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“Nuestra labor es una labor de amor patrio”, así describió Josefina Rivera de Álvarez, la historiadora de la literatura puertorriqueña recién fallecida en Mayagüez, su labor de más de cincuenta años en pro de nuestras letras.

Imposible imaginar hoy, que tenemos medios digitales, la labor paciente y dedicada de esta historiadora que fue juntando fichas año tras año, década tras década, para ofrecernos las obras de referencia más completas que tenemos de nuestra literatura: el “Diccionario de la Literatura Puertorriqueña”, la “Historia de la Literatura Puertorriqueña” y “Literatura puertorriqueña. Su proceso en el tiempo”. Son obras de consulta diaria para todo aquél que se interese en nuestras letras.

Nacida en Mayagüez en 1923, Josefina Rivera de Álvarez se graduó de Bachillerato en el Instituto Politécnico de San Germán, hizo su Maestría en la Universidad de Columbia en Nueva York, donde tuvo profesores insignes como Federico de Onís, Arturo Uslar Pietri y Tomás Navarro Tomás, entre otros. Estudió luego su doctorado en la Universidad Central de Madrid, de donde obtuvo el grado en 1954 con una tesis que fue la primera versión de su Diccionario de Literatura Puertorriqueña.

Maestra en las escuelas públicas de Mayagüez, en 1947 ingresó como profesora en el Departamento de Estudios Hispánicos del Recinto Universitario de Mayagüez, donde ejerció la cátedra durante 40 años. Entre los cursos que impartió se encontraban algunos de carácter monográfico como “La generación del 30” y “La generación del 45”, refiriéndose a los integrantes de tales grupos en la literatura puertorriqueña.

Casada con Manuel Álvarez Nazario, eminente historiador de la lengua española en Puerto Rico, fallecido en el 2001, la Dra. Rivera de Álvarez no sólo publicó la “Historia de la Literatura Puertorriqueña” (1969, 2 vol.), el “Diccionario de Literatura Puertorriqueña” (1974, 2 vol.), y “Literatura Puertorriqueña. Su proceso en el tiempo” (1983), sino que colaboró con su marido en una “Antología general de la literatura puertorriqueña. Prosa-verso-teatro” (1982). Su obra tiene un alcance enciclopédico que aún no ha sido superado en términos de las obras de referencias sobre nuestras letras.

La profesora también colaboró en revistas y periódicos de Puerto Rico y del extranjero, incluyendo “La Prensa” de Nueva York y “La Nación” de Buenos Aires.

En agradecimiento al Recinto Universitario de Mayagüez, donde ambos esposos enseñaron, tanto ella como su marido le donaron sus libros y documentos al Recinto, donde ocupan una sala de la biblioteca, sala que lleva el nombre de Colección Josefina y Manuel Álvarez Nazario.

Modesta y amable, suave y sencilla, Josefina Rivera de Álvarez fue siempre una inspiración para sus estudiantes, sus conocidos y los estudiosos de nuestra literatura. Su labor fue reconocida por importantes entidades culturales del país: la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades nombró a los esposos “Humanistas del Año” en 1993 y el Instituto de Cultura Puertorriqueña le confirió a ella el Premio Nacional de la Cultura correspondiente al año 2000. La Dra. Josefina Rivera de Álvarez era miembro electo de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española y de la Academia Puertorriqueña de la Historia.


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