esta versión son los virajes de la ultima sección del filme que carga con el voltaje que debió estar presente durante toda la película.


💬Ver 0 comentarios